La Real Sociedad logró una victoria de infarto en el Coliseum Alfonso Pérez al imponerse por 2-1 al Getafe con un gol de Aramburu en el minuto 95, cuando el encuentro ya agonizaba. Los txuri-urdin suman tres puntos vitales que les permiten escalar posiciones en la tabla, mientras que el conjunto madrileño ve cómo se le escapan los puntos en el último aliento.
El choque comenzó con un dominio claro de los visitantes, que desde el pitido inicial impusieron su ritmo y su filosofía de juego. El técnico Matarazzo había preparado a su equipo con ideas muy definidas: control del balón, paciencia en la construcción y presión alta cuando perdían la posesión. Esta estrategia dio sus frutos en la primera mitad, donde la Real Sociedad manejó los tiempos y creó las mejores ocasiones.
El gol llegó en el minuto 36, obra de Brais Méndez. El gallego, que se ha consolidado como pieza clave en el esquema del equipo, recibió un balón en la frontal del área y, sin pensárselo dos veces, ejecutó una volea exquisita que se coló junto al palo derecho de la portería defendida por Soria. Era el único disparo entre los tres palos de los visitantes en los primeros 45 minutos, pero demostró la efectividad de un equipo que sabe aprovechar sus oportunidades.
Tras el descanso, el guion del partido no varió demasiado. La Real Sociedad continuó siendo dueña y señora del balón, generando peligro desde diferentes zonas del campo. Guedes avisó con un disparo desde la frontal que obligó a Soria a intervenir, mientras que Oyarzabal lideraba las acciones ofensivas con su habitual desparpajo. Sin embargo, la falta de definición en los metros finales mantenía la incertidumbre en el marcador.
El Getafe, por su parte, aguantaba el tipo con su característica intensidad defensiva. Bordalás había configurado un once alternativo, sin defensas ni delanteros puros en el once inicial, lo que obligaba a sus jugadores a multiplicarse en tareas defensivas y ofensivas por igual. La estrategia parecía destinada a agotar al rival y buscar su oportunidad en alguna contra o jugada a balón parado.
Y así llegó el minuto 89, cuando el partido moría y la Real Sociedad tenía la victoria en el bolsillo. Un centro al área visitante encontró a Juanmi, ex jugador de la Real Sociedad, que había entrado como único delantero centro de los azulones. El andaluz conectó un cabezazo que batió a Remiro, provocando el delirio en las gradas del Coliseum. El empate a uno parecía un premio justo para un Getafe que nunca había dejado de creer.
Pero el fútbol, cuando menos te lo esperas, te da una lección de humildad. En el minuto 95, con el tiempo reglamentario ya cumplido y seis de descuento en el marcador, la Real Sociedad dispuso de un córner a su favor. Kubo, que había entrado en la segunda mitad, ejecutó un centro medido desde la derecha. La defensa del Getafe, fatigada por el esfuerzo, no pudo despejar con contundencia. El balón llegó a Aramburu, que se elevó por encima de todos y, aprovechando una mala salida de Soria, cabeceó a la red el gol de la victoria.
El delirio fue total en el banquillo visitante. Aramburu, venezolano de nacimiento, celebró con una mezcla de alegría y emoción. Sus declaraciones posteriores reflejaban su estado de ánimo: "Muy feliz porque no soy de marcar muchos goles. Ayudar al equipo con tres puntos me hace estar muy contento. El gol va para mi país, que está pasando un momento complicado". Un gesto de compromiso que trasciende el terreno de juego.
Por su parte, Bordalás no ocultó su frustración. El técnico del Getafe analizó el encuentro con realismo: "Habíamos hecho un gran esfuerzo en conseguir ese empate. Se nos escapa con otro gol a balón parado que está siendo el déficit de esta temporada. Era uno de nuestros puntos fuertes y tenemos que mejorar en eso. Competimos cada partido, y tenemos una plantilla un poco justa pero el equipo está dando la cara". Las palabras del entrenador reflejan la cruda realidad de un conjunto que pelea con los recursos que tiene.
Con este resultado, ambos equipos empatan a 21 puntos en la clasificación. La Real Sociedad consigue escalar posiciones y, lo más importante, distanciarse de los puestos de descenso con un margen de cinco puntos. La victoria en un campo tan complicado como el Coliseum, donde los locales solo habían perdido una vez esta temporada, cobra un valor incalculable para la moral del grupo.
El Getafe, por el contrario, suma su cuarto partido sin ganar. Solo ha conseguido un punto de los últimos quince posibles, una estadística que preocupa en las filas azulones. La falta de efectividad en los metros finales, sumada a los errores defensivos en jugadas a balón parado, están lastrando las opciones de un equipo que compite pero no acaba de cerrar sus partidos.
El análisis del encuentro deja varias conclusiones claras. La Real Sociedad demostró madurez táctica y capacidad de sufrimiento. A pesar de dominar durante largos tramos, supo sobreponerse al golpe anímico del empate en el último minuto y buscó la victoria hasta el final. La entrada de Kubo resultó decisiva, ya que su visión de juego y calidad en la ejecución de faltas y córners dio el premio a la insistencia visitante.
El Getafe, aunque derrotado, dejó muestras de su carácter competitivo. La plantilla, limitada por las bajas y la falta de efectivos, compitió de tú a tú con un rival de mayor calidad. La gestión de Bordalás, con un once tan atípico, casi le da resultado. El empate en el 89' parecía un premio merecido al esfuerzo colectivo, pero el fútbol no siempre es justo con quien más se esfuerza.
El duelo individual entre Brais Méndez y Aramburu también merece mención. El primero abrió el marcador con un golazo que demuestra su progresión como futbolista. El segundo, con menos minutos esta temporada, demostró que puede ser un recurso importante en momentos decisivos. Su gol no solo dio tres puntos, sino que también le sirvió para honrar a su Venezuela natal en tiempos difíciles.
La jornada deja a la Real Sociedad en una posición más cómoda de la tabla, con la mirada puesta en los puestos europeos. La victoria les da oxígeno y confianza de cara a los próximos compromisos, especialmente fuera de casa, donde han sido irregulares esta temporada. El equipo de Matarazzo parece haber encontrado el equilibrio entre el juego asociativo y la efectividad en las áreas.
Para el Getafe, la situación requiere de autocrítica inmediata. La ronda de partidos sin ganar comienza a generar dudas en un proyecto que hasta ahora había mostrado solidez. La vuelta de los lesionados y una posible incorporación en el mercado de invierno podrían ser clave para revertir la dinámica negativa. El carácter de Bordalás y la entrega de sus jugadores son sus principales activos en esta batalla por la permanencia.
El Coliseum volvió a ser testigo de un final dramático que dejó a los aficionados locales con un sabor amargo. La capacidad de sufrimiento de la Real Sociedad, combinada con la calidad de sus jugadores, resultó demasiado para un Getafe que mereció más. Pero en fútbol, como en la vida, no siempre se consigue lo que se merece. A veces, solo basta con creer hasta el último segundo.
La próxima jornada presenta nuevos desafíos para ambos conjuntos. La Real Sociedad recibirá en Anoeta a un rival directo, mientras que el Getafe visitará otro campo complicado. La regularidad será clave en esta segunda vuelta del campeonato, donde cada punto puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso. Por ahora, los txuri-urdin celebran una victoria que sabe a gloria, mientras que los azulones deben levantarse rápido de un golpe que duele en el alma.