El Estadio de Gran Canaria presenció este domingo un duelo de altura entre dos de los candidatos firmes al ascenso a Primera División. La UD Las Palmas y el RC Deportivo no pasaron del empate a uno en un encuentro donde la emoción y la tensión estuvieron presentes durante los noventa minutos, pero donde la falta de acierto en los momentos decisivos impidió que alguno de los dos se llevara el botín completo.
El conjunto amarillo salió al terreno de juego con la intención clara de imponer su ley desde el primer minuto. Y así lo hizo. Con una presión bien orquestada en tres cuartos de cancha y una circulación de balón veloz y precisa, los de Luis García se adueñaron del dominio territorial y del tempo del partido. Las bandas, especialmente la derecha con Ale García, generaron peligro constante. Sin embargo, como tantas veces ocurre en el fútbol, el dominio no se tradujo en ventaja en el marcador.
Fue precisamente el Deportivo, agazapado y esperando su oportunidad con la paciencia de un equipo experimentado, quien dio el primer golpe. En una jugada a balón parado, concretamente en un saque de esquina ejecutado desde la banda derecha por David Mella, el balón llegó envenenado al corazón del área. Allí apareció Diego Villares, líder y referente del cuadro gallego, para conectar una chilena de antología que se coló por la escuadra, imposible para Álvaro Valles. El gol, además de su belleza estética, tenía un valor táctico incalculable: castigaba el dominio local y daba ventaja a un equipo que había llegado con claridad merced a la contra.
La respuesta de los canarios, lejos de desmoralizarse, fue inmediata y contundente. Jesé Rodríguez, que regresó a su casa para liderar el proyecto de ascenso, avisó con un disparo cruzado que se estrelló contra el palo derecho de la meta defendida por Álvaro Fernández. El rechace no encontró rematador y la ocasión se perdió entre lamentos de la grada.
El momento más dramático de la primera mitad llegó poco después del cuarto de hora. Una falta dentro del área propiciada por un derribo de Sergio Barcia sobre Jonathan Viera propició la señalización de un penalti a favor de los locales. Viera, capitán y máximo referente técnico del equipo, se colocó frente al balón con la responsabilidad de igualar el encuentro. Su lanzamiento, potente y colocado al palo izquierdo, encontró la estirada milagrosa de Álvaro Fernández, que desvió el esférico a córner. La grada calló y el banquillo visitante respiró aliviado.
Pero la insistencia de Las Palmas tenía que tener su premio. Ya en el tiempo añadido del primer acto, un centro preciso desde la banda izquierda de Cristian Gutiérrez encontró la cabeza de Jesé, que se elevó por encima de la defensa para batir a Fernández y establecer el empate a uno con el que se llegaría al descanso.
La segunda mitad presentó un panorama diferente. Antonio Hidalgo, consciente del desgaste físico y mental de sus jugadores, realizó modificaciones para refrescar el centro del campo. La entrada de Charlie Patiño por Villares, que no pudo continuar por problemas musculares, y de Samuele Mulattieri por Yeremay buscó dar nueva energía al equipo. Por su parte, Luis García buscó mayor profundidad con la entrada de Nicolás Benedetti por Manu Fuster.
El dominio del balón comenzó a alternarse de forma clara. Primero fue para Las Palmas, que mediante la velocidad de Ale García por las bandas creó peligro constante. En el minuto 58, un centro suyo fue rematado de cabeza por Marc Cardona, pero la pelota se marchó rozando el larguero. En el 66, otra internada suya acabó con un disparo cruzado que repelió Fernández con los pies.
El Deportivo, cómodo con el empate pero sin renunciar a la victoria, también tuvo sus opciones. Yeremay Hernández, en una contra fulgurante iniciada por Mulattieri, se plantó solo ante Valles, pero su disparo se marchó alto cuando ya cantaba el gol. La frustración se apoderó del atacante, que se tiró al césped con las manos en la cabeza.
Los cambios no se hicieron esperar. Además de los ya mencionados, Luis García refrescó la defensa con la entrada de Álex Suárez por Cristian Gutiérrez. El Deportivo, por su parte, vio cómo su capitán Villares no podía continuar, una baja sensible para la contienda.
Los últimos quince minutos fueron un monólogo ofensivo de Las Palmas. El Deportivo se replegó en su área, defendiendo el empate con uñas y dientes. Álvaro Fernández volvió a lucirse con dos paradas de mérito, una de ellas ante un cabezazo de Mika Mármol que parecía el gol de la victoria. La grada, cada vez más nerviosa, veía cómo se escapaban los puntos.
El colegiado decretó cinco minutos de descuento, pero ni siquiera esa prórroga sirvió para desnivelar. Un centro al área visitante en el último suspiro fue despejado por Sergio Barcia, y el pitido final confirmó el reparto de puntos.
Las consecuencias de este resultado son evidentes. Ambos equipos se quedan con la sensación de haber perdido dos puntos de oro en la carrera por el ascenso directo. La tabla se aprieta y terceros en discordia, como el Racing de Santander, pueden aprovechar este tropiezo para colocarse en posición de privilegio si consiguen la victoria en su compromiso.
El análisis del encuentro deja varias enseñanzas. La UD Las Palmas demostró ser superior en juego asociativo y dominio territorial, pero carece de la efectividad necesaria para traducir eso en goles. El Deportivo, por su parte, confirmó que es un equipo peligroso en la transición y que cuenta con un portero en estado de gracia que les ha salvado en múltiples ocasiones esta temporada.
Individualmente, la figura de Álvaro Fernández fue indiscutible. Sus intervenciones, especialmente el penalti detenido a Viera, valen un punto. Villares, antes de su lesión, dejó su sello con un golazo que será recordado en A Coruña. Jesé, por su parte, sigue siendo el hombre gol que necesita Las Palmas en momentos de necesidad.
El empate a uno refleja la igualdad existente en la parte alta de la clasificación. La Segunda División se presenta más reñida que nunca y cada punto, lejos de ser un premio, puede resultar insuficiente cuando se aspira al ascenso directo. Los equipos que ocupan posiciones de privilegio no pueden permitirse más tropiezos si quieren evitar el sufrimiento de la promoción.
Los datos cuantitativos del choque muestran un dominio territorial de los canarios (62% de posesión), pero una efectividad similar entre ambos contendientes (3 tiros a puerta cada uno). Las ocasiones creadas fueron superiores para los locales (12 frente a 7), sin embargo, la falta de definición y la inspiración del guardameta visitante impidieron una victoria local.
Ahora, la mirada está puesta en la próxima jornada. Las Palmas deberá visitar un campo complicado donde la presión por sumar de tres en tres será máxima. El Deportivo, por su parte, recuperará a sus lesionados y tratará de aprovechar su próximo compromiso en casa para no perder comba con los puestos de ascenso.
El fútbol, en ocasiones, premia al más efectivo. En esta ocasión, la igualdad fue la nota dominante y ambos conjuntos deben conformarse con un punto que, en la recta final del campeonato, podría resultar tanto un regalo como una condena. El tiempo lo dirá, pero lo que es indudable es que la emoción en la lucha por el ascenso está más viva que nunca en esta Segunda División que promete emociones fuertes hasta el último minuto de la temporada.