El FC Barcelona afronta esta tarde uno de los encuentros más complejos de la temporada, no tanto por el rival, sino por las circunstancias que rodean el partido. El conjunto azulgrana recibe al Maccabi Tel Aviv en el Palau Blaugrana sin la presencia de su afición, una medida que ha generado un intenso debate en el mundo del deporte y la sociedad civil.
La decisión de celebrar el encuentro a puerta cerrada llega después de una intensa campaña de presión ejercida por diversas organizaciones sociales que han cuestionado la celebración del partido. La plataforma 'Prou Complicitat amb Israel', junto con la Comunitat Palestina de Catalunya y más de un centenar de entidades adheridas, han convocado una concentración frente al pabellón para protestar contra lo que consideran una normalización del genocidio.
El club azulgrana tomó la determinación de manera anticipada, con el objetivo de evitar contratiempos a sus abonados y a quienes hubieran adquirido entradas. No obstante, fuentes cercanas a la institución admiten que esta medida habría sido igualmente impuesta por las autoridades gubernativas, dado que el encuentro ha sido catalogado como de alto riesgo por los servicios de seguridad.
El entrenador del Barça, Xavi Pascual, no ha ocultado su disconformidad con la situación. "Nos vemos perjudicados sin haber hecho nada para ello", manifestó el técnico en la víspera del duelo. A pesar de su malestar, Pascual ha transmitido un mensaje de adaptación a sus jugadores: "No me agrada competir sin nuestro público, pero estas son las circunstancias que nos toca vivir y debemos afrontarlas con profesionalidad para conseguir la victoria".
El contexto resulta especialmente paradójico si se considera que el Maccabi Tel Aviv ya disputa sus compromisos como local en su propio feudo, mientras que sus contrincantes deben enfrentarse a la obligación de cerrar sus instalaciones al público. Una situación que Pascual califica de "mundo al revés".
Desde el punto de vista competitivo, el Barça llega al duelo en su mejor momento de forma. El pasado domingo, el equipo azulgrana conquistó la capital española al imponerse por 100-105 al eterno rival, el Real Madrid, en el Movistar Arena. Este triunfo supuso el fin de una racha de derrotas en el clásico que se prolongaba durante casi dos años.
Sin embargo, el conjunto catalán atraviesa una racha negativa en la Euroliga, donde ha encajado dos reveses consecutivos: una derrota ajustada ante el Fenerbahçe (72-71) y un revés más contundente en Mónaco (74-90). Precisamente, el duelo de esta noche representa una oportunidad de oro para retomar el rumbo en la competición continental.
El Maccabi Tel Aviv, por su parte, llega al Palau con la etiqueta de rival indeseable. A pesar de ocupar la decimocuarta posición de la tabla con un balance de 8 victorias y 11 derrotas, el equipo israelí ha demostrado ser un adversario capaz de complicar a cualquier conjunto. Su plantilla, reforzada desde el último enfrentamiento directo, presenta un perfil técnico que preocupa a los técnicos azulgranas.
"Se trata de un conjunto extremadamente difícil de defender. Sus jugadores de mayor estatura tienen la capacidad de anotar desde cualquier posición, lo que genera espacios para que los exteriores penetren con facilidad", analizó Pascual. El preparador catalán insistió en la necesidad de mantener el foco en el propio rendimiento: "Debemos concentrarnos en nuestro juego, ser sólidos en ambos lados del campo y tener un día acertado para llevarnos el triunfo".
La situación de la plantilla presenta varios interrogantes. Jan Vesely y Darío Brizuela, ausentes en la victoria del domingo en Madrid por problemas de salud, son duda hasta última hora. Ambos jugadores sufren procesos gripales que les mantuvieron apartados del último compromiso y su presencia dependerá de su evolución en las próximas horas.
Las bajas confirmadas son las de Juan Núñez y Will McDowell-White, ambos por lesión. La ausencia de estos efectivos obligará a Pascual a reconfigurar su rotación y a dar más minutos a otros miembros del equipo.
El duelo está programado para esta tarde en el Palau Blaugrana, donde las gradas permanecerán vacías por primera vez desde los tiempos de la pandemia. La última ocasión en que el Barça disputó un encuentro sin público fue en enero de 2021, cuando Pau Gasol debutó ante el Bayern de Múnich en un contexto sanitario completamente diferente.
La manifestación convocada por las organizaciones sociales está prevista para las 19.00 horas, justo antes del inicio del partido. Bajo el lema "contra el genocidio no se juega", los convocantes pretenden visibilizar su rechazo a la presencia del Maccabi en territorio catalán.
Mientras tanto, dentro del pabellón, el Barça buscará la victoria que le permita consolidar su posición en la Euroliga y demostrar que, pese a las adversidades externas, su nivel competitivo sigue siendo de primer nivel. El reto es doble: superar a un rival directo en la tabla y hacerlo en un escenario sin el aliento de su afición, un factor que Pascual considera fundamental en los grandes compromisos.
La paradoja de la situación no pasa desapercibida en el mundo del baloncesto europeo. Mientras el Maccabi disfruta de su condición de local con normalidad, sus contrincantes deben asumir costes económicos y deportivos por una situación que escapa a su control. El Barça, como anfitrión, se convierte en el único perjudicado de una dinámica que afecta a toda la competición.
El encuentro de esta noche servirá para comprobar si el equipo azulgrana es capaz de mantener su excelente línea de juego pese a las circunstancias. La victoria en Madrid demostró que el conjunto de Pascual puede competir y ganar en los escenarios más complicados. Ahora, el desafío es demostrar que también puede hacerlo cuando el escenario es su propia casa, pero sin el calor de su gente.
El baloncesto, en ocasiones, se ve envuelto en realidades que superan su ámbito puramente deportivo. Esta noche, en el Palau Blaugrana, el Barça no solo defenderá sus opciones en la Euroliga, sino que también se convertirá en protagonista de un debate mucho más amplio sobre la intersección entre deporte y política internacional.