Sabalenka triunfa en Brisbane bajo la sombra de la tensión política

La bielorrusa conquista el título mientras la ucraniana Kostyuk utiliza la ceremonia para visibilizar el conflicto bélico

La tenista bielorrusa Aryna Sabalenka ha iniciado la temporada 2026 con autoridad al proclamarse campeona del WTA 500 de Brisbane, un triunfo que, sin embargo, quedará marcado por el evidente malestar político que se respiró durante la ceremonia de entrega de premios. Su rival en la final, la joven ucraniana Marta Kostyuk, no dudó en aprovechar el foco mediático para recordar a la comunidad internacional la dramática situación que atraviesa su país, generando un momento de notable tensión con la flamante campeona, cuya nación mantienen una estrecha alianza con Rusia.

El encuentro decisivo, disputado en las pistas australianas, concluyó con un marcador contundente de 6-4 y 6-3 a favor de la número uno mundial, quien necesitó poco más de una hora y media para deshacerse de su oponente y sumar su tercer título consecutivo en este torneo. Con esta victoria, Sabalenka no solo suma su vigésimo segundo trofeo en el circuito profesional, sino que también envía un claro mensaje de que llega en forma óptima al Abierto de Australia, el primer Grand Slam de la temporada que arrancará el próximo 18 de enero en Melbourne.

Sin embargo, el desarrollo del partido resultó ser apenas el prólogo de lo que ocurriría posteriormente. Durante la ceremonia de premiación, Kostyuk, visiblemente afectada, tomó el micrófono y dirigió unas palabras que trascendieron el ámbito estrictamente deportivo. «Quiero decir unas palabras sobre Ucrania. Juego todos los días con dolor en el corazón. Miles de personas se encuentran sin luz ni agua caliente ahora mismo. Afuera hace 20 grados bajo cero. Es muy doloroso vivir esta realidad a diario. Mi hermana duerme bajo tres mantas por el frío que hace en casa. Me conmovió muchísimo y me alegró mucho ver tantas banderas ucranianas esta semana», expresó la tenista de 21 años, quien ocupa el puesto 26 del ranking WTA.

El gesto de Kostyuk no pasó desapercibido. La ucraniana, conocida por su posición firme contra la invasión rusa, evitó estrechar la mano de Sabalenka de manera protocolaria y tampoco posó junto a ella en la tradicional fotografía con los trofeos. Además, omitió felicitar expresamente a la bielorrusa durante su discurso, limitándose a agradecer a sus rivales de la semana por haberla hecho «mejor tenista».

La respuesta de Sabalenka, consciente de la delicadeza del momento, resultó ejemplar desde el punto de vista deportivo. «Quiero empezar felicitando a Marta y a su equipo por un increíble comienzo de temporada. Espero que nos encontremos muchas más veces en las finales para demostrar un gran tenis», manifestó la campeona con notable hidalguía, demostrando una madurez que le permite mantener el foco en el juego pese a las presiones externas.

El camino de Sabalenka hacia el título no presentó mayores obstáculos. En semifinales, la bielorrusa había superado sin complicaciones a la checa Karolina Muchova, vigésima del mundo, por 6-3 y 6-4 en un encuentro que duró aproximadamente noventa minutos. Por su parte, Kostyuk había protagonizado la sorpresa de la jornada previa al eliminar a la estadounidense Jessica Pegula, cuarta cabeza de serie del certamen, lo que le permitió acceder a su primera final de un torneo de esta categoría en la temporada.

La dominancia de Sabalenka en Brisbane resulta asombrosa. La actual número uno del mundo ha ganado los últimos diez partidos disputados en este torneo y, en esta edición, no cedió ni un solo set en los cinco encuentros que jugó. Su paso por el cuadro incluyó victorias ante Kostyuk, Muchova, la estadounidense Madison Keys, la rumana Sorana Cirstea y la española Cristina Bucsa, demostrando un nivel de juego consistente y demoledor.

El amor de Sabalenka por las pistas australianas no es nuevo. La tenista bielorrusa ha ganado 38 de los últimos 40 partidos que ha disputado en territorio oceánico, una estadística que la convierte en una de las máximas favoritas para revalidar su título en el Abierto de Australia. Su capacidad para adaptarse a las condiciones de juego y la mentalidad ganadora que exhibe en estas canchas la diferencian del resto del pelotón.

En el otro extremo del planeta, la ucraniana Elina Svitolina también celebró un triunfo importante al conquistar el WTA 250 de Auckland, en Nueva Zelanda. La experimentada jugadora de 31 años, quien regresó al circuito tras su maternidad, derrotó en la final a la china Wang Xinyu por 6-3 y 7-6 (8-6) para alcanzar su primer título del año y escalar hasta el duodécimo puesto del ranking mundial.

Svitolina, cabeza de serie número uno del certamen neozelandés, tuvo que emplearse a fondo para superar a Wang, 57ª del mundo y séptima favorita, que aspiraba a conquistar su primer título como profesional. En el primer parcial, la ucraniana aprovechó la única oportunidad de quiebre del encuentro para hacerse con un valioso 4-2 que le permitió cerrar por 6-3. El segundo set fue más disputado, sin rupturas de servicio, y se definió en el tie-break, donde Svitolina demostró mayor sangre fría para imponerse 8-6.

Los resultados de ambas ucranianas, Kostyuk y Svitolina, reflejan la creciente presencia del tenis de su país en el circuito internacional, pero también la carga emocional que arrastran cada vez que saltan a la pista. Mientras que Svitolina pudo celebrar su victoria con la tranquilidad de quien suma puntos valiosos para su carrera, Kostyuk prefirió utilizar su derrota como plataforma para visibilizar una causa que le resulta más importante que cualquier trofeo.

La situación plantea interrogantes sobre cómo el deporte de alto nivel debe gestionar las tensiones geopolíticas que inevitablemente se trasladan a las competiciones. La WTA ha permitido que las jugadoras expresen sus posiciones, pero también ha intentado mantener un equilibrio que no afecte el desarrollo normal de los torneos. El caso de Sabalenka y Kostyuk en Brisbane es un ejemplo más de cómo la realidad política mundial ha permeado hasta el último rincón de la sociedad, incluido el tenis profesional.

Para Sabalenka, el desafío ahora consiste en mantener su concentración deportiva mientras navega por estas aguas turbulentas. Su capacidad para ofrecer una respuesta mesurada y centrada en el juego demuestra una madurez que va más allá de sus 25 años. La presión sobre ella, como representante de un país aliado con Rusia, es inmensa, pero su rendimiento en la pista habla por sí solo.

El circuito femenino de tenis se prepara ahora para la gran cita del año en Melbourne, donde se espera que estas tensiones vuelvan a surgir. La presencia de múltiples jugadoras de nacionalidades directamente implicadas en el conflicto bélico asegura que el debate sobre el papel del deporte en la política internacional seguirá vigente. Mientras tanto, Sabalenka intentará defender su corona australiana, Kostyuk buscará seguir creciendo como tenista y portavoz de su causa, y Svitolina tratará de consolidar su regreso a la élite del tenis mundial.

La victoria en Brisbane, con todo lo que la rodea, sirve como recordatorio de que el tenis ya no es solo un juego. Es un escenario donde se escriben historias de superación, pero también donde se reflejan las fracturas de un mundo convulso. La capacidad de los deportistas para gestionar esta dualidad definirá no solo sus carreras, sino también el legado que dejen más allá de las pistas.

Referencias

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