Derrota agónica del San Pablo Burgos ante Joventut en un final de infarto

El conjunto burgalés desperdicia cinco opciones de empate en los últimos minutos y ve cómo el Joventut sella su billete para la Copa del Rey con un 95-98

El Recoletas Salud San Pablo Burgos sucumbió en su propio feudo, el Coliseum, ante la visita de un combativo Joventut de Badalona que se llevó el triunfo por un ajustado 95-98. El duelo, correspondiente a la decimoquinta jornada de la Liga Endesa, se decidió en un último cuarto de infarto donde los locales dispusieron de hasta cinco ocasiones de oro para igualar el marcador, pero la fortuna no estuvo de su lado.

El partido estuvo marcado por la tensión desde el salto inicial. Los dos equipos mostraron un nivel similar, intercambiando canastas y pequeñas ventajas a lo largo de los cuarenta minutos. Sin embargo, fue en el tramo final donde la emoción alcanzó su punto álgido. Con el reloj en contra y el marcador desfavorable, los jugadores del San Pablo tuvieron en sus manos la posibilidad de forzar la prórroga en múltiples ocasiones, pero los aros se resistieron a conceder el premio del empate.

La última posesión resume a la perfección el guión del encuentro. Leo Meindl, escolta brasileño del conjunto burgalés, recibió el balón en la esquina con la misión de convertir un triple que habría equilibrado el electrónico. El lanzamiento, con la presión de todo un pueblo sobre sus hombros, rozó el aro pero no quiso entrar. La desesperación local se apoderó del Coliseum. Pero la historia no terminó ahí. En una segunda oportunidad casi consecutiva, Meindl volvió a tener el balón en sus manos para intentarlo desde la línea de 6,75 metros. Esta vez, el esférico se quedó literalmente enganchado en el aro, como si el destino se empeñara en negarle la gloria al San Pablo.

Ethan Happ y Gonzalo Corbalán emergieron como los pilares sobre los que se sustentó la resistencia del equipo local. El primero, un referente en la pintura, demostró una vez más su valía con una actuación sólida que le valió 19 puntos. Su presencia bajo los tableros fue fundamental para mantener vivo el sueño de la remontada hasta el último segundo. Por su parte, Corbalán, con idéntico bagaje anotador, se convirtió en el motor del equipo, liderando las transiciones y asumiendo responsabilidades en los momentos de mayor tensión.

El Joventut, por su parte, encontró en Cameron Hunt a su verdugo particular. El escolta norteamericano firmó un recital ofensivo que le llevó a anotar 35 puntos, convirtiéndose en una pesadilla para la defensa local. Su capacidad para crear su propio tiro y su efectividad desde cualquier posición del campo desquiciaron los planes defensivos del San Pablo. Cada vez que el conjunto burgalés se acercaba en el marcador, Hunt aparecía con una canasta de mérito que frenaba la remontada.

La batalla en la zona también tuvo su protagonista en la figura de Ante Tomic. El pívot croata del Joventut demostró toda su experiencia y calidad, resultando imparable en varios tramos del encuentro. Su dominio del juego interior complementó a la perfección el despliegue exterior de Hunt, creando un tándem letal que el San Pablo no logró neutralizar por completo.

El técnico del conjunto local, Porfi Fisac, vio cómo su banquillo se resentía con las eliminaciones por faltas personales de Yannick Nzosa y del propio Ethan Happ. Además, el entrenador fue sancionado con dos faltas técnicas, una circunstancia que complicó aún más la gestión del equipo en los instantes decisivos. Por el lado visitante, Daniel Miret también recibió dos técnicas, mostrando la tensión vivida en ambos banquillos.

El partido comenzó con un primer cuarto donde el Joventut se mostró más acertado, imponiendo un ritmo alto que le permitió cerrar los diez minutos iniciales con una ventaja de cinco puntos (19-24). La defensa local tardó en ajustarse a la velocidad de transición de los catalanes, permitiendo canastas fáciles en contraataque.

En el segundo periodo, el San Pablo reaccionó con orgullo. La intensidad defensiva aumentó y el acierto ofensivo se equilibró. Los azulones ganaron este cuarto por un punto (29-28), lo que les permitió llegar al descanso con opciones reales de remontada. La conexión entre Corbalán y Happ empezaba a dar sus frutos, y el ambiente en el pabellón era de esperanza.

La reanudación trajo consigo un tercer acto igualado. Ninguno de los dos equipos lograba imponer su ley de forma clara. El San Pablo volvió a ganar el cuarto por la mínima (25-22), situándose a tiro de piedra de la victoria antes de afrontar los diez minutos finales. La tensión era palpable en cada posesión, con defensas cada vez más agresivas y ataques estudiados al milímetro.

El último cuarto fue un auténtico drama. El Joventut volvió a imponer su ritmo y conseguía abrir pequeñas brechas, pero el San Pablo, con corazón y orgullo, respondía cada vez. Los últimos minutos fueron un intercambio de golpes donde la experiencia de los visitantes chocaba con la entrega de los locales. Los parciales de 22-24 reflejan la igualdad del duelo.

Con este resultado, el Joventut de Badalona sella matemáticamente su clasificación para la Copa del Rey, un objetivo clave para el club catalán en esta primera fase de la temporada. La victoria en una pista tan complicada como el Coliseum refuerza la moral de un equipo que pelea por estar en los puestos altos de la clasificación.

Por su parte, el San Pablo Burgos ve cómo se corta una racha de dos victorias consecutivas que había generado optimismo en la entidad. La derrota, aunque dolorosa por cómo se produjo, deja sensaciones encontradas. Por un lado, la capacidad de competir contra uno de los equipos revelación de la competición. Por otro, la frustración de no haber materializado las opciones de victoria que tuvo en sus manos.

La clasificación refleja ahora que el conjunto burgalés se mantiene a un duelo de la zona de salvación, marcada actualmente por el BC Andorra. Cada partido se convierte en una final para el San Pablo, que necesita sumar victorias cuanto antes para distanciarse de los puestos de descenso.

Antes del inicio del encuentro, el club organizó un emotivo homenaje a Álex Barrera, histórico capitán del equipo, al que se le retiró la camiseta en reconocimiento a su trayectoria. Este gesto, que conmovió a los 9.206 espectadores presentes en el Coliseum, sirvió para unir aún más a la afición con su equipo en un momento crucial de la temporada.

El partido también estuvo marcado por la actuación arbitral del trío formado por Francisco José Araña, Alfonso Olivares y Ariadna Chueca, que tuvo que gestionar una confrontación con momentos de gran tensión y contacto físico.

En definitiva, el San Pablo demostró que puede competir de tú a tú con cualquier rival de la Liga Endesa, pero necesita pulir detalles en el acierto de los lanzamientos decisivos y en la gestión de las situaciones de presión. La temporada es larga y quedan muchos partidos por delante, pero la necesidad de puntos es cada vez más urgente.

El equipo de Porfi Fisac tendrá que levantarse rápidamente de esta derrota, aprender de los errores cometidos en los minutos finales y afrontar los próximos compromisos con la misma intensidad, pero con mayor efectividad. La afición del Coliseum demostró una vez más su incondicional apoyo, empujando hasta el último segundo, y eso es un activo invaluable para los retos que vienen.

Referencias

Contenido Similar