El Pontevedra aplasta al Real Avilés en su mejor versión

Los granates suman su quinta victoria consecutiva con una goleada 3-0 en el Suárez Puerta

El Pontevedra Club de Fútbol continúa inmerso en una dinámica excepcional que alimenta las ilusiones de su afición. Este sábado, en el estadio Suárez Puerta de Avilés, el conjunto granate desplegó un fútbol de alto vuelo para imponerse con contundencia al Real Avilés por 0-3, en una exhibición que confirma su estado de gracia. El triunfo supone la quinta victoria consecutiva para los de Rubén Domínguez, quienes protagonizan sin duda la mejor racha de toda la categoría.

El duelo presentaba un atractivo especial por el buen momento de ambos conjuntos, y no defraudó en intensidad. Desde el pitido inicial, el encuentro se configuró como un pulso táctico entre dos escuadras que se conocen a la perfección y que no renunciaron a su identidad. El control del juego se alternó en los primeros minutos, con un Real Avilés intenso en la presión que obligó a los visitantes a replantearse su salida de balón.

Las primeras aproximaciones locales, sin embargo, carecieron de la puntada final necesaria. Fue entonces cuando el Pontevedra ajustó sus líneas y comenzó a hacer daño. Miguel Cuesta avisó con un zurdazo desde la frontal que rozó el poste, mientras que Vidorreta puso a prueba la defensa asturiana con un cabezazo en una jugada a balón parado que no encontró portería. La jugada más brillante llegó por mediación de Tiago, quien culminó una precisa combinación por la banda derecha con un remate de gran factura, servido por Eimil. La celebración se truncó cuando el juez de línea interpretó una posición adelantada que la afición granate no compartió.

La justicia futbolística se impuso apenas cinco minutos después. En una acción de insistencia, Resende puso un centro al área que Babín intentó despejar, pero el balón impactó en el cuello de Miguel Cuesta y se coló en la portería defendida por Álvaro Fernández. Un gol fortuito, sí, pero que reflejaba el merecido premio al dominio visitante. Antes de ese tanto, los locales habían disfrutado de su ocasión más clara con un disparo de Raúl Rubio que estrelló en el palo, anticipándose a la defensa de tres centrales que planteó Rubén Domínguez para este compromiso.

Con el 0-1 en el marcador, el Pontevedra retomó el mando del partido hasta el descanso, mostrando una solidez defensiva y un criterio en la elaboración que desconcertó al Avilés. La sensación era que el encuentro estaba controlado, pero la sentencia aún estaba por escribirse.

La reanudación trajo consigo una versión aún más ambiciosa del conjunto gallego. Los primeros quince minutos de la segunda mitad fueron un monólogo granate que dejó sentenciado el choque. Víctor Eimil, lateral derecho con vocación ofensiva, se convirtió en protagonista absoluto al aprovechar el rechace de una gran parada del guardameta local a disparo de Resende. El ex jugador del Real Unión se anticipó a la zaga asturiana para empujar el balón al fondo de la red y establecer el 0-2.

El mismo Eimil volvió a brillar minutos después con una asistencia de mérito. Su centro medido encontró a Álex Compa dentro del área, quien con sangre fría controló el esférico y definió con calidad para anotar el tercero. El 0-3 llegaba con más de media hora por delante, pero el partido ya estaba decidido. La calidad del Pontevedra en la transición y la efectividad en área rival resultaron demoledoras.

Con el encuentro decidido, el Real Avilés no bajó los brazos y buscó el gol del honor. La oportunidad llegó desde los once metros tras una revisión del VAR que determinó una pena máxima y la consiguiente expulsión de Miguel Cuesta. Sin embargo, no fue el día de los asturianos. Marqueta, el portero granate, detuvo el lanzamiento de Santamaría, sumando así su segunda parada de penalti en lo que va de temporada. La intervención selló una tarde perfecta para el equipo visitante.

El Pontevedra regresó a Galicia con tres puntos de oro que consolidan su posición en la zona alta de la tabla. El rendimiento del equipo es fruto de un trabajo colectivo impecable, donde cada jugador conoce su rol y ejecuta a la perfección las consignas del cuerpo técnico. La solidez defensiva, la creatividad en el centro del campo y la pegada en ataque conforman un cocktail ganador que está haciendo soñar a la afición.

Rubén Domínguez ha conseguido que su equipo juegue con confianza y personalidad, sin intimidarse en ningún escenario. La versatilidad táctica, capaz de adaptarse a las necesidades de cada rival, se ha convertido en una seña de identidad. En Avilés, el sistema de tres centrales funcionó a las mil maravillas, neutralizando el ataque local y generando superioridad en las bandas.

Por su parte, el Real Avilés de Dani Vidal se encontró con un rival en estado de gracia. A pesar del resultado, los asturianos mostraron orden y actitud, pero chocaron contra un muro defensivo bien estructurado y un contragolpe letal. El penalti fallado por Santamaría y la expulsión de Cuesta fueron la guinda a una tarde para olvidar.

La próxima jornada presenta un nuevo reto para el Pontevedra, que visitará otro campo complicado con la moral por las nubes. Mantener esta racha requerirá humildad y trabajo, pero el equipo ha demostrado tener los recursos necesarios para seguir compitiendo al más alto nivel. La ilusión está servida en la ciudad del Lérez.

Referencias

Contenido Similar