El Manchester United despide a Ruben Amorim tras polémica rueda de prensa

La destitución del técnico portugués se produce tras cuestionar la estructura del club y una racha de malos resultados que dejan al equipo en sexta posición

El Manchester United ha puesto fin esta mañana a la etapa de Ruben Amorim al frente del primer equipo. La decisión, comunicada oficialmente por el club inglés, pone punto final a una relación que duró escasos catorce meses y que estuvo marcada por la irregularidad deportiva y tensiones internas que culminaron con unas declaraciones que el consejo directivo consideró inasumibles.

Los hechos se precipitaron después de que el entrenador luso protagonizara una controvertida comparecencia ante los medios en la que cuestionó abiertamente el modelo de gestión deportiva del club. Durante esa intervención, Amorim dejó claro su disconformidad con el alcance de sus funciones, manifestando que había aceptado el cargo para ejercer como manager con plenas responsabilidades, no únicamente como técnico sin incidencia en las decisiones estratégicas.

Estas palabras, pronunciadas con un tono de evidente frustración, no cayeron bien en la cúpula directiva del conjunto mancuniano. Las reacciones internas no se hicieron esperar, y lo que inicialmente podría haberse interpretado como un simple desahogo ante la mala racha deportiva, terminó convirtiéndose en la causa final de su destitución. El club consideró que estas manifestaciones públicas quebrantaban la confianza mutua y dañaban la imagen institucional.

El técnico de 40 años llegó a Old Trafford en noviembre de 2024, sustituyendo a Erik ten Hag, con un contrato que lo vinculaba hasta junio de 2027. La operación costó alrededor de diez millones de euros, una inversión considerable para un proyecto que se presentaba como de reconstrucción. Sin embargo, las expectativas generadas nunca se materializaron en la cancha, y el rendimiento del equipo fluctuó entre lo mediocre y lo directamente preocupante.

Durante su gestión, Amorim solo logró una notable gesta deportiva: la clasificación para la final de la Europa League 2025, donde sucumbió ante el Tottenham en un duelo que evidenció las carencias del plantel. En la competición doméstica, la historia fue bien distinta. Su primera temporada concluyó con un decepcionante quinceavo puesto en la clasificación de la Premier League, una posición inédita para una entidad de la magnitud del United y que generó serias dudas sobre su capacidad para competir al más alto nivel.

La gota que colmó el vaso llegó el pasado fin de semana. El conjunto de Old Trafford no pasó del empate ante el Leeds United, un rival que ocupa puestos de descenso y que teóricamente no debía representar un obstáculo para un club con las aspiraciones del United. Este resultado, sumado a la crisis de resultados de las últimas semanas, situó al equipo en la sexta plaza, lejos de los puestos que otorgan acceso a competiciones europeas.

El comunicado oficial emitido por el club refleja la tesitura de una decisión tomada a contracorriente. "Con el Manchester United sexto en la Premier League, los dirigentes han tomado a regañadientes la determinación de que este es el momento oportuno para efectuar un cambio. Esta medida otorgará al equipo la mejor oportunidad de finalizar lo más arriba posible en la clasificación", reza el texto institucional. La elección del verbo "a regañadientes" sugiere que la destitución no era el escenario deseado, pero las circunstancias lo hicieron inevitable.

La dirección deportiva ha designado a Darren Fletcher, exjugador histórico del club, como entrenador interino. El escocés asumirá el mando a partir del miércoles para el compromiso liguero ante el Burnley, con la misión de estabilizar una situación que se ha vuelto crítica. Su conocimiento de la casa y su prestigio entre la afición le convierten en una solución temporal con cierta credibilidad.

La brevedad del mandato de Amorim resulta llamativa si se compara con el de su predecesor. Ten Hag, pese a las críticas, logró conquistar títulos que le dieron algo más de margen. El portugués, en cambio, no pudo levantar un trofeo que justificara la inversión económica y deportiva realizada. Su paso por Old Trafford se convierte así en uno de los más cortos y controvertidos de la era moderna del club.

Desde una perspectiva económica, el despido representa un nuevo capítulo de inestabilidad en una entidad que ha invertido cientos de millones en fichajes sin obtener los resultados esperados. Los diez millones desembolsados por Amorim se suman ahora a una indemnización por rescisión que, aunque no ha trascendido, seguramente será cuantiosa. Esta situación pone de manifiesto la dificultad del United para encontrar un proyecto deportivo sólido y duradero.

El futuro inmediato del Manchester United pasa por cerrar la temporada con dignidad y planificar una nueva etapa. La búsqueda de un entrenador que combine experiencia en la Premier League con capacidad para gestionar la presión mediática será prioritaria. Mientras tanto, Fletcher tendrá que gestionar un vestuario desmoralizado y una afición que exige respuestas tras otro fracaso más en la reconstrucción del equipo.

La destitución de Amorim no solo cierra una etapa frustrante, sino que también abre un debate sobre el modelo de gestión del club. Las palabras del técnico, aunque le costaron el puesto, reflejan una tensión estructural que va más allá de los resultados deportivos. El Manchester United necesita no solo ganar partidos, sino definir una identidad clara y un proyecto coherente que dé sentido a las inversiones y expectativas generadas. Hasta que eso no ocurra, los cambios en el banquillo seguirán siendo meros parches en un problema de fondo que persiste desde la retirada de Sir Alex Ferguson.

Referencias

Contenido Similar