El Real Madrid demostró una vez más su poderío en la máxima competición continental al imponerse con autoridad al Dubai Basketball por 107-93 en el encuentro correspondiente a la Jornada 19 de la Euroliga. La contundente victoria refuerza la posición de los merengues en la parte alta de la clasificación y deja en evidencia las diferencias de experiencia ante un rival debutante que aún busca su identidad en el torneo.
Desde el salto inicial, el conjunto dirigido por Chus Mateo impuso su ritmo y superioridad física. La defensa en zona mixta con Edy Tavares como referente en la pintura resultó impenetrable para los atacantes de Dubai, que vieron cómo sus opciones de tiro se reducían a lanzamientos forzados desde el perímetro. La altura y el alcance del pívot caboverdiano se convirtieron en un muro infranqueable, culminando en tapones decisivos en momentos clave del encuentro.
El base argentino Facundo Campazzo volvió a ser el director de orquesta perfecto, controlando el tempo del partido con su visión de juego y su capacidad para generar ventajas. Su inteligencia en la toma de decisiones se materializó tanto en asistencias precisas como en anotaciones personales cuando el equipo más lo necesitaba. La conexión Campazzo-Tavares funcionó a la perfección, generando juego de pick and roll letal que desquició las defensas rivales durante largos tramos del duelo.
El primer cuarto dejó claro el guion del encuentro. El Real Madrid salió con una intensidad defensiva que incomodó gravemente a los de Dubai, forzando pérdidas de balón y robos que se tradujeron en contraataques rápidos. Alberto Abalde se mostró muy activo en el perímetro, robando balones y finalizando con eficiencia en transición. Por su parte, Mario Hezonja aportó su calidad ofensiva desde el exterior, anotando con solvencia desde la línea de tiros libres y castigando cada error defensivo del rival.
Dubai Basketball, pese a su condición de novato en la competición, intentó responder mediante el talento individual de Dwayne Bacon, quien se convirtió en la principal referencia anotadora. El escolta estadounidense firmó varios triples de mérito que mantuvieron vivas las esperanzas de su equipo, pero careció del apoyo necesario del resto de la plantilla. La falta de rodaje y la juventud del proyecto se hicieron evidentes cada vez que el Real Madrid aceleraba el ritmo.
La segunda mitad del encuentro se convirtió en una exhibición de eficiencia ofensiva por parte de los blancos. Cada posesión parecía diseñada para explotar las debilidades defensivas de Dubai, ya fuera mediante el juego interior de Tavares y Usman Garuba o con la penetración de Campazzo y Theo Maledon. La rotación de Mateo permitió mantener el nivel físico sin sacrificar calidad, demostrando la profundidad de una plantilla plagada de internacionales.
Un momento decisivo llegó cuando Campazzo conectó una bandeja en transición más la falta de Aleksa Avramovic, completando la jugada de tres puntos y rompiendo definitivamente el partido. La ventaja superó entonces los quince puntos y el Dubai Basketball nunca encontró la manera de reaccionar. Las constantes pérdidas de balón y los fallos en lanzamientos abiertos minaron la moral de un equipo que acusó el desgaste físico y mental ante un rival de mayor entidad.
La defensa del Real Madrid merece un análisis aparte. El sistema de ayudas y recuperaciones funcionó con precisión quirúrgica, limitando a Dubai a apenas 93 puntos pese al ritmo vertiginoso del encuentro. La capacidad de Edy Tavares para alterar tiros sin necesidad de saltar, combinada con la anticipación de Campazzo y Abalde en el perímetro, creó un ambiente asfixiante del que el rival no pudo escapar.
Individualmente, destacaron también las actuaciones de Gabriel Deck, que aportó su habitual intensidad en ambos lados de la pista, y de Maledon, quien demostró su progresión con minutos de calidad. Por parte de Dubai, además de Bacon, Mfiondu Kabengele intentó imponer su físico en la pintura, pero chocó una y otra vez con la muralla blanca.
El resultado final deja al Real Madrid consolidado entre los primeros puestos de la tabla, reafirmando sus aspiraciones a luchar por el liderato en las jornadas decisivas. La victoria por catorce puntos de margen refuerza el average particular y envía un mensaje claro al resto de candidatos: el equipo está en forma y conectado en ambos lados de la cancha.
Para Dubai Basketball, la derrota sirve como bautismo de fuego realista. La diferencia de nivel entre un proyecto consolidado como el madridista y un recién llegado se hizo patente, pero también dejó destellos de talento individual que pueden construirse para el futuro. La experiencia adquirida en este tipo de encuentros resulta invaluable para un equipo que debe crecer de forma exponencial si quiere competir en esta elite.
La próxima jornada presenta nuevos retos para ambos conjuntos. El Real Madrid visitará a un rival directo en la lucha por los puestos de privilegio, mientras que Dubai recibirá en casa buscando su primera victoria que les dé oxígeno en la clasificación. El camino es largo, pero los blancos ya han marcado el ritmo que pretenden mantener hasta el final de la fase regular.
El baloncesto de alto nivel exige consistencia, y el Real Madrid la demostró en cada uno de los cuarenta minutos. La combinación de talento individual, trabajo colectivo y experiencia competitiva resultó demasiado para un Dubai Basketball que, pese a su esfuerzo, necesita tiempo para asimilar las exigencias de la Euroliga. La victoria blanca es justa, contundente y merecida.