River Plate inauguró su calendario de pretemporada con una victoria ajustada pero meritoria ante Millonarios de Colombia. El encuentro, disputado en condiciones de amistoso, dejó como saldo un triunfo por la mínima para el elenco argentino gracias a la ejecución de un penal por parte de Gonzalo Montiel, quien se convirtió en la figura decisiva de la noche. Más allá del resultado, el partido sirvió como banco de pruebas para el cuerpo técnico, que pudo evaluar el estado físico y futbolístico de sus jugadores tras la pausa vacacional.
El desarrollo del encuentro mostró un River que dominó las acciones sin llegar a desplegar su mejor versión, mientras que Millonarios planteó un desafío competitivo que exigió concentración defensiva. La ocasión más clara para el rival llegó mediante un cabezazo peligroso en la primera mitad, que fue controlado sin mayores complicaciones por la defensa local. El único golpe de teatro llegó desde los once metros, en una jugada que Montiel resolvió con la frialdad que lo caracteriza.
Evaluación de la línea defensiva
El sector defensivo mostró solidez generalizada, aunque con matices diferenciados en cada posición. El guardameta respondió con seguridad cuando fue requerido, mostrando una actitud concentrada y buenos reflejos. Su intervención más destacada se produjo ante el remate de cabeza de Castro, donde demostró buena colocación y reacción. A excepción de un desajuste puntual fuera del área que no tuvo consecuencias, su actuación fue prácticamente testimonial, lo que habla tanto de su buena posicionamiento como de la escasa profundidad del ataque rival.
Por la banda derecha, el lateral mostró una actuación discreta, sin demasiada proyección ofensiva ni capacidad de sorpresa. Su participación en la creación de juego fue limitada, aunque apareció en el momento justo para ejecutar la pena máxima. Ese detalle decisivo le aportó un valor extra a su rendimiento, compensando la falta de incidencia en el tramo inicial del encuentro. Su capacidad para asumir responsabilidades en situaciones de presión resultó positiva.
En el eje de la zaga, los centrales tuvieron un trabajo moderado. Uno de ellos intentó generar juego desde el fondo con conducciones que no siempre encontraron el destino preciso. Defensivamente, no sufrió excesivas molestias, en línea con el escaso volumen ofensivo del adversario. Su evolución durante el partido fue ascendente, cerrando mejor el segundo tiempo con anticipaciones oportunas. Su compañero, en cambio, se erigió como el más firme del sector. Atento en los cruces, dominante en el juego aéreo y cuidadoso con la distribución, corrigió errores ajenos y transmitió seguridad cuando Millonarios insinuó peligro. Su actuación constituye uno de los puntos altos de la noche y proyecta confianza para la temporada 2026.
El lateral izquierdo cumplió con nota aprobatoria en su debut en esa posición. Demostró criterio defensivo y no se complicó ante las aproximaciones rivales. Su contribución al ataque fue tímida, aunque en la segunda mitad mostró mayor osadía para incorporarse. Se trata de un rendimiento correcto que deja margen de mejora evidente a medida que adquiera rodaje en el puesto.
Análisis del mediocampo
La zona media presentó un rendimiento desigual, con luces y sombras en diferentes perfiles. El volante de contención mostró participación activa en la salida, ofreciéndose constantemente como opción de pase. Su juego alternó buenas decisiones con imprecisiones puntuales, pero resultó importante en la circulación del balón. La continuidad y la comprensión con sus compañeros serán determinantes para que alcance su mejor nivel. El colombiano, por su parte, pisó el área con mayor frecuencia de lo habitual, buscando incidir en la última línea.
Otro mediocentro se mostró ordenado y criterioso en su posicionamiento defensivo, manteniendo el equilibrio táctico del equipo. No destacó especialmente, pero cumplió con la función de sostener la estructura. Su presencia en la recuperación pudo ser más incisiva, aunque la sensación general es positiva. Se trata de un debut discreto pero sin errores graves.
El tercer elemento del medio centro, en cambio, tuvo una actuación desordenada e imprecisa. Recibió amonestación temprana y estuvo al borde de la expulsión en varias acciones. No logró incidir en el juego colectivo y apenas generó peligro con un disparo aislado. Su rendimiento fue notablemente inferior al resto de sus compañeros, convirtiéndose en uno de los aspectos a mejorar de cara a futuros compromisos.
Rendimiento del ataque
La línea ofensiva mostró dificultades para encontrar espacios y generar ocasiones claras. El delantero referencia tuvo problemas para ubicarse en zonas de influencia, y el equipo dependió excesivamente de su capacidad individual. Cuando fue bien marcado, River perdió claridad en la elaboración. Se le notó en mejor condición física respecto a etapas anteriores, pero sin la capacidad de gravitar en el juego que suele caracterizarlo.
Otro atacante mostró una versión física mejorada y buena capacidad de asociación de espaldas a la portería. Sin embargo, volvió a evidenciar su falta de explosión y presencia en el área. Su contribución al juego colectivo es valiosa, pero la falta de definición sigue siendo su principal deuda. El tercer delantero aportó empuje y sacrificio, pero careció de fineza en los metros finales. Intentó sorprender con un remate desde media distancia, pero no logró desequilibrar en las situaciones de uno contra uno. Su salida al descanso pasó sin pena ni gloria.
Aportes desde el banco
Los cambios introdujeron dinamismo y variantes tácticas. Uno de los ingresados mostró decisión y capacidad de desequilibrio, atacando espacios y moviéndose por ambas bandas como opción de pase constante. Su actuación fue más confiada que en oportunidades anteriores, dejando una impresión muy positiva. Otro suplente aportó dinamismo y ganas de protagonismo, desplazándose desde la izquierda hacia el centro para romper líneas. Su presencia ayudó a modificar el ritmo ofensivo del equipo, aunque faltó continuidad para evaluar su impacto definitivo.
Conclusiones y perspectivas
El amistoso ante Millonarios cumplió su objetivo de poner a prueba el estado inicial de la plantilla. La victoria, aunque modesta, genera confianza y establece una base de trabajo. Los aspectos defensivos mostraron mayor solidez que la creación ofensiva, donde la falta de precisión y profundidad preocupa. El rendimiento individual deja en evidencia que varios jugadores necesitan minutos para alcanzar su mejor forma, mientras que otros ya muestran un nivel competitivo interesante.
El cuerpo técnico tendrá material suficiente para trabajar en las próximas semanas, especialmente en la conexión entre líneas y la definición. La temporada 2026 se presenta con desafíos importantes, y este primer examen sirve como termómetro inicial. La regularidad será clave para consolidar el rendimiento colectivo y potenciar las individualidades que puedan marcar la diferencia en los compromisos oficiales.