Juanmi: El Getafe compite en crisis pero mantiene vivo el objetivo de la permanencia

El delantero andaluz reconoce la difícil situación por lesiones y apuesta por la unión con los canteranos para lograr la salvación

El Getafe afronta una de las temporadas más complicadas de los últimos años. La derrota por 1-2 ante la Real Sociedad en el Coliseum Alfonso Pérez ha dejado al descubierto una situación que el delantero Juanmi Jiménez no dudó en calificar con total sinceridad: el equipo madrileño navega con un planteamiento justo de efectivos debido a una plaga de lesiones y sanciones que ha mermado seriamente las opciones del técnico. Sin embargo, pese a las adversidades, el conjunto azulón demuestra una capacidad de competición que mantiene intactas sus opciones de permanencia en LaLiga EA Sports.

El choque ante los donostiarras sirvió como perfecto ejemplo de la tesitura actual del club. Con hasta seis bajas importantes en el once titular por diferentes motivos, el cuadro getafense se vio obligado a incluir en la convocatoria a ocho futbolistas procedentes del filial. Una situación que, lejos de desanimar al vestuario, ha potenciado el espíritu de supervivencia que caracteriza a esta entidad desde hace décadas. Juanmi, autor del tanto local que igualaba momentáneamente el encuentro, fue el portavoz de un grupo que no busca excusas sino soluciones inmediatas.

En sus declaraciones a los medios oficiales del club, el atacante malagueño dejó claro que la plantilla es consciente de sus limitaciones: "Tenemos una plantilla que con lesiones y demás andamos justos". Esta frase resume a la perfección el día a día en la Ciudad Deportiva de Getafe, donde el cuerpo médico trabaja contra reloj para recuperar a los titulares mientras los jóvenes promesas del segundo equipo reciben una oportunidad inesperada pero valiosa de demostrar su valía en el máximo nivel.

El compromiso de estos canteranos no pasa desapercibido para los veteranos. Juanmi destacó específicamente su entrega: "Hay chavales del filial que se dejan la vida". Esta conexión entre la base y la élite del club resulta fundamental en momentos de crisis, ya que crea un efecto de unión que trasciende las dificultades deportivas. La confianza mutua se convierte en el mejor activo cuando los resultados no acompañan y las circunstancias se tuercen.

El partido mismo fue un reflejo de la bipolaridad emocional que vive el Getafe esta campaña. El tanto de Juanmi, su primer gol desde que superó sus problemas físicos, llegó en el momento óptimo para dar esperanzas a una afición que ve cómo su equipo pelea cada balón como si fuera el último. La alegría duró hasta el minuto 96, cuando Mikel Aramburu aprovechó una jugada a balón parado para desnivelar el marcador definitivamente.

La debilidad en las jugadas a balón parado se ha convertido en el talón de Aquiles del conjunto madrileño. Juanmi lo reconoció abiertamente: "En una jugada a balón parado, que está siendo un poco nuestro déficit esta temporada". Este problema defensivo está costando puntos valiosos, especialmente en casa, donde puntuar siempre debe ser un objetivo innegociable para cualquier equipo que aspire a la permanencia. La incapacidad de defender estas acciones está siendo la diferencia entre sumar de tres en tres o conformarse con un solo punto o incluso ninguno.

El delantero andaluz insistió en la necesidad de corregir este déficit: "Tenemos que mejorar mucho en eso". La estadística es demoledora: el Getafe ha encajado varios goles en los últimos minutos que le han costado posiciones en la tabla. Estos detalles, aparentemente menores, acaban decidiendo el destino de los equipos en una liga tan competitiva como la española. La concentración en los últimos instantes y la organización defensiva en acciones estratégicas son aspectos que el cuerpo técnico debe priorizar en los entrenamientos.

Más allá de las carencias, Juanmi quiso dejar claro que la actitud del grupo no es la de un equipo hundido: "Nuestro equipo compite en cada partido como si fuera el último". Esta mentalidad guerrera es precisamente lo que mantiene con vida las esperanzas de salvación. La regularidad en la entrega compensa, en parte, la falta de efectivos de primer nivel. En una liga donde la intensidad marca la diferencia, el Getafe no puede permitirse bajar el pistón ni un solo segundo.

El objetivo es claro y único: conseguir la permanencia. Juanmi lo verbalizó sin ambages: "Ojalá que recuperemos pronto jugadores para conseguir el objetivo entre todos". La vuelta de los lesionados permitirá al técnico disponer de más opciones, rotar sin perder calidad y afrontar la segunda vuelta de la competición con garantías. Hasta entonces, la unión entre titulares, suplentes y canteranos será la clave para sobrevivir en la élite del fútbol español.

En el plano individual, el gol de Juanmi representa mucho más que un simple tanto estadístico. El futbolista atravesaba un periodo complicado tras una lesión que le había mantenido alejado de su mejor versión. Su celebración evidenció el alivio de un profesional que necesitaba ese momento de gloria para recuperar la confianza perdida. "Tuve una lesión, no conseguía encontrar ese ritmo y esa continuidad que necesita el jugador para coger confianza", explicó con honestidad.

El gol le sirve como punto de inflexión personal. Ahora su meta es mantener esa regularidad: "Al final entrenando y cogiendo minutos voy a coger el nivel. Es lo que quiero. Estoy muy centrado". La autoexigencia del delantero es máxima, y sabe que su rendimiento individual puede ser decisivo para el colectivo. Los goles de sus atacantes son el mejor antídoto contra la presión y los malos resultados.

La temporada del Getafe es un ejercicio de resistencia. Cada partido se convierte en una batalla donde la entrega y la solidaridad deben suplir la falta de recursos. La afición del Coliseum, conocedora de las dificultades, ha respondido con apoyo incondicional, consciente de que el esfuerzo de sus jugadores es máximo. Esa conexión entre gradas y vestuario puede ser el factor intangible que marque la diferencia en los momentos decisivos.

El calendario no da tregua, y el Getafe deberá afrontar próximos compromisos con la misma filosofía: competir hasta el final, minimizar errores en balón parado y aprovechar las ocasiones de gol. La recuperación de efectivos será gradual, pero el tiempo juega en contra. Cada semana sin los titulares habituales es una nueva oportunidad para que los jóvenes demuestren que están preparados para el reto.

Juanmi concluyó sus declaraciones con un deseo que resume el sentir del vestuario: "Ojalá que a partir de ahora lleguen goles y subamos posiciones en la tabla". La confianza en la remontada es el último bastión de un equipo que no se rinde. La experiencia de los veteranos y la frescura de los canteranos pueden formar una combinación explosiva que saque al Getafe de la zona de peligro.

La situación es crítica, pero no desesperada. La Liga ha demostrado que los equipos que mantienen la fe y el trabajo colectivo acaban encontrando la luz al final del túnel. El Getafe, con su espíritu de lucha innato, tiene todas las herramientas humanas para revertir la dinámica. Ahora solo falta que la fortuna, tan esquiva últimamente, sonría de nuevo al conjunto madrileño y permita que los esfuerzos se traduzcan en puntos que consoliden la permanencia en la máxima categoría del fútbol español.

Referencias

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