El Manchester United se hunde en la crisis y dice adiós a la FA Cup

Los 'Red Devils' caen 1-2 en Old Trafford con goles de Gruda y Welbeck, mientras los aficionados protestan contra la propiedad del club

La crisis del Manchester United no conoce límites. En una nueva exhibición de debilidad futbolística y desconexión con su afición, el conjunto de Old Trafford ha quedado eliminado de la FA Cup tras caer por 1-2 ante el Brighton & Hove Albion en un partido que refleja a la perfección el estado de emergencia que vive el club. La eliminatoria, que se presentaba como una oportunidad dorada para redimirse tras una temporada irregular, se convirtió en otro capítulo oscuro de una historia que parece no tener final feliz.

Desde el pitido inicial, la sensación de incomodidad en el Teatro de los Sueños fue palpable. Los jugadores locales, presionados por la necesidad de obtener un resultado positivo, mostraron una vez más la fragilidad que los ha caracterizado durante toda la campaña. El Brighton, por su parte, llegó a Old Trafford con un plan claro y la confianza de quien sabe que enfrenta a un gigante con pies de barro.

El dominio territorial de los visitantes se hizo evidente en los primeros compases del encuentro. Aunque el United intentó imponer su ritmo mediante la posesión, careció de profundidad y velocidad en las transiciones. Los de Roberto De Zerbi, conocidos por su estilo ofensivo y bien estructurado, aprovecharon los espacios que dejaba una defensa local insegura y lenta en los desplazamientos.

El golpe definitivo llegó en la segunda mitad, cuando Gruda aprovechó un error defensivo para adelantar a su equipo. La jugada, que nació de una pérdida de balón en zona peligrosa, dejó en evidencia la falta de concentración de los centrales del United. El joven talento alemán no perdonó y batió al portero con un disparo cruzado que se coló junto al palo.

La respuesta del United fue tardía y anémica. A pesar de los cambios tácticos y la entrada de jugadores ofensivos, el equipo careció de ideas claras para desmontar el bloque bien organizado del Brighton. Las aproximaciones eran predecibles, basadas en centros laterales sin rematador o en disparos lejanos sin peligro.

El segundo golpe llegó de la bota de un viejo conocido de la casa. Danny Welbeck, que defendió la camiseta del United durante varias temporadas, firmó un gol de auténtica calidad que sentenció la eliminatoria. El delantero, recibiendo entre líneas, regateó a su marcador y definió con un disparo raso que se coló por la escuadra. El gesto de Welbeck, que no celebró el gol por respeto a su exafición, contrastó con el mal ambiente que se respiraba en las gradas.

El descuento llegó de la mano de Sesko, que aprovechó un centro de Bruno Fernandes para cabecear a placer y recortar distancias. Sin embargo, el gol llegó demasiado tarde y con insuficiente convicción como para creer en la remontada. El tiempo restante se convirtió en un ejercicio de frustración para los jugadores locales.

El punto de inflexión llegó con la expulsión de Lacey. El joven mediocentro, que había entrado para aportar energía al centro del campo, vio dos tarjetas amarillas en apenas tres minutos por protestar decisiones arbitrales. La segunda amonestación, evitable y producto de la frustración, dejó al United con diez hombres cuando más lo necesitaba.

Los cambios no surtieron el efecto deseado. La entrada de Casemiro y Maguire intentó aportar experiencia y contundencia, pero la falta de automatismos y la presión del marcador hicieron imposible cualquier intento de remontada organizada. Por su parte, el Brighton gestionó el resultado con inteligencia, realizando sustituciones para refrescar el equipo y consumir tiempo.

El ambiente en Old Trafford fue el verdadero protagonista de la noche. Desde el minuto veinte, los aficionados entonaron cánticos contra la propiedad del club, dirigidos específicamente contra los Glazer. Las protestas, que se han convertido en una constante en las últimas temporadas, alcanzaron su punto álgido al final del partido, cuando miles de seguidores se quedaron en sus asientos para expresar su descontento.

Las estadísticas del encuentro reflejan la superioridad del Brighton. Los visitantes completaron más pases en zona ofensiva, disfrutaron de ocasiones más claras y mostraron una eficiencia táctica que el United no pudo contrarrestar. La posesión, que favoreció ligeramente a los locales, fue engañosa, ya que careció de profundidad y verticalidad.

Para el Manchester United, esta eliminación representa otro fracaso rotundo en una temporada para el olvido. La FA Cup, que el año pasado les dio un título de consolación, se escapa de sus manos ante un rival que, a priori, tenía menos presión y recursos. La situación deja a Erik ten Hag en una posición más que comprometida, con la afición y los medios cuestionando su capacidad para revertir la situación.

El futuro inmediato pinta sombrío. Con la Premier League lejos de los puestos de Champions y ahora sin opciones en la FA Cup, el United se verá obligado a centrarse en la Europa League como única vía para salvar la temporada. Sin embargo, las dudas sobre el rendimiento del equipo y la estabilidad del proyecto son cada vez mayores.

El Brighton, por el contrario, celebra una victoria histórica que le coloca entre los mejores equipos de Inglaterra. La progresión del club, bajo la dirección de De Zerbi y con una política de fichajes inteligente, contrasta vivamente con la desorganización que reina en Old Trafford.

La noche terminó con los jugadores del United abandonando el campo entre abucheos, mientras los seguidores seguían expresando su malestar contra una directiva que perciben como la principal responsable de la decadencia. El proyecto deportivo, lejos de mostrar signos de mejora, parece hundirse en un pozo sin fondo del que cada vez cuesta más imaginar una salida.

La temporada del Manchester United se ha convertido en un ejercicio de resistencia. Cada partido es una nueva oportunidad para romper la dinámica negativa, pero cada resultado confirma que los problemas son estructurales y requieren soluciones que van más allá del terreno de juego. La eliminación de la FA Cup no es solo un resultado deportivo, es el síntoma de una enfermedad que amenaza con dejar al club fuera de los grandes escenarios durante mucho tiempo.

Referencias

Contenido Similar