La noche del 6 de enero de 2026 quedará marcada en la memoria del Granada CF por una eliminatoria de Copa del Rey que dejó más sombras que luces. En un estadio gélido y bajo la expectativa de la competición del KO, el conjunto andaluz se midió al Rayo Vallecano en un duelo donde los errores individuales pesaron más que el conjunto. La crónica de este encuentro no puede comenzar sin mencionar la actuación del guardameta Ander Astralaga, cedido por el FC Barcelona, quien volvió a ser protagonista por las razones equivocadas.
El joven portero vasco, que ya había mostrado fisuras en partidos previos de Liga ante el Leganés en Los Cármenes, repitió los mismos errores. Un disparo aparentemente inofensivo se le escurrió entre las manos, abriendo la puerta al Rayo Vallecano y dejando en evidencia las dudas que ya existían sobre su rendimiento. Con Luca Zidane todavía comprometido con Argelia en la Copa de África, donde está coleccionando porterías a cero, la pifia de Astralaga recordó a todos los aficionados por qué la dirección deportiva del club había solicitado a los Reyes Magos la llegada de otro guardameta, aunque fuera para tener tres opciones en la plantilla.
Sin embargo, no todo fue negativo para el Granada CF. En el lado opuesto del campo, la defensa encontró un faro de esperanza en la figura de Juanjo Flores. El central juvenil, que salió al campo con tanta motivación que ni siquiera necesitó abrigo en una noche tan fría, demostró una seriedad y concentración que enamoró a Pacheta. Su actuación fue tan sólida que contuvo en buena medida la remontada del Rayo Vallecano, al menos hasta que el esfuerzo ya no pudo más contra el ritmo de un rival de Primera División.
Flores, actuando esta vez por el lado diestro de la zaga junto a Loïc Williams y Manu Lama, mostró una versión mucho más completa que la vista en la ronda anterior en Tenerife. Su capacidad para anticiparse a los delanteros rivales, su colocación impecable y su disposición para ayudar a sus compañeros en las coberturas marcaron la diferencia. Incluso llegó a auxiliar a Diego Hormigo, quien actuaba en el costado contrario, lanzándose con los dos pies por delante cuando la situación lo requería. Esta entrega total y esta lectura del juego anticipada son cualidades que Pacheta valora por encima de la experiencia.
Los problemas físicos de Oscar Naasei también fueron una de las notas destacadas del encuentro. El futbolista ghanés, cuya versatilidad le permite actuar tanto en el centro del campo como en la banda, vio cómo sus molestias musculares le obligaban a desplazarse a una posición más exterior. Allí, su velocidad y su coordinación, sorprendentes para un jugador que ronda el 1,90 metros de altura, le permitieron cumplir con su cometido. Aunque quedó claro que ni él ni sus entrenadores contemplan su futuro en la posición de lateral, su capacidad de adaptación resultó crucial para el equipo.
En la parcela ofensiva, Pablo Sáenz se convirtió en otro de los protagonistas positivos para el Granada CF. El extremo navarro salió desabrigado al terreno de juego, mostrando desde el primer minuto una intensidad que no siempre se le ha visto con la elástica rojiblanca. Su actitud fue la de un jugador con hambre de minutos y con ganas de demostrar a Pacheta que merece un puesto en el once inicial también en competición liguera.
Sáenz fue el más listo de la clase para adelantar al Granada a los diez minutos, aprovechando una jugada de contragolpe para batir al portero rival. Su actuación en el torneo del KO le sirvió para reclamar más protagonismo durante el campeonato regular, especialmente ahora que Souleymane Faye podría estar cerca de una venta al Sporting de Portugal. El extremo mostró una intensidad en la presión superior a la habitual, como si la motivación de medirse a un rival de Primera División le hubiera dado alas. En varias ocasiones, dejó en evidencia a jugadores experimentados como 'Pacha' Espino con regates y cambios de ritmo que desequilibraron la defensa vallecana.
Sin embargo, el ataque del Granada CF también tuvo sus carencias. Moha Bouldini, el delantero centro, mostró una vez más su lentitud en las acciones de área. Su incapacidad para jugar sesenta minutos completos sin necesitar descanso, y su dificultad para ganarle terreno a centrales como Jorge Pascual, siguen siendo un problema para el equipo. Aunque su olfato goleador sigue siendo una referencia, su rendimiento físico limita las opciones tácticas de Pacheta.
Sergio Rodelas, por su parte, intentó percutir por su banda con el mismo ímpetu que casi siempre muestra cuando juega. Su entrega no se discute, pero un palo le negó un gol en una secuencia surrealista que podría haber cambiado el rumbo del partido. Curiosamente, Rodelas ejerció en este encuentro casi más de carrilero que de extremo, actuando como sombra de Andrei, lo que habla de la versatilidad táctica que Pacheta demanda a sus jugadores.
El final del partido fue especialmente duro para el Granada CF. Un gol en propia puerta de Juanjo Flores, completamente anecdótico y fruto de la mala suerte, sentenció la eliminatoria. Fue un desenlace injusto para un juvenil que hasta ese momento había sido de lo mejor de su equipo, pero que así es el fútbol. La pelota redonda a veces castiga a los que más se esfuerzan.
El balance final deja un sabor agridulce. Por un lado, la confirmación de que la portería necesita un refuerzo urgente si el Granada CF quiere pelear por objetivos ambiciosos. Por otro, la certeza de que en la cantera hay talento de sobra, con jugadores como Flores que están listos para dar el salto a un nivel competitivo mayor. La Copa del Rey sirvió, una vez más, para poner en valor a futbolistas que en Liga no tienen tantas oportunidades, y para evidenciar las carencias de una plantilla que necesita ajustes en el mercado invernal.
Pacheta tendrá ahora que digerir esta eliminación y centrarse en la competición liguera, donde el Granada CF tiene pendiente una importante remontada para alcanzar los puestos de playoff. Los errores de Astralaga, la entrega de Flores, la versatilidad de Naasei y las ganas de Sáenz son lecciones que el técnico deberá analizar en profundidad para tomar decisiones de cara al futuro inmediato. La temporada está lejos de terminar, pero cada partido deja enseñanzas que pueden marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso.