La selección de Costa de Marfil desplegó un fútbol demoledor este martes para deshacerse sin complicaciones de Burkina Faso por un contundente 3-0, sellando así su billete a los cuartos de final de la Copa África. El combinado marfileño, dirigido por Emerse Faé, encontró en Amad Diallo su principal vía de creación y peligro, con el extremo del Manchester United firmando una actuación memorable que incluyó tanto un gol como una asistencia, consolidando su condición de figura emergente del torneo.
El encuentro, disputado en el imponente Grand Stade de Marrakech, no ofreció dudas desde el pitido inicial. Los Elefantes ejercieron un dominio absoluto sobre un rival que nunca logró imponer su ritmo ni generar peligro real sobre la meta defendida por Yahia Fofana. La diferencia de calidad entre ambos conjuntos quedó patente desde los primeros compases, con los costamarfileños manejando los hilos del partido a su antojo y demostrando por qué son considerados uno de los favoritos para alzarse con el título continental.
La primera mitad resultó un auténtico monólogo ofensivo de Costa de Marfil. Amad Diallo se erigió como el verdadero conductor de su equipo, instalándose en el costado derecho y convirtiendo cada acción en una pesadilla para la defensa burkinesa. Su velocidad, técnica y visión de juego desbordaron constantemente a los laterales rivales, que no encontraron fórmula efectiva para contener sus incursiones. Cada vez que el balón llegaba a sus pies, la tensión se palpaba en las filas contrarias.
La primera advertencia llegó temprano, en el minuto 8, cuando el joven extremo controló un balón en la banda derecha, recortó hábilmente hacia el interior y sacó un disparo cruzado que se marchó rozando el poste derecho de la portería defendida por Herve Koffi. La jugada anunciaba lo que estaba por venir y dejaba claro que el ritmo del partido lo marcaría la estrella del Manchester United. A los 15 minutos, Frank Kessié probó fortuna con un potente remate desde la frontal que buscaba la escuadra, pero la pelota se desvió ligeramente, besando la red por el lateral.
El desequilibrio de Amad Diallo encontró recompensa en el minuto 20. Tras una jugada confusa dentro del área burkinesa, con varios rebotes que mantuvieron viva la acción tras un centro desde la derecha, el extremo se encontró con el balón en la frontal del área pequeña. Con sangre fría y un toque exquisito, picó el esférico por encima del portero Herve Koffi, inaugurando el marcador y desatando la euforia en las gradas. Era su tercer gol en el torneo, confirmando su olfato goleador en la competición más importante del continente.
El gol no hizo más que confirmar la superioridad marfileña. Costa de Marfil controló el tempo del encuentro con autoridad, mientras Burkina Faso mostraba graves problemas para salir jugando desde atrás y carecía totalmente de presencia en ataque. La posesión y el peligro eran monopolio absoluto de los Elefantes, que combinaban con criterio y aprovechaban cada pérdida rival para lanzar contras mortales. El mediocampo, comandado por Kessié, ejerció una presión asfixiante que ahogó cualquier intento de reacción del conjunto burkinés.
Antes del descanso, llegó el segundo tanto que sentenciaba prácticicamente el duelo. Nuevamente Amad Diallo fue el artífice, regateando en el flanco derecho, superando a su marcador con una finta de cuerpo y poniendo un pase raso que atravesó toda el área. La pelota llegó a Diomande, quien no perdonó y definió con un disparo colocado e imparable para Koffi. Con el 2-0, el trabajo estaba hecho para los costamarfileños, mientras Burkina Faso se marchaba al vestuario con una montaña casi insalvable por delante y la sensación de haber sido completamente superado.
La reanudación no cambió el guion del encuentro. El entrenador burkinés movió ficha introduciendo hasta tres cambios: Minoungou, Issa Kaboré y el experimentado Bertrand Traoré, buscando añadir desequilibrio por las bandas y dar un impulso ofensivo a su equipo. La selección de Burkina Faso consiguió, eso sí, acercarse con más frecuencia al área rival, aunque sin crear ocasiones claras que pusieran en apuros a Fofana. La falta de puntería y la imprecisión en los últimos metros siguieron lastrando las aspiraciones del conjunto de Burkina Faso.
Paradójicamente, fueron los marfileños quienes estuvieron más cerca del tercer gol. Diomande, otro de los destacados del encuentro, reclamó un penalti en el minuto 54 tras una entrada por detrás de un defensor, pero tanto el árbitro como el VAR desestimaron las protestas, considerando que el contacto fue mínimo. Más tarde, el lateral Doué casi sorprende con un remate de tacón en una falta lateral que se perdió por la línea de gol, rozando el travesaño. Costa de Marfil seguía generando peligro con facilidad.
Amad Diallo tuvo el tercero en el 75' en una contra fulgurante. Recibió un pase en profundidad, se plantó solo ante Koffi, pero el portero burkinés respondió con una estirada milagrosa que evitó el tanto del extremo, que se quedó con las manos en la cabeza incrédulo ante la parada. Era la ocasión más clara de la segunda mitad, y el guardameta de Burkina Faso evitó una goleada aún mayor con su intervención providencial.
La sentencia definitiva llegó en el minuto 88. Con Burkina Faso volcado en ataque buscando el gol de la honra, Costa de Marfil ejecutó una transición letal que demostró su efectividad en el contraataque. Bazoumana Touré recibió en su propio campo, recorrió toda la banda izquierda sin oposición, aprovechando los espacios dejados por un rival desesperado, y definió con la zurda cruzada, estableciendo el 3-0 definitivo que certificaba la clasificación.
Con este resultado, Costa de Marfil se instala en los cuartos de final, donde espera un duelo de alto voltaje contra Egipto y su estrella Mohamed Salah. El combinado marfileño demostró ser un candidato serio al título, con un juego vistoso y efectivo liderado por la joven promesa Amad Diallo, que ya suma tres goles en el torneo. La afición marfileña sueña con la séptima corona continental, y con actuaciones como la de este martes, las esperanzas están más vivas que nunca. El reto contra los faraones será exigente, pero los Elefantes han demostrado tener la calidad y la ambición necesarias para pelear por el título.