Pontevedra arranca el año con victoria épica ante el Racing Ferrol

Los granates se imponen 2-1 en un derbi vibrante con goles de Alain Ribeiro y João Resende, colocándose segundos en la clasificación

El Pontevedra Club de Fútbol ha iniciado el año con el pie derecho al conseguir una trabajada victoria por 2-1 contra el Racing de Ferrol en el estadio Municipal de Pasarón. Un encuentro que superó las expectativas y que permite a los pontevedreses asentarse en la segunda posición de la tabla, consolidando sus aspiraciones de ascenso en una Primera Federación cada vez más competitiva.

El choque, disputado ante más de 8.500 seguidores, tuvo de todo: intensidad, alternativas en el marcador y un desenlace dramático que desató la euforia en las gradas. Desde el pitido inicial, el conjunto local salió decidido a imponer su ritmo, consciente de la trascendencia que tenía sumar los tres puntos ante un rival directo.

El primer tiempo transcurrió con dominio granate, aunque sin una claridad excesiva. Fue en el minuto 18 cuando llegó la jugada que abrió el camino hacia el triunfo. Yelko Pino, uno de los futbolistas más desequilibrantes del equipo, regaló una asistencia magistral que Alain Ribeiro transformó en el primer tanto del encuentro. El carrilero, actuando como extremo en el sistema de cinco defensas, demostró su olfato goleador y su capacidad para aparecer en zonas de peligro.

Con el 1-0, el Pontevedra gestionó bien las emociones y mantuvo la calma ante un Racing que intentó reaccionar pero que encontró un muro bien plantado en defensa. La zaga local, liderada por Miki Bosch y Cuesta, solventó con acierto las aproximaciones ferrolanas, mientras el centro del campo, con Montoro y Luisão, equilibraba el juego.

La reanudación trajo consigo un guion diferente. El técnico visitante, Pablo López, movió piezas en el vestuario y su equipo salió con otra actitud. El Racing de Ferrol pasó a dominar el esférico y a someter al Pontevedra en su propio campo. La presión dio sus frutos en el minuto 54, cuando Alex Zalaya, aprovechando un centro preciso, cabeceó a la red estableciendo el empate a uno.

El tanto visitante inyectó dudas en el conjunto local. Durante unos minutos, el Pontevedra pareció desconectado y el Racing tuvo ocasiones para adelantarse. Sin embargo, la falta de puntería en los metros finales y la solidez defensiva granate evitaron mayores sustos. Rubén Domínguez, entrenador del Pontevedra, decidió refrescar el ataque introduciendo a João Resende en el descanso por Álex González. Esta decisión resultó providencial.

Cuando el partido agonizaba y todo apuntaba a un reparto de puntos, apareció la figura del delantero portugués. En el minuto 82, tras una jugada colectiva que desbordó a la defensa ferrolana, Resende se encontró con el balón en el área y no perdonó. Su disparo, certero y potente, batió al guardameta visitante y desató la locura entre la parroquia de Pasarón.

El 2-1 final reflejó la fe de un equipo que nunca se rindió y que supo aprovechar su momento de mayor efectividad. El Racing, por su parte, vio cómo sus esfuerzos se esfumaban en los instantes finales, pagando cara su falta de acierto en las ocasiones previas.

Desde el punto de vista táctico, el encuentro fue un duelo interesante entre dos filosofías diferentes. El 5-4-1 de Rubén Domínguez ofreció solidez defensiva y peligro en transición, especialmente en la primera mitad. La disposición con tres centrales y dos carrileros, como Ribeiro, permitió al Pontevedra cerrar espacios y salir con velocidad por las bandas.

Tras el empate, el técnico granate realizó ajustes oportunos. La entrada de Garay en el minuto 64 por Luisão reforzó el centro del campo, mientras que Resende aportó movilidad y desmarque constante. Estos cambios mantuvieron viva la amenaza ofensiva local, que acabó encontrando la recompensa en el tramo final.

El Racing de Ferrol, que planteó un 4-2-3-1 dominador, tuvo el control del juego en la segunda mitad pero careció de la pegada necesaria. Las múltiples sustituciones del minuto 72, con las entradas de Concha y Escobar por Dacosta y Álvaro Giménez, rompieron algo la cohesión del equipo, algo que el Pontevedra supo aprovechar.

Entre los protagonistas individuales destacaron dos nombres propios. Alain Ribeiro fue fundamental en ambas fases del juego. Su gol tempranero dio tranquilidad, pero también su labor defensiva conteniendo la banda derecha fue clave para neutralizar las subidas de Migue Leal. El carrilero gallego demostró una versatilidad que lo convierte en un activo invaluable para el equipo.

Por su parte, João Resende demostró por qué los delanteros deben estar vivos hasta el último segundo. Su entrada revitalizó el ataque granate y su gol, su quinto en las últimas jornadas, le convierte en el hombre más en forma del equipo. El portugués ha entendido perfectamente lo que demanda la categoría y su conexión con Yelko Pino y Comparada promete grandes alegrías.

El árbitro Crespo Puente, procedente de Cantabria, tuvo una actuación correcta en un partido jugado con mucha tensión. Amonestó a Comparada, Álex González y Tiago por el Pontevedra, y a Migue Leal y Azael por el Racing. Las tarjetas reflejaron la intensidad de un derbi donde no faltaron las entradas duras y los duelos físicos.

La victoria tiene un sabor especial para la afición pontevedresa. No solo por los tres puntos, sino por la forma en que llegaron. Remontar un empate en los minutos finales habla de la fortaleza mental de este grupo, de la confianza en el proyecto de Rubén Domínguez y de la ambición que corre por las venas del vestuario.

Con este triunfo, el Pontevedra CF se coloca en la segunda plaza, a la espera de lo que haga el líder en la jornada. La regularidad que está mostrando el equipo es el mejor aval para soñar con el ascenso a Segunda División. Queda mucho camino por recorrer, pero las sensaciones son óptimas.

El calendario no da tregua y el próximo compromiso llega en apenas unos días. La plantilla deberá recuperar fuerzas físicas y mentales para afrontar la siguiente batalla con la misma intensidad. Lo conseguido contra el Racing debe servir de acicate, no de relajación.

En definitiva, el Pasarón vivió una tarde de fútbol auténtico. El derbi gallego cumplió con creces y el Pontevedra demostró que tiene madera de candidato. La combinación de solidez defensiva, talento en ataque y espíritu de equipo es la receta del éxito. Si mantienen esta línea, los granates pueden aspirar a algo grande esta temporada.

La afición ya sueña en voz alta. Los 8.500 espectadores que abarrotaron el estadio regresaron a sus casas con la certeza de haber presenciado algo más que un simple triunfo. Vieron a un equipo con alma, con carácter y con la determinación de escribir una página dorada en la historia reciente del club. El camino es largo, pero cada victoria como esta es un escalón más hacia el objetivo final.

Referencias

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