Montecarlo cae con honor ante un Barça juvenil que necesitó 81 minutos

El conjunto zaragozano plantó cara al filial azulgrana con una defensa de hierro que resistió hasta el final en el José Luis Violeta

El FC Barcelona Juvenil tuvo que sudar de lo lindo para doblegar a un combativo Montecarlo en el feudo del José Luis Violeta. La victoria por la mínima (0-1) no refleja del todo la intensidad vivida sobre el césped, donde el equipo local erigió un muro defensivo que mantuvo a raya a los catalanes durante más de 80 minutos. Fue gracias a un tanto de Guerrero, cuando el reloj marcaba el minuto 81, que los visitantes lograron romper el empate y llevarse los tres puntos de un encuentro que estuvo mucho más igualado de lo que podría sugerir el marcador final.

El técnico Alejandro Marzo diseñó un plan de juego perfectamente ejecutado por sus jugadores. La consigna era clara: compacidad defensiva, orden táctico y aprovechar las transiciones rápidas. Durante la mayor parte del encuentro, esta estrategia resultó eficaz, frustrando los intentos de un Barcelona que dominó el balón pero encontró serias dificultades para traducir esa posesión en ocasiones claras de gol. La organización defensiva del Montecarlo fue un auténtico manual de cómo competir contra rivales de superior categoría técnica.

Desde el pitido inicial, el conjunto azulgrana asumió el control del esférico sin ningún tipo de complejidad. La pelota pasó a formar parte del patrimonio visitante, mientras el Montecarlo se replegaba con disciplina en su campo, formando dos líneas de cuatro que cerraban todos los espacios posibles. Los primeros minutos transcurrieron con un monólogo futbolístico de los culés, que tocaban y tocaban sin encontrar fisuras en el muro rojillo. La posesión superaba el 70% pero no se traducía en peligro real.

La primera aproximación de verdadero peligro llegó pasada la media hora de juego. Una combinación elaborada por el centro del campo catalán logró perforar las líneas locales, generando la primera ocasión clara para el delantero visitante. Sin embargo, el remate se marchó desviado por poco, permitiendo al Montecarlo respirar tranquilo y reafirmar su plan defensivo. El ariete azulgrana, muy activo durante todo el duelo, no perdonaría más adelante cuando tuviera su segunda oportunidad clara.

El planteamiento del Montecarlo no se limitaba únicamente a defender con orden. Cuando recuperaba la pelota, buscaba salidas rápidas mediante balones en profundidad y jugadas a balón parado. Precisamente de un saque de esquina llegó la ocasión más clara del primer acto para los locales. Omar se elevó por encima de la defensa y conectó un cabezazo potente que se colaba en la portería visitante. El guardameta azulgrana tuvo que emplearse a fondo para despejar el esférico justo cuando cruzaba la línea de gol, evitando así el tanto local y manteniendo el empate a cero.

El descanso llegó con el empate a cero en el marcador, reflejo fiel de la igualdad en un terreno de juego donde la defensa zaragozana había cumplido con creces su cometido. El bloque de Marzo había conseguido neutralizar el talento ofensivo de un rival de entidad, demostrando una madurez táctica notable para la categoría. Los jugadores locales abandonaron el campo con la sensación de que el plan estaba funcionando a la perfección.

La reanudación no alteró el guion del encuentro. El Barcelona continuó con su asedio, buscando por todos los medios hacerse con la victoria. El Montecarlo, fiel a su idea, mantuvo la calma y continuó con su labor defensiva, expulsando con contundencia cada aproximación rival. Los visitantes intentaron sorprender por las bandas, por el centro, con pases filtrados y disparos desde fuera del área, pero siempre se encontraban con la misma respuesta: una defensa bien posicionada y un portero local en estado de gracia.

La única ocasión destacada de este período llegó a balón parado. Una falta directa desde la frontal del área, con mucha intención y potencia, obligó a Héctor a volar para desviar el esférico a córner. El cancerbero local firmaba una actuación soberbia, con intervenciones decisivas que mantenían vivas las esperanzas de su equipo. Cada parada suya era un mazazo anímico para los visitantes, que veían cómo el tiempo pasaba sin poder abrir el marcador.

El desenlace llegó cuando el partido entraba en su recta final. En el minuto 81, una jugada colectiva madurada por el flanco derecho desbordó a la defensa local. El balón llegó limpio a Guerrero, que esta vez no falló. Su remate preciso batió a Héctor y estableció el 0-1 en el luminoso. La insistencia azulgrana había encontrado por fin su premio después de más de una hora y media de asedio constante. El futbolista visitante celebró con rabia un gol que sabía de vital importancia.

El gol obligó al Montecarlo a modificar su enfoque. Con el tiempo en contra, el equipo se volcó al ataque en busca del empate, pero lo hizo con más corazón que cabeza. La desesperación por igualar dejó espacios atrás que el Barcelona aprovechó para generar una ocasión clarísima. Guerrero se plantó solo ante Héctor con la oportunidad de sentenciar, pero el portero volvió a brillar con una nueva parada de mérito, evitando la sentencia y manteniendo vivas las opciones de su equipo.

En los instantes finales, el Montecarlo se acercó con insistencia a la portería rival, pero sin la claridad necesaria para crear una ocasión clara que le permitiera rescatar un punto. Los centros al área se sucedían pero sin encontrar rematador, mientras el Barcelona gestionaba el tiempo con experiencia. El pitido final confirmó la victoria visitante, aunque el conjunto zaragozano recibió los aplausos de su afición por la entrega y el nivel demostrado.

En otros resultados de la jornada, el Real Zaragoza finalizó en quinta posición y se medirá contra un primer clasificado en la eliminatoria inicial de la Copa del Rey Juvenil. Por su parte, el Huesca sucumbió ante la Damm en un duelo directo, mientras que el Racing cerrará esta tarde la primera vuelta del campeonato con un partido que puede ser clave para sus aspiraciones.

La actuación del Montecarlo demuestra que en el fútbol juvenil la compacidad táctica y la actitud competitiva pueden competir de tú a tú con equipos de mayor potencial individual. Aunque el resultado no acompañó, el trabajo realizado por Marzo y sus jugadores establece una base sólida para afrontar los próximos compromisos con garantías. La plantilla zaragozana ha demostrado que con organización y entrega puede medirse a cualquier rival de la categoría.

Referencias

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