El FC Barcelona de baloncesto consolidó su posición de privilegio en la Euroliga tras imponerse al Maccabi Tel Aviv por un claro 93-83 en un encuentro disputado en el Palau Blaugrana sin la presencia del público. La vigésima jornada de la competición continental dejó un nuevo triunfo para el conjunto catalán, que demostró una vez más su solidez en casa pese a las adversidades.
El choque, que se desarrolló a puerta cerrada por motivos organizativos, presentó un guion marcado por la superioridad inicial de los locales y la tenaz reacción visitante en los minutos siguientes. Desde el salto inicial, el Barça impuso un ritmo vertiginoso que desbordó las defensas israelíes, permitiendo a los de Jasikevicius culminar el primer periodo con una ventaja de trece puntos (32-19) que parecía sentenciar el duelo prematuramente.
Sin embargo, el Maccabi demostró por qué es uno de los equipos más respetados de la competición. Dirigido por su experimentado cuerpo técnico, el conjunto de Tel Aviv reorganizó sus estructuras defensivas y encontró en el perímetro su vía de escape. Los lanzamientos desde más allá de la línea de tres puntos se convirtieron en su principal arma, permitiéndoles recortar distancias y mantener vivo el interés del encuentro hasta los instantes finales.
La figura indiscutible de la noche fue Tornike Shengelia. El ala-pívot georgiano, recientemente recuperado de sus molestias físicas, desplegó un repertorio completo que desquició a la defensa rival. Sus 22 puntos, distribuidos con criterio y eficiencia, se complementaron con 4 asistencias y 2 rebotes para alcanzar los 27 créditos de valoración. La versatilidad de Shengelia resultó clave en los momentos de mayor presión, cuando el Maccabi amenazaba con acercarse en el marcador.
El internacional georgiano mostró una vez más por qué la dirección deportiva del club confió en su fichaje. Su capacidad para crear ventajas desde el poste bajo, sumada a su tiro de media distancia y su visión de juego, convierten a Shengelia en un elemento diferencial dentro del esquema barcelonista. Tras el encuentro, el propio jugador destacó la dificultad de competir sin el apoyo de la afición: "No es fácil, no tenemos muchos días para entrenar, para recuperar, pero estoy contento de poder ayudar al equipo. Maccabi no se rindió, tuvimos que concentrarnos para sacar la victoria".
La aportación de Willy Hernangómez resultó igualmente determinante. El pívot madrileño, que ya había brillado en el partido de la primera vuelta en Tel Aviv, repitió actuación con un nuevo doble-doble: 10 puntos y 10 rebotes. Su presencia en la pintura proporcionó la contundencia necesaria para neutralizar los intentos de remontada del rival, mientras que su experiencia en la competición se hizo palpable en la gestión de los tiempos muertos y la dirección del juego interior.
El base argentino Nico Laprovittola continuó con su excelente momento de forma. Tras su destacada actuación en el Clásico ante el Real Madrid, el dirigente sudamericano aportó 14 puntos de gran calidad, demostrando una madurez táctica que le convierte en uno de los líderes indiscutibles del vestuario. Su capacidad para leer el partido y seleccionar las mejores opciones ofensivas resultó fundamental para mantener el control del ritmo del encuentro.
Por parte del Maccabi, la resistencia estuvo liderada por Tamir Blatt. El base israelí anotó 17 puntos con un espectacular 5/7 en tiros de tres puntos, convirtiéndose en la principal amenaza exterior de su equipo. Jaylen Hoard, con 15 tantos, e Iffe Lundberg, que sumó 14 puntos gracias a cuatro triples, completaron el trío de jugadores más destacados del conjunto visitante.
El entrenador del Barça, en sus declaraciones posteriores al encuentro, mostró su satisfacción por la actitud del grupo: "El equipo siempre ha estado concentrado intentando dar lo mejor. 18 pérdidas son muchas para nosotros. El equipo ha tenido una gran mentalidad, no es fácil jugar así en nuestra casa, muy feliz por los jugadores". Las palabras del técnico lituano ponen de manifiesto la autocrítica constructiva que caracteriza a este proyecto, donde la excelencia es el estándar mínimo exigido.
El triunfo permite al Barça mantener el segundo mejor balance de la competición, consolidándose en las posiciones de privilegio que dan acceso directo a los playoffs. Con 13 victorias en 20 jornadas, el conjunto azulgrana demuestra una regularidad envidiable en la máxima competición continental, donde cada triunfo adquiere un valor extraordinario ante la igualdad existente entre los equipos de elite.
La perspectiva inmediata apunta ya hacia el próximo compromiso. El calendario no da respiro y el viernes 9 de enero el Barça volverá a medirse al Partizán de Belgrado en el Palau Blaugrana. Este encuentro, que se disputará con público, adquiere un cariz especial por el regreso de Joan Peñarroya y Jabari Parker a la pista que les vio brillar en temporadas anteriores. La expectativa generada en torno a este duelo demuestra la pasión que despierta el baloncesto en la ciudad condal.
El reto para Jasikevicius y su cuerpo técnico radica en gestionar la carga física de una plantilla que compite en múltiples frentes. La rotación de jugadores, la prevención de lesiones y la preparación táctica específica para cada rival se convierten en variables críticas en esta fase de la temporada. La profundidad de la plantilla azulgrana, sin embargo, permite afrontar estos desafíos con garantías, contando con talento contrastado tanto en el quinteto titular como en los suplentes.
La victoria ante el Maccabi también refuerza la moral del grupo de cara a los objetivos de presente y futuro. La competición doméstica, la Copa del Rey y la propia Euroliga exigen un nivel de exigencia máximo, y cada triunfo contribuye a fortalecer la confianza colectiva. La química entre los veteranos y las nuevas incorporaciones empieza a dar sus frutos, creando un bloque sólido y competitivo capaz de afrontar cualquier reto.
El análisis estadístico del encuentro revela algunas áreas de mejora. Las 18 pérdidas de balón cometidas por el Barça superan la media habitual del equipo, evidenciando cierta relajación en la gestión del balón ante la ventaja adquirida. Este aspecto será objeto de trabajo en los próximos entrenamientos, ya que contra rivales de mayor entidad estas concesiones pueden resultar fatales.
En definitiva, el triunfo por 93-83 ante el Maccabi Tel Aviv representa otro paso firme en la senda del éxito continental para el Barça. La exhibición de Shengelia, la solidez de Hernangómez y la dirección de Laprovittola configuraron un triunfo trabajado que mantiene vivo el sueño europeo. La afición azulgrana, aunque ausente en esta ocasión, podrá disfrutar pronto de nuevo de su equipo en el Palau, donde el baloncesto de élite continúa su curso imparable.