Mirandés y Almería firman tablas en un intenso duelo de Segunda

El conjunto andaluz rescata un punto en los minutos finales gracias a un penalti transformado por Sergio Arribas que deja un amargo sabor en Miranda de Ebro

El CD Mirandés y la UD Almería protagonizaron uno de los encuentros más vibrantes de la jornada en la Segunda División española, cerrando su enfrentamiento con un empate a dos que reflejó la igualdad sobre el terreno de juego pero que dejó sensaciones encontradas en ambos vestuarios. El choque, disputado en el estadio municipal de Anduva, se convirtió en un auténtico pulso táctico donde los detalles finales acabaron decantando el marcador.

Desde el pitido inicial, el conjunto local mostró una clara intención de imponer su ritmo ante un Almería que llegaba con la necesidad de sumar de a tres para mantenerse en los puestos de privilegio. Los primeros compases del duelo transcurrieron con un dominio alterno, donde el cuadro burgalés intentó sorprender con transiciones rápidas por las bandas, mientras que los andaluces buscaban el control del balón para gestionar los tiempos del encuentro.

La primera mitad dejó entrever las carencias defensivas de ambos equipos, algo que se acabaría explotando en la segunda parte. Aunque no hubo goles en los primeros cuarenta y cinco minutos, las ocasiones claras no faltaron. El Almería, con su característico juego de posesión, generó peligro especialmente por medio de Adri Embarba y André Horta, quienes desde la mediapunta buscaban desequilibrar una defensa local bien estructurada pero que mostraba fisuras en el último tercio del campo.

La segunda mitad, sin embargo, desató la locura. El Mirandés saltó al césped con una actitud mucho más agresiva y pronto cosechó los frutos de su presión. Los goles locales llegaron en un momento clave, cuando el Almería parecía más cómodo, y situaron el 2-0 en el marcador con unos minutos de desconcentración visitante que casi le cuestan caros. La eficacia de los hombres de Anduva en las áreas contrastaba con la falta de puntería de los rojiblancos, que veían cómo se les escapaba el partido.

Pero el fútbol tiene estas cosas. Justo cuando el Mirandés olía la victoria, el Almería reaccionó con la garra que caracteriza a los grandes equipos. La entrada de Marko Perovic por Álex Centelles refrescó el ataque andaluz, aportando mayor profundidad por la banda derecha. La presión constante del conjunto de Rubi empezó a surtir efecto, y las ocasiones se sucedieron una tras otra.

El punto de inflexión llegó en los minutos finales, cuando una acción polémica dentro del área local provocó el penalti que cambiaría el destino del encuentro. Sergio Arribas, uno de los hombres más activos del Almería durante todo el partido, fue derribado por Alberto Marí en una jugada donde el defensor del Mirandés llegó tarde al despeje. El colegiado no dudó en señalar la pena máxima, una decisión que encendió las protestas locales y que sería clave para el desenlace.

Arribas se encargó de transformar la pena májora con frialdad, engañando al portero con un disparo raso y potente al palo izquierdo. El 2-1 revitalizó por completo al Almería, que en los cinco minutos de descuento buscó con ahínco el empate. Las tarjetas amarillas comenzaron a aparecer con asiduidad: Fernando Medrano, Thiago Helguera y Sergio Arribas vieron la cartulina por acciones de juego peligroso, reflejo de la tensión de los instantes decisivos.

El gol del empate llegó casi al límite del tiempo añadido. Otra acción a balón parado, otro centro al área, y esta vez fue el propio Arribas quien, con un cabezazo preciso, batió la portería defendida por Hugo Novoa. La celebración visitante contrastaba con el desconsuelo local, que veía escapar dos puntos que tenía prácticamente en el bolsillo.

El análisis del encuentro pone de manifiesto las diferencias tácticas entre ambos equipos. El Mirandés, dirigido por José Alberto López, planteó un 4-4-2 clásico que le dio solidez en la medular pero que falló en la contención de las bandas en los momentos críticos. Por su parte, Rubi apostó por un sistema más abierto con tres centrales que le permitía a sus laterales subir con frecuencia, una estrategia que, aunque le costó goles en contra, le dio los frutos del empate.

Los datos estadísticos reflejan la igualdad del choque. Ambos equipos completaron un número similar de pases, con un porcentaje de efectividad cercano al 78%, y registraron ocho remates a puerta cada uno. La diferencia estuvo en la efectividad: el Almería necesitó más ocasiones para materializar sus goles, mientras que el Mirandés aprovechó sus escasas llegadas con mayor acierto.

El rendimiento individual también dejó titulares destacados. En el bando local, Pablo Pérez demostró una madurez notable en el centro del campo, distribuyendo el juego con criterio y mostrando una seguridad defensiva que le valió ser uno de los mejores de su equipo. Por parte del Almería, André Horta fue el motor ofensivo, participando en prácticamente todas las jugadas de peligro y demostrando por qué es uno de los futbolistas más valorados de la categoría.

Las consecuencias de este resultado son significativas para ambos conjuntos. El Mirandés se queda con un sabor agridulce, sabiendo que pudo haber sumado los tres puntos que le hubieran acercado a los puestos de playoff. La falta de contundencia defensiva en los últimos minutos es un aspecto que deberá corregir de cara a los próximos compromisos si quiere mantenerse en la pelea por la promoción.

Por su parte, el Almería consigue un punto valioso a domicilio que le permite seguir en la parte alta de la tabla, aunque la sensación es que pudo haber sacado más de este desplazamiento. La capacidad de remontada demuestra el carácter del equipo, pero las dudas defensivas, especialmente en las transiciones, son un frente abierto que Rubi deberá trabajar en las próximas sesiones.

El calendario no da tregua y ambos equipos deberán recuperarse rápidamente. El Mirandés visita la cancha de un rival directo en la próxima jornada, mientras que el Almería regresará a su feudo con la obligación de ganar para no perder comba con los líderes. La competición en Segunda División es implacable y cada punto se convierte en un tesoro, pero también en una oportunidad perdida cuando la victoria se escapa en los instantes finales.

En definitiva, el empate a dos entre Mirandés y Almería fue un fiel reflejo de lo que es la Segunda División: intensidad, igualdad y emoción hasta el último segundo. Los aficionados presentes en Anduva disfrutaron de un gran espectáculo, aunque los locales se fueron con la frustración de haber estado tan cerca de la victoria. El fútbol, como siempre, fue justo con lo que se vio sobre el campo, pero cruel con quienes no supieron cerrar el partido cuando tuvieron la ocasión.

Referencias

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