El Sevilla hunde en la crisis tras caer ante el Celta

Los de Nervión suman tres derrotas seguidas y se acercan a los puestos de descenso tras un penalti polémico de Marcos Alonso

El Sevilla FC ha sumado un nuevo revés en su trayectoria por LaLiga EA Sports al caer derrotado por 0-1 ante el RC Celta de Vigo en el estadio Ramón Sánchez-Pizjuán. El conjunto hispalense, dirigido por Matías Almeyda, no pudo revertir la mala dinámica que le ha llevado a encadenar tres derrotas consecutivas, situación que le acerca peligrosamente a los puestos de descenso y que ha encendido todas las alarmas en Nervión. El ambiente en la casa sevillista es de máxima tensión, con una afición que exige respuestas inmediatas a una crisis que parece no tener fin.

El partido, correspondiente a una nueva jornada del campeonato doméstico, estuvo marcado por la igualdad durante gran parte de los noventa minutos. Los sevillistas mostraron una actitud competitiva notable, diferente a la exhibida en encuentros anteriores, pero volvieron a evidenciar su principal talón de Aquiles: la falta de efectividad de cara a portería. Mientras el equipo controló el juego y bloqueó las intenciones del rival, fue incapaz de transformar esa superioridad en ocasiones claras de gol. Esta dinámica se ha repetido hasta la saciedad durante la temporada, convirtiéndose en un patrón preocupante que el cuerpo técnico no logra corregir.

El momento decisivo llegó en la recta final del encuentro, cuando un penalti polémico transformado por Marcos Alonso dio la victoria al conjunto gallego. La acción generó debate entre los aficionados y el propio cuerpo técnico sevillista, que cuestionó la decisión arbitral. José Ángel Carmona, defensa del Sevilla, manifestó su comprensión hacia la frustración de la afición, pero defendió el compromiso del plantel: «Puedo entender que la gente esté dolida, pero que piensen si nosotros queremos perder». Estas palabras reflejan la presión que siente el vestuario ante la mala racha y la necesidad de mantener la confianza de la parroquia sevillista.

La situación se complicó aún más para el Sevilla con la lesión de Rubén Vargas. El futbolista, que debía aportar la chispa ofensiva que tanto necesita el equipo, tuvo que abandonar el terreno de juego, lo que obligó a Almeyda a modificar sus planes con dos cambios en uno. El técnico argentino lamentó la baja de su jugador: «Lo lamentamos. Era el cambio que nos podía dar la chispita que nos está faltando», reconoció en declaraciones posteriores al partido. La pérdida de Vargas no solo afectó el plan táctico, sino que también impactó moralmente a un grupo que ve cómo las adversidades se acumulan.

El entrenador hispalense analizó el encuentro con un tono mesurado, reconociendo el esfuerzo de sus jugadores pese al resultado adverso. «Partido muy disputado e igualado. Sabíamos que ellos sabían hacer cosas muy bien, pero hemos competido bien», valoró Almeyda. Sin embargo, admitió que el fútbol se decide en las áreas y que su equipo carece de la lucidez necesaria para definir las ocasiones que genera. Esta reflexión pone de manifiesto la disonancia cognitiva entre el buen juego y los malos resultados que aquejan al Sevilla.

La falta de gol se ha convertido en una losa insoportable para un Sevilla que domina el juego pero no traduce esa superioridad en tantos. «Nos falta esa efectividad, estamos carentes en ese sector. Es la realidad que tenemos», reconoció el entrenador. Esta carencia ofensiva se suma a una racha negativa que ha dejado al equipo en una posición comprometida en la tabla clasificatoria. Los números son implacables: pocas ocasiones claras, menos goles anotados y una sensación de impotencia creciente en el seno del plantel.

Con esta derrota, el Sevilla se hunde en una crisis deportiva que amenaza con convertirse en un problema estructural. Los tres encuentros perdidos de forma consecutiva han minado la moral de una plantilla que, según Almeyda, «deja el alma» en cada partido. El argentino insistió en que no vio a un rival superior durante los noventa minutos, pero reconoció que «el fútbol tiene detalles» que deciden los encuentros. Esta percepción de injusticia acompaña al Sevilla, que se siente víctima de su propia ineficacia y de circunstancias adversas.

El técnico también abordó el impacto psicológico de la lesión de Vargas en el grupo. «Me sabe fatal por Rubén. Es un gran compañero pero dentro del campo pueden surgir mil cosas. Somos profesionales y tenemos que estar metidos y centrados», explicó, descartando que la baja afectara al rendimiento del equipo más allá de la tristeza por su compañero. Esta afirmación busca desvincular las adversidades externas del rendimiento colectivo, aunque la realidad muestra un grupo visiblemente afectado por la acumulación de contratiempos.

El futuro inmediato del Sevilla pasa por encontrar urgentemente soluciones a sus problemas ofensivos. La plantilla necesita recuperar la confianza y la efectividad que le permita salir del pozo en el que se encuentra. Almeyda, consciente de la gravedad de la situación, pidió paciencia y tranquilidad en estos momentos complicados, pero también es consciente de que el tiempo se agota y que los resultados deben llegar cuanto antes. La presión del entorno y la propia exigencia del club hacen que cada partido sea una final anticipada.

La afición sevillista, por su parte, vive con preocupación esta dinámica negativa. La exigencia en Nervión es máxima y las derrotas consecutivas generan un clima de tensión que puede afectar al rendimiento del equipo. Carmona trató de transmitir un mensaje de unidad: «El equipo se ha dejado todo. Se ha visto otra cosa diferente a la semana pasada, pero se trata de ganar». Estas palabras buscan calmar los ánimos de una parroquia que empieza a perder la paciencia tras tantos disgustos.

El Sevilla afronta ahora una de las semanas más importantes de su temporada. La necesidad de puntuar se ha convertido en una obligación ineludible si el equipo quiere evitar verse envuelto en una lucha por la permanencia que nadie en el club había previsto. La falta de gol, las lesiones y las decisiones arbitrales desfavorables han creado una tormenta perfecta que Almeyda debe capear con los recursos que tiene a su disposición. La planificación deportiva se ve cuestionada por los malos resultados.

El conjunto hispalense necesita recuperar la senda del triunfo cuanto antes. La competencia en LaLiga es implacable y cualquier tropiezo puede resultar costoso. Con la moral tocada pero con la conciencia de haber competido, el Sevilla debe trabajar en los aspectos que le están fallando, especialmente en la definición. Solo así podrá revertir esta situación y devolver la ilusión a una afición que espera una reacción inmediata. Los próximos partidos serán definitivos para el futuro del proyecto de Almeyda y para la estabilidad del club en la máxima categoría del fútbol español.

Referencias

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