La Roma reencontró el camino del triunfo en la Serie A italiana tras imponerse por 2-0 al Lecce en el estadio Via del Mare, en un encuentro donde Paulo Dybala volvió a demostrar su categoría como líder indiscutible del equipo giallorosso. La victoria llegaba en un momento crucial para los romanos, que necesitaban reaccionar tras la derrota sufrida ante el Atalanta en la jornada anterior, un resultado que había generado cierta inquietud entre la afición y la prensa especializada.
El técnico de la Roma, consciente de la necesidad de sumar de tres puntos para mantenerse en la pelea por los puestos europeos, configuró un once ofensivo que tenía como eje central la magia del argentino Dybala. Acompañado de jóvenes promesas como Pisilli y la referencia ofensiva Ferguson en la punta del ataque, el conjunto visitante planteó un duelo con la clara intención de dominar el ritmo del juego desde el pitido inicial. El Lecce, por su parte, afrontaba el compromiso con la premisa de mantener una defensa sólida y aprovechar las transiciones rápidas para sorprender a un rival que, sobre el papel, partía como favorito y contaba con una plantilla de mayor calidad individual.
El encuentro no tardó en cobrar vida, y el primer aviso llegó de la bota de La Joya, como se conoce cariñosamente a Dybala en el mundo del fútbol. En el minuto 6, el astro argentino ejecutó un libre directo desde la frontal del área que prometía convertirse en el primer gol del partido. La pelota, sin embargo, se estrelló contra la barrera defensiva, desviando la ocasión más clara del inicio. A pesar de este fallo, la sensación general era que la Roma estaba comenzando a carburar, y la recompensa no se hizo esperar demasiado.
En el minuto 14, llegó el tanto que abría el marcador. Evan Ferguson se convirtió en el protagonista del momento al recibir un pase magistral de Dybala, quien a su vez había sido habilitado con precisión quirúrgica por Cristante. El delantero definió con un disparo cruzado que batió al portero local, estableciendo el 0-1 y demostrando la efectividad del juego asociativo que el entrenador había inculcado en sus jugadores durante los entrenamientos previos. El Lecce intentó reaccionar de inmediato, y Camarda dispuso de una oportunidad para empatar, pero su intento fue neutralizado por Ziolkowski, quien se anticipó con acierto para evitar el peligro.
A medida que avanzaba el primer periodo, la calidad del conjunto romano se hizo más evidente, con Dybala actuando como director de orquesta en cada jugada de peligro. En el minuto 35, Stephan El Shaarawy tuvo la chance de ampliar la ventaja, pero su remate fue desviado a córner por la defensa de Veiga, que se sacrificó para mantener vivas las esperanzas de su equipo. La insistencia de la Roma tuvo su premio aparente en el minuto 38, cuando Pisilli consiguió batir la portería rival, pero el árbitro anuló la jugada por fuera de juego tras una asistencia de Wesley, manteniendo el marcador en el 0-1 y dejando claro que el VAR seguía siendo un protagonista más del campeonato.
Los últimos minutos de la primera mitad fueron un monólogo de la Roma, con Ferguson y Dybala como los motores del equipo. La dupla atacante creó constantes problemas a la zaga del Lecce, y en el cierre del periodo, Falcone tuvo que emplearse a fondo para evitar el segundo tanto visitante, salvando a su equipo de una goleada parcial que hubiera sentenciado el encuentro antes del descanso.
La segunda mitad comenzó con la misma tónica dominante por parte de los visitantes. Dybala continuó siendo la referencia indiscutible del ataque romano, y en el minuto 61 estuvo a punto de anotar él mismo. Sin embargo, un resbalón en el momento de la definición hizo que el balón se fuera por encima del larguero, desaprovechando una ocasión clarísima que hubiera puesto el partido muy de cara para su equipo. El Lecce, consciente de la necesidad de arriesgar para intentar la remontada, intentó reaccionar mediante N'Dri, quien protagonizó varias aproximaciones que no terminaron de inquietar a Svilar, seguro bajo palos en cada intervención.
El partido se decidió definitivamente en el minuto 70, cuando el delantero ucraniano Artem Dovbyk, recién ingresado al campo, amplió la ventaja con un cabezado impecable tras un centro preciso de Pisilli. El 0-2 sentenciaba el encuentro y dejaba a la Roma con el triunfo prácticamente en el bolsillo, permitiendo al entrenador gestionar las energías de sus jugadores en los minutos finales. Sin embargo, la alegría se vio empañada por una lesión muscular que sufrió Dovbyk en los instantes finales, obligando al técnico a sustituirle por Alessandro Romano. La gravedad de la dolencia deberá ser evaluada en las próximas horas por el cuerpo médico, pero lo cierto es que el delantero dejó buenas sensaciones en su corta participación, demostrando su olfato goleador.
El árbitro Juan Luca Sacchi pitó el final del encuentro con el 0-2 definitivo, un resultado que permite a la Roma respirar tranquila y sumar tres puntos vitales en su lucha por los puestos europeos. La actuación de Dybala fue, una vez más, determinante para el éxito de su equipo, demostrando que cuando el argentino está en forma, la Roma gana en peligrosidad y efectividad ofensiva, convirtiéndose en un rival temible para cualquier defensa de la liga italiana.
Los cambios realizados por ambos entrenadores también jugaron un papel importante en el desarrollo del encuentro. La entrada de Dovbyk resultó decisiva, mientras que la salida de Dybala en el minuto 78, sustituido por Matías Soulé, fue ovacionada por la afición presente en las gradas del Via del Mare. El Lecce intentó refrescar su ataque con la incorporación de Santiago Pierotti y Nikola Stulic, pero la diferencia de calidad entre ambos conjuntos resultó evidente en cada una de las acciones del partido.
En definitiva, la Roma consiguió una victoria trabajada pero merecida ante un Lecce que, pese a su esfuerzo y entrega, no pudo contener el talento individual y colectivo de los visitantes. El triunfo permite a los romanos recuperar la confianza de cara a los próximos compromisos, mientras que la figura de Dybala sigue siendo el faro que guía a este equipo en su búsqueda de objetivos ambiciosos tanto a nivel nacional como internacional. La regularidad del argentino será clave para las aspiraciones de la Roma en lo que resta de temporada.