El Elche Club de Fútbol vive una de sus mejores etapas en la máxima categoría del fútbol español. La temporada 2025/26 ha sido un auténtico revulsivo para una entidad que, tras su regreso a Primera División, ha conseguido no solo consolidarse, sino también hacerlo con un estilo de juego que está llamando la atención de toda la afición futbolística. Bajo la dirección de Eder Sarabia, el conjunto ilicitano ha demostrado que puede competir de tú a tú con los grandes, y gran parte de ese mérito recae en el rendimiento excepcional de Aleix Febas, el cerebro del centro del campo franjiverde.
A sus 29 años, el centrocampista de origen barcelonés está experimentando la etapa más brillante de su trayectoria profesional. Formado en las categorías inferiores del Real Madrid, donde siempre se le consideró una de las grandes promesas del fútbol nacional, Febas ha necesitado tiempo para explotar todo su potencial. Ahora, en el Martínez Valero, ha encontrado el escenario perfecto para desarrollar sus cualidades. Su asociación con Marc Aguado en la medular se ha convertido en uno de los ejes fundamentales del juego elcheense, permitiendo un control del balón y una transición ofensiva que pocas escuadras de la Liga pueden presumir.
El sistema implantado por Sarabia, caracterizado por la salida jugada desde atrás, la presión alta tras pérdida y la participación activa de los laterales en zonas interiores, ha potenciado las virtudes de Febas. Su visión de juego, capacidad para romper líneas con el pase y liderazgo en el campo han hecho que sea uno de los futbolistas más determinantes de la competición. Tanto es así que los datos reflejan que es uno de los jugadores que más infracciones recibe por partido, una evidencia clara de su importancia y del peligro que genera cada vez que tiene el balón en sus pies.
Sin embargo, esta historia de éxito tiene un inconveniente de peso para la entidad alicantina. Febas finaliza su vinculación con el club en junio de 2026, y desde el pasado mes de enero tiene la libertad para negociar con cualquier otro equipo. Esta circunstancia convierte su futuro en una incógnita que preocupa a la par que entusiasma a la afición. Por un lado, el jugador merece reconocimiento y una recompensa a su nivel; por otro, su posible marcha sería un golpe durísimo para un proyecto que se ha construido en torno a su figura.
La situación contractual de Febas no es un hecho aislado, pero sí resulta llamativo en un equipo que está disputando la Liga EA Sports con aspiraciones más allá de la mera supervivencia. El Elche ocupa posiciones cómodas en la tabla, rondando el noveno puesto, y ha demostrado una solidez envidiable, especialmente en su feudo. El Martínez Valero se ha convertido en una fortaleza donde los puntos cuestan mucho de sacar para los rivales, y donde el conjunto local ha firmado resultados de prestigio.
Entre esos resultados destaca el empate a dos goles ante el Real Madrid, un partido que sirvió como carta de presentación del nuevo Elche a toda España. También ha sumado puntos ante conjuntos de entidad como la Real Sociedad o el Sevilla, aunque ambos atraviesan temporadas irregulares. La buena dinámica del equipo fue tal que Sarabia recibió el galardón de Entrenador del Mes en septiembre, un reconocimiento que validaba el trabajo de meses y la apuesta por un modelo de juego definido y atractivo.
El problema para el Elche es que sustituir a un futbolista como Febas resulta una tarea casi imposible. No solo por su calidad técnica, sino por su importancia en el sistema. Su capacidad para organizar el juego, para generar superioridades numéricas y para liderar la presión son cualidades que no se encuentran fácilmente en el mercado, y menos con la posibilidad de llegar libre. La dirección deportiva del club tiene el reto de convencerle para que renueve, pero sabe que la competencia será feroz.
Mientras se resuelve su futuro, el Elche puede disfrutar de su mejor versión. Febas seguirá siendo el eje sobre el que gira el equipo al menos hasta final de temporada, y su rendimiento no parece que vaya a decaer. De hecho, la presión de estar en un momento decisivo de su carrera puede servirle de acicate para mantener el nivel que le ha convertido en uno de los centrocampistas más destacados de la competición.
La situación del catalán refleja una realidad del fútbol moderno: los jugadores maduran en diferentes etapas, y el talento siempre acaba emergiendo. Su caso es un ejemplo de perseverancia y de encontrar el contexto adecuado. En el Elche ha encontrado la confianza, el sistema y el rol perfectos para brillar, y ahora el club debe luchar por retener ese activo que tanto le ha costado pulir.
El mercado de verano se presenta apasionante para Febas. Grandes clubes de LaLiga y de otras ligas europeas estarán atentos a su situación. Su perfil, con experiencia en España y conocimiento del fútbol de posesión, es muy atractivo. Pero el Elche no se rinde y trabaja en la sombra para ofrecerle un proyecto deportivo y económico que le haga seguir vistiendo la franja verdiblanca.
Más allá del futuro individual, lo que está claro es que el Elche ha dado un salto cualitativo importante. El proyecto de Sarabia va más allá de una sola temporada, y la estructura del equipo permite pensar en un crecimiento sostenido. La cantera, la captación de talento y la apuesta por un estilo definido son pilares que no dependen únicamente de Febas, aunque su presencia facilite todo el proceso.
La afición elcheense vive con ilusión este momento, pero también con la incertidumbre de no saber cuánto durará. Cada partido de Febas puede ser el último en el Martínez Valero, y eso hace que cada toque, cada pase y cada jugada se disfrute con intensidad. El club, por su parte, intenta transmitir tranquilidad y trabajar en la renovación como prioridad absoluta.
En el fútbol, las grandes actuaciones siempre tienen consecuencias. El Elche lo sabe bien, y ahora debe gestionar el éxito de su jugador franquicia. La temporada 2025/26 pasará a la historia como la del despegue definitivo de Aleix Febas, pero también como la que decidirá si ese despegue se produce desde el seno del club que le ha devuelto a la élite o desde otro escenario. Mientras tanto, el balón sigue rodando y Febas sigue siendo el dueño del centro del campo.