La tensión es palpable en las calles de Rabat. La selección marroquí afronta una de las noches más decisivas de su historia reciente en la Copa África, y la presión de ser anfitrión y favorito pesa sobre cada uno de sus jugadores. Tras superar la fase inicial con solvencia, llega el momento de la verdad: un duelo de cuartos de final contra Camerún que puede definir el rumbo del torneo para los Leones del Atlas.
El combinado dirigido por Walid Regragui ha cumplido con los deberes en los primeros compromisos. Tres victorias y un empate ante rivales de perfil menor como Comoras, Mali, Zambia y Tanzania han permitido a los marroquíes ganar confianza y ritmo de competición. Sin embargo, nadie en el seno de la delegación se engaña: el verdadero desafío comienza ahora. Camerún representa el primer obstáculo de entidad, un muro contra el que chocarán las aspiraciones de una nación entera.
Si hay un nombre que resuena con fuerza en este torneo, ese es el de Brahim Díaz. El futbolista ha emergido como la gran referencia ofensiva de su equipo, liderando la tabla de goleadores con cuatro dianas en sus primeras apariciones. Su capacidad para desequilibrar, asociarse y definir con precisión lo han convertido en el jugador más temido por las defensas contrarias.
La competencia por el galardón al mejor jugador de la competición está servida. Por el momento, Brahim compite mano a mano con estrellas de la talla de Ademola Lookman, el nigeriano que ha firmado tres goles y repartido cuatro asistencias en lo que va de campeonato. La batalla individual entre ambos talentos añade un extra de emoción a una cita ya de por sí trascendental.
Enfrente estará una de las selecciones más laureadas del continente africano. Los Leones Indomables de Camerún ocupan el segundo lugar en el historial de la Copa África, con cinco títulos en su haber. Solo Egipto, con siete entorchados, supera este registro. La distancia con Marruecos es considerable: el único trofeo que los marroquíes pueden presumir data de 1976, casi medio siglo atrás.
Este palmarés histórico convierte a Camerún en un adversario temible, aunque su presente no sea tan brillante como su pasado. La selección camerunesa acumula dos décadas sin superar los cuartos de final desde su última participación en esta ronda en 2004. Esa sequía, sin embargo, no resta un ápice de peligro a un conjunto que sabe lo que es ganar en las grandes citas.
Los datos estadísticos no son especialmente alentadores para los intereses marroquíes. El choque ante Mali en la fase de grupos puso fin a una espectacular racha de 19 victorias consecutivas que había alimentado el optimismo en el seno de la afición. Esa derrota sirvió como toque de atención para un equipo que hasta entonces parecía invencible. El historial particular contra Camerún tampoco favorece a los locales. En los escasos precedentes entre ambas selecciones, Marruecos apenas ha conseguido imponerse en dos ocasiones. Una estadística que, lejos de desanimar, debe servir como motivación extra para revertir una tendencia que se ha mostrado esquiva durante décadas.
El partido no llega exento de polémica. La Confederación Africana de Fútbol (CAF) designó para este crucial encuentro a un colegiado egipcio como árbitro principal, mientras que el VAR estará en manos de un oficial argelino. Dos nacionalidades que mantienen una rivalidad histórica con Marruecos, tanto en el terreno deportivo como en otros ámbitos. Esta decisión provocó la inmediata reacción de la federación marroquí, que presentó una queja formal ante el organismo rector del fútbol africano. La sensación de injusticia percibida ha generado malestar en el entorno de la selección, que teme decisiones parciales en un momento tan delicado del torneo. La tensión, ya de por sí elevada, se ha visto incrementada por este conflicto paralelo.
Organizar una Copa África conlleva una responsabilidad enorme, pero hacerlo con la etiqueta de favorito multiplica la exigencia. Marruecos no solo debe gestionar la logística del evento, sino también las expectativas de millones de seguidores que sueñan con levantar el trofeo el próximo 11 de febrero en el estadio Alassane Ouattara de Abiyán. La ciudad de Rabat vive pendiente de cada entrenamiento, de cada declaración, de cada gesto de sus futbolistas. La presión mediática y social es constante, y solo los jugadores con mayor experiencia y temple podrán sobrellevarla. El reto no es solo deportivo, sino también psicológico.
Más allá de la clasificación para semifinales, este duelo representa una oportunidad única para demostrar que Marruecos está preparado para liderar el fútbol africano. Una victoria contra Camerún enviaría un mensaje contundente al resto de candidatos: los Leones del Atlas han venido para quedarse. El sistema táctico previsto para el encuentro sitúa a los marroquíes en un 1-4-3-3 clásico, con Bono bajo palos, una defensa formada por Achraf, Masina, Aguerd y Mazraoui, y un centro del campo donde Amrabat, El Khannouss y El Aynaoui intentarán imponer el ritmo. En ataque, Brahim Díaz, Yakub El Kaabi e Ismael Saibari conformarán el tridente ofensivo. Por su parte, Camerún optará por un 1-3-4-3 con Epassy en la portería, una línea defensiva compuesta por Che Malone, Kotto y Nouhou, y un medio campo donde destacan Yongwa, Arthur Avom, Carlos Baleba y Tchamadeu. En la punta, Namaso, Kofane y Mbeumo buscarán sorprender a la defensa local.
El árbitro designado finalmente para el encuentro es Amin Omar, también marroquí, lo que debería aplacar las tensiones generadas por la polémica inicial. Sin embargo, el foco estará puesto en el césped, donde 22 jugadores lucharán por escribir su nombre en la historia de esta competición. Para Marruecos, este es el partido que puede catapultarles hacia la gloria o dejarles en la cuneta de la frustración. La presión es máxima, el rival es de primer nivel y las circunstancias son únicas. Todo está preparado para una noche épica en Rabat, donde los Leones del Atlas tendrán que demostrar si están a la altura de las expectativas generadas. El sueño de un continente entero descansa sobre los hombros de Brahim Díaz y sus compañeros. Camerún no regalará nada. La Copa África, esa que se gana con sudor, talento y coraje, empieza de verdad este viernes para Marruecos.