Laia Sanz: ilusión de niña con el Ebro en el Dakar

La piloto catalana compite en el Dakar con un vehículo Ebro, marca española reflotada por Chery, buscando redención

El desierto vuelve a llamar a Laia Sanz. La corredora de Corbera de Llobregat, con un palmarés envidiable en el mundo del motor, se prepara para enfrentar una nueva edición del Dakar con una ilusión que trasciende lo profesional. A sus 38 años, la barcelonesa no solo compite contra el terreno más hostil del planeta, sino que lo hace con un vehículo que despierta recuerdos de su infancia.

La edición de 2024 del rally más exigente del mundo arranca este sábado, y Sanz lo hace con un as en la manga: un cuatro por cuatro de la marca Ebro. Esta histórica firma española, que tantas páginas ha escrito en la industria automovilística nacional, regresa a la competición de la mano del conglomerado chino Chery, uno de los gigantes asiáticos del sector.

**Un proyecto con alma española**

La elección del vehículo no es casual. Ebro no es solo una marca para Sanz; representa una conexión emocional con su pasado. "El nuevo coche es parte de mi infancia", ha reconocido la piloto, en una declaración que resume perfectamente la simbiosis entre deportista y máquina. Esta frase, lejos de ser un simple cliché, refleja la realidad de una generación que creció viendo estos vehículos como símbolo de robustez y fiabilidad en las carreteras españolas.

El acuerdo entre Ebro y Chery ha permitido reflotar una marca con más de seis décadas de historia en España. La incorporación de Laia Sanz al proyecto como embajadora y piloto principal en el Dakar supone un salto cualitativo en las ambiciones competitivas de la firma. No se trata solo de una operación de marketing, sino de un compromiso serio con la competición todoterreno de altísimo nivel.

**Redención en el desierto**

El año 2023 quedó marcado por una espina clavada en la memoria de la deportista. Un accidente durante la prueba le obligó a abandonar prematuramente, dejando un regusto amargo tras meses de preparación. Aquel contratiempo, lejos de desanimarla, ha servido como combustible para la preparación de esta nueva edición.

"Sacarse la espinita del año anterior" se ha convertido en el objetivo principal para Sanz. La piloto catalana no busca excusas ni se somete a presiones innecesarias. Su mentalidad es clara: completar la prueba, demostrar la fiabilidad del vehículo español y volver a disfrutar de la competición en su máxima expresión. Esta actitud madura y equilibrada define a una deportista que ya ha demostrado en múltiples ocasiones su capacidad para superar adversidades.

**Una leyenda del motor**

La trayectoria de Laia Sanz en el Dakar es digna de estudio. Con más de una docena de participaciones en su haber, la catalana ha pasado de las motos a los coches, demostrando una versatilidad poco común en el mundo del rally-raid. Su palmarés incluye múltiples victorias en categorías femeninas y posiciones destacadas en la general, consolidándola como una de las referentes mundiales del motor.

La transición a la categoría de coches no ha sido sencilla, pero Sanz ha demostrado una capacidad de adaptación excepcional. Cada edición del Dakar le ha servido para acumular experiencia, perfeccionar su técnica y consolidar su estatus dentro de la élite de la disciplina. La elección de un vehículo español para esta nueva etapa añade una capa extra de motivación a su ya dilatada carrera.

**El desafío técnico**

El vehículo con el que competirá Sanz representa la síntesis entre la herencia española y la tecnología china actual. Los ingenieros de Ebro, con el respaldo de Chery, han desarrollado una máquina capaz de hacer frente a las exigencias del Dakar. Las dunas de Arabia Saudí, los tramos de piedra y los kilómetros de navegación por territorio desconocido pondrán a prueba no solo la destreza de la piloto, sino también la fiabilidad del vehículo.

La preparación ha sido meticulosa. Meses de pruebas en terrenos similares a los que encontrarán en la península arábiga, ajustes mecánicos constantes y una planificación estratégica minuciosa conforman el bagaje con el que afrontan la prueba. La experiencia acumulada por Sanz en ediciones anteriores se convierte en un activo invaluable para interpretar el comportamiento del coche en las condiciones más extremas.

**Mentalidad ganadora sin presión**

Uno de los aspectos más destacables de Laia Sanz es su capacidad para gestionar la presión. A pesar de ser una de las figuras más mediáticas del Dakar, la piloto mantiene una actitud equilibrada. "Sin renunciar, por supuesto, a nada ni ponerse más presión de la necesaria encima", resume perfectamente su filosofía competitiva.

Este enfoque pragmático le ha permitido mantenerse en la élite durante más de una década. No se deja llevar por las expectativas externas, sino que construye sus objetivos de forma realista y alcanzable. Para esta edición, el simple hecho de llegar a la meta en Yeda ya supondría un triunfo personal y deportivo de gran calado.

**El factor emocional**

La conexión entre Sanz y el Ebro trasciende lo puramente profesional. Representa la unión entre una deportista consolidada y una marca que evoca memorias de la España industrial. Este componente emocional, lejos de ser una debilidad, se convierte en un activo motivacional extra. Cuando los kilómetros se hacen interminables y el desierto parece no tener fin, esa conexión personal puede marcar la diferencia entre abandonar y seguir adelante.

La presencia de una marca española en la categoría reina del Dakar también tiene un impacto simbólico importante. En un panorama dominado por fabricantes globales, ver a Ebro competir contra los gigantes del sector representa un orgullo nacional para el mundo del motor ibérico.

**Perspectivas para la carrera**

La ruta de este año presenta nuevos desafíos. La organización ha diseñado un recorrido que combina velocidad, navegación y resistencia en proporciones casi letales. Los participantes enfrentarán más de 7.500 kilómetros repartidos en 12 etapas, con terrenos que van desde las inmensas dunas del Empty Quarter hasta las montañas rocosas del noroeste saudí.

Para Sanz y el equipo Ebro, la clave estará en la regularidad. No se trata de ganar etapas, sino de mantener un ritmo constante, evitar errores de navegación y, sobre todo, preservar la mecánica del vehículo. La fiabilidad será el factor determinante en una prueba donde el abandono es la norma y la llegada, una gesta.

**Una historia en construcción**

Cada edición del Dakar escribe su propia narrativa. La de 2024 tiene todos los ingredientes para convertirse en una de las más recordadas para el motor español. La combinación entre una piloto de la talla de Laia Sanz y una marca con el peso histórico de Ebro crea una expectación justificada.

La preparación física y mental de la deportista ha sido exhaustiva. Meses de entrenamiento específico, dieta estricta y simulaciones de navegación han conformado una preparación integral. El equipo técnico, por su parte, ha trabajado sin descanso para garantizar que el vehículo esté a la altura de las circunstancias.

**El legado más allá del podio**

Más allá del resultado final, la participación de Laia Sanz con Ebro en el Dakar 2024 ya es un éxito en sí misma. Representa la superación de un contratiempo, la vuelta de una marca mítica y la demostración de que el motor español tiene mucho que decir en el escenario internacional.

La piloto catalana sabe que cada kilómetro recorrido en Arabia Saudí es una oportunidad para inspirar a nuevas generaciones. Su presencia en la élite del rally-raid demuestra que con trabajo, dedicación y pasión es posible competir contra los mejores del mundo. El factor emocional del Ebro solo hace más potente este mensaje.

**Conclusiones**

El Dakar 2024 se presenta como una oportunidad de redención para Laia Sanz. Con el apoyo de un vehículo que simboliza su infancia y la solidez de un proyecto respaldado por Chery, la piloto catalana afronta el desierto con la experiencia de quien ha visto todo y la ilusión de quien se enfrenta a su primer desafío. La meta no es solo deportiva, sino también personal y simbólica. Llegar a Yeda con el Ebro sería cerrar un círculo que comenzó hace décadas en las carreteras de España y que ahora busca escribir su capítulo más épico en las arenas de Arabia Saudí.

Referencias

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