Nigeria humilla a Argelia y se cita con Marruecos en semifinales

Las Súper Águilas certifican su superioridad con un contundente 2-0 y avanzan a la siguiente ronda del torneo

Nigeria ha dejado claro quién manda en el fútbol africano. Las Súper Águilas desplegaron un fútbol de alto vuelo para derrotar por 2-0 a una desdibujada selección argelina, sellando así su pase a las semifinales del torneo continental. El conjunto nigeriano no solo ganó, sino que demostró una superioridad insultante sobre el césped, dejando a los argelinos sin respuestas ante su velocidad, organización y efectividad.

El encuentro, que se presentaba como uno de los más atractivos de los cuartos de final, terminó convertido en un monólogo futbolístico. Desde el pitido inicial, Nigeria tomó las riendas del partido, imponiendo un ritmo vertiginoso que los argelinos no pudieron sostener. La presión adelantada y la transición rápida fueron las armas principales de un equipo que parecía jugar en otra dimensión. La superioridad física y técnica se hizo evidente en cada duelo individual, donde los nigerianos ganaban la mayoría de los balones divididos.

El dominio nigeriano se tradujo en ocasiones claras desde los primeros compases. Victor Osimhen, la gran estrella del ataque, se convirtió en una pesadilla constante para la defensa argelina. Su capacidad para generar espacios y recibir faltas en zonas peligrosas desequilibró el esquema rival. En una de esas acciones, Osimhen recibió una dura entrada de Himad Abdelli, situación que reflejó la desesperación creciente del conjunto argelino. La movilidad del delantero creaba constantes desajustes en la zaga rival, que no encontró la manera de neutralizarle.

El primer gol llegó como consecuencia de esa superioridad territorial. Nigeria aprovechó una jugada por la banda izquierda, donde Moses Simon creó el desequilibrio necesario. Su centro al área encontró la cabeza de Akor Adams, quien, a pesar de que su remate acabó estrellándose en el poste izquierdo, dejó claro que el peligro era constante. En la jugada siguiente, el rechace lo aprovechó Ademola Lookman para batir al portero argelino con un disparo cruzado que hizo justicia al dominio visitante. El gol desmontó mentalmente a los argelinos, que nunca se recuperaron del golpe.

Argelia intentó reaccionar mediante cambios tácticos. Los ingresos de Himad Abdelli y Redouane Berkane por Hicham Boudaoui y Mohammed Amoura buscaban dar frescura al medio campo, pero la realidad del campo era tozuda. Los verdes no encontraban la manera de superar la línea defensiva nigeriana, liderada por una pareja de centrales sólida y bien organizada. El técnico argelino movió el banquillo en vano, ya que la falta de ideas en el campo era evidente.

La segunda mitad siguió el guion de la primera. Nigeria controlaba sin apuros, mientras Argelia se frustraba con cada intento fallido. Baghdad Bounedjah, el hombre gol de los argelinos, estuvo completamente desaparecido. Sus dos únicos remates, uno de cabeza y otro con la derecha desde fuera del área, se marcharon desviados, reflejando la impotencia de un equipo que nunca encontró su juego. La ineficacia ofensiva fue el talón de Aquiles de un conjunto que había llegado a cuartos con buenas sensaciones.

El segundo gol nigeriano llegó tras una jugada colectiva exquisita. Bruno Onyemaechi inició la acción desde la defensa, conduciendo el balón hasta la medular. Su pase filtrado encontró a Osimhen, quien con un control orientado dejó atrás a su marcador. El delantero del Nápoles no era egoísta y asistió a Akor Adams, que esta vez no perdonó desde el centro del área, estableciendo el 2-0 definitivo. La jugada de contragolpe duró apenas quince segundos y demostró la letalidad del equipo.

Los problemas para Nigeria llegaron en forma de lesiones. Primero fue Stanley Nwabali, el portero titular, quien tras recibir una falta de Redouane Berkane tuvo que ser atendido y vio la tarjeta amarilla por perder tiempo. Minutos después, el guardameta caía lesionado, obligando a su sustitución por Igoh Ogbu. El joven cancerbero debutó con buenas manos y mantuvo la portería a cero. La lesión del portero supone un quebradero de cabeza para el cuerpo técnico de cara a la semifinal.

La mala fortuna no acabó ahí. Bright Osayi-Samuel, uno de los laterales más activos, sufrió una lesión muscular que le obligó a abandonar el terreno de juego. Su sustituto, Chidozie Awaziem, cumplió con nota, cerrando la banda derecha y evitando cualquier intento de remontada argelina. Las dos lesiones forzadas obligarán al entrenador a reconfigurar el once para el crucial duelo contra Marruecos.

El árbitro añadió seis minutos de descuento, pero fueron un mero trámite. Argelia intentó presionar con centros de Rafik Belghali y Ramy Bensebaini, pero la defensa nigeriana, bien plantada, rechazó todo lo que vino. Incluso Bensebaini tuvo una ocasión de cabeza en el último minuto, pero su remate se marchó alto. La firmeza defensiva fue otra de las claves del triunfo.

Al final del partido, la celebración nigeriana fue merecida. Las Súper Águilas no solo ganaron, sino que demostraron ser candidatas serias al título. Su próximo desafío será contra Marruecos en las semifinales, un duelo que promete ser mucho más equilibrado y emocionante. El clásico africano entre dos potencias del continente se presenta como el partido de la competición.

El técnico nigeriano podrá recuperar a sus lesionados, pero el rendimiento mostrado contra Argelia da confianza de sobra. El equipo combinó juventud y experiencia, velocidad y táctica, creando un cocktail letal para cualquier rival. Victor Osimhen demostró por qué es uno de los delanteros más cotizados del mundo, mientras que Ademola Lookman y Akor Adams confirmaron su estado de forma. La profundidad de banquillo también fue notable, con los suplentes respondiendo cuando se les necesitó.

Por su parte, Argelia deberá hacer una profunda reflexión. El equipo, que partía como favorito, mostró una imagen pobre y desorganizada. La eliminación temprana supone un duro golpe para una generación que esperaba grandes cosas. Los cambios de cromos entre Berkane y Boudaoui no surtieron efecto, y la ausencia de juego colectivo fue evidente. La crisis futbolística argelina parece más profunda de lo esperado.

El fútbol africano tiene un nuevo rey provisional. Nigeria vuela alto, y su cita con Marruecos será el próximo capítulo de una historia que pinta épica. Las Súper Águilas no solo sueñan con el título, lo tienen entre sus garras. La ambición y la calidad de este equipo pueden llevarles hasta la gloria continental.

Referencias

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