El RC Celta de Vigo despidió el año con una exhibición ofensiva que culminó en una contundente victoria por 4-1 sobre el Valencia CF en el estadio de Balaídos. El duelo correspondiente a la jornada 18 de LaLiga EA Sports dejó patente la crisis deportiva que atraviesa el conjunto valencianista, mientras que los vigueses consolidan su buena dinámica y se acercan a las posiciones europeas.
El encuentro, disputado este sábado, comenzó con un Valencia que intentó imponer su ritmo en los primeros compases. Sin embargo, la falta de acierto en la definición y los errores defensivos terminaron por condenar a los visitantes. Por su parte, el Celta supo aprovechar cada oportunidad, mostrando una efectividad demoledora que dejó sin opciones a su rival.
El despegue celeste
El primer gol llegó de la mano de Borja Iglesias, quien continúa con su notable estado de forma. El delantero vigués se erigió como líder del ataque local, moviéndose con inteligencia en el área y culminando una jugada colectiva que desbordó a la defensa valencianista. Su tanto abrió el marcador y dio tranquilidad a un Celta que, pese a dominar, necesitaba materializar su superioridad.
La alegría local se vio empañada momentáneamente cuando el Valencia logró el empate, aprovechando un despiste en la zaga celeste. El gol visitante, sin embargo, no hizo mella en la confianza de los de Balaídos, que continuaron con su plan de juego sin alteraciones.
La reacción inmediata
Antes del descanso, el Celta volvió a adelantarse en el marcador. Esta vez fue El Abdellaoui quien batió la portería defendida por Agirrezabala. El tanto llegó en un momento clave, justo cuando el Valencia intentaba reorganizarse, y supuso un golpe anímico de gran calibre para los intereses che.
La segunda mitad fue un monólogo celeste. El tercer gol, obra de Hugo Álvarez, sentenció prácticamente el encuentro. La jugada nació de una pérdida de balón en zona media del Valencia, que el Celta aprovechó para montar un contragolpe fulminante. La definición del joven talento vigués fue impecable, colocando el esférico donde el meta rival no podía alcanzarlo.
La puntilla y la debacle
El cuarto tanto, nuevamente de Borja Iglesias, puso el broche de oro a una tarde perfecta para el ataque local. El delantero, que acabó siendo elegido Mejor Jugador del Partido por los lectores con el 59% de los votos, demostró su olfato goleador y su importancia en el esquema de su entrenador.
Por su parte, el Valencia acumuló desgracias. Pepelu, capitán del equipo, falló un penalti que hubiera podido cambiar el rumbo del encuentro. El disparo, que se marchó desviado, reflejó la falta de confianza que atraviesa el vestuario valencianista. Además, la lesión de Agirrezabala obligó al propio Pepelu a terminar el partido bajo palos, una situación insólita que evidencia la mala suerte del conjunto de Mestalla.
El análisis de la crisis
La derrota deja al Valencia en una situación comprometida en la tabla clasificatoria. Los errores defensivos, la falta de acierto ofensivo y la mala fortuna se han convertido en una combinación explosiva que pone en riesgo los objetivos del club. El entrenador Corberán reconoció la gravedad del momento en rueda de prensa: "Los números son peligrosos", afirmó el técnico, consciente de que la dinámica negativa debe revertirse cuanto antes.
El capitán Pepelu también se mostró crítico con la actuación del equipo: "Otra semana que pecamos de lo mismo... El fútbol son detalles y el Celta aprovechó los errores del Valencia". Las palabras del mediocampista reflejan la frustración de un vestuario que no encuentra la tecla para salir del bache.
Los errores que condenan
El análisis de los goles en contra revela una serie de fallos groseros en la línea defensiva. La quinta amarilla de Hugo Duro complica aún más la situación para los próximos compromisos. La falta de concentración en momentos clave y la incapacidad para gestionar la presión son factores que están lastrando al equipo.
Por su parte, el Celta demostró una madurez competitiva notable. Tras la victoria ante el Athletic en la jornada anterior, los de Balaídos han encadenado dos triunfos consecutivos que les sitúan en una posición privilegiada. La afición viguesa disfruta de un fútbol vistoso y efectivo, con jóvenes talentos como Hugo Álvarez que se consolidan en el primer equipo.
El futuro inmediato
El calendario no da tregua. El Valencia deberá enfrentar al Elche el próximo 10 de enero en Mestalla, un duelo directo en la parte baja de la tabla que adquiere tintes de final. La presión sobre Corberán y sus jugadores será máxima, y una nueva derrota podría desencadenar decisiones drásticas en la dirección deportiva del club.
El Celta, por el contrario, visitará el Pizjuán el 12 de enero para medirse al Sevilla. Los vigueses llegarán con la moral por las nubes, sabiendo que un buen resultado en tierras andaluzas les acercaría aún más a los puestos que dan acceso a competiciones europeas.
El contexto de la jornada
La jornada 18 de LaLiga EA Sports ha dejado varias polémicas arbitrales que han generado debate. Iturralde González analizó en AS los penaltis, expulsiones y jugadas controvertidas, incluyendo la situación de Pepelu como portero improvisado. La normativa permite que un jugador de campo ocupe la portería siempre que el equipo haya agotado sus cambios, una circunstancia que, si bien legal, resulta insólita en el fútbol moderno.
La alegría viguesa
El vestuario celeste vive un momento dulce. Borja Iglesias, en declaraciones tras el encuentro, no ocultó su satisfacción: "Muy contentos por volver a ganar en casa tras la victoria del Athletic, era importante. Durante el partido hemos tenido momentos complejos, nos ha costado el inicio, pero es muy buena noticia esta victoria". El delantero también se refirió a su situación personal: "La verdad que es bonito empezar el año así, el 2025 fue increíble, estoy en mi casa, disfrutando como un enano, y este año esperemos que sea parecido. Estoy muy feliz por estar en las posibles listas de la Selección".
El Celta ha logrado crear un bloque sólido y competitivo, con una mezcla de experiencia y juventud que está dando resultados. La afición puede soñar con retornar a competiciones europeas, algo que sería fundamental para la economía y el prestigio del club.
La cuenta atrás del Valencia
En el lado opuesto, el Valencia vive una cuenta atrás. La crisis deportiva se une a la inestabilidad institucional, creando un cóctel explosivo que pone en riesgo la temporada. Los errores individuales se han convertido en un patrón preocupante, y la falta de reacción del equipo ante la adversidad es quizás el síntoma más alarmante.
Los aprobados y suspensos del partido reflejan un balance demoledor. La mayoría de los jugadores valencianistas recibieron calificaciones muy bajas, con especial mención a los errores en los goles encajados y la lesión de Agirrezabala, que obligó a improvisar en una posición clave.
Conclusiones
El fútbol es un deporte de detalles, como bien señaló Pepelu, y en Balaídos esos detalles favorecieron claramente al Celta. La efectividad local contrastó con la impotencia visitante, creando un resultado que refleja la realidad actual de ambos equipos.
Para el Celta, esta victoria es un trampolín hacia objetivos ambiciosos. Para el Valencia, una llamada de atención que exige una reacción inmediata si no quieren verse envueltos en una lucha por la permanencia que nadie en Mestalla había previsto.
La Liga EA Sports continúa su curso, y cada jornada se vuelve más decisiva. En Vigo celebran, en Valencia sufren. El fútbol, como siempre, deja poco espacio para la mediocridad y castiga sin piedad a quienes no están a la altura de las circunstancias.