Este primero de enero, como marca la tradición invernal más apasionante, la localidad bávara de Garmisch-Partenkirchen se convierte en el epicentro mundial de los saltos de esquí. La mítica estación alemana acoge la segunda prueba de los Cuatro Trampolines, el circuito más prestigioso de esta disciplina, en una jornada que se ha convertido en cita ineludible para los amantes del deporte blanco. La cita cobra especial relevancia al encontrarnos a apenas semanas de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano-Cortina 2026, convirtiendo este evento en el último gran test antes de la cita olímpica.
La competición, que se desarrollará en el icónico Grosse Olympiaschanze, representa una pieza fundamental en el calendario navideño del esquí nórdico. Desde 1953, esta instalación ha sido escenario fiel de esta prueba, consolidando su prestigio dentro de un torneo que también forma parte de la Copa del Mundo. La estructura, que conserva el espíritu de las grandes citas históricas, permite a los saltadores desafiar la gravedad con técnica y valentía ante miles de espectadores y millones de seguidores a través de las retransmisiones internacionales.
El gran protagonista de la jornada será sin duda Domen Prevc, el esloveno que llega a Garmisch-Partenkirchen en un momento de forma excepcional. Su victoria el pasado lunes en Oberstdorf, primera parada de la 74ª edición de los Cuatro Trampolines, le convierte en el firme candidato al triunfo. Este éxito supuso su sexto triunfo en la presente campaña de Copa del Mundo, pero lo más significativo fue que se trató de su primer triunfo en una de estas grandes citas navideñas, un hito que le permite codearse con la élite histórica de este deporte.
Con este logro, Domen Prevc se une a una exclusiva lista de saltadores eslovenos que han conseguido imponerse en alguna prueba de los Cuatro Trampolines. Su hermano Peter Prevc, leyenda viva de este deporte, y Primoz Peterka completan el trío de eslovenos que han dejado huella en este prestigioso circuito. La dinastía Prevc continúa escribiendo páginas memorables en la historia de los saltos de esquí, demostrando que el talento y la dedicación son valores que se mantienen en la familia.
La prueba de Oberstdorf no estuvo exenta de polémica. El austríaco Daniel Tschofenig finalizó en segunda posición, pero la gran sorpresa llegó con la descalificación del también esloveno Timi Zajc, que había empatado con Tschofenig. La organización detectó que su equipación excedía en tres milímetros el reglamentario, aplicando los estrictos controles que rigen esta temporada. Esta decisión, aunque polémica, demuestra el rigor con el que se supervisa el material deportivo para garantizar la igualdad de condiciones entre todos los competidores.
El podio lo completó el local Felix Hoffmann, mientras que el japonés Ryoyu Kobayashi, vigente campeón de la Águila Dorada -el trofeo que distingue al mejor saltador del circuito- buscará recuperar terreno tras no subirse al podio en la primera prueba. Kobayashi, que ha conquistado en tres ocasiones esta distinción, representa la principal amenaza para el dominio esloveno en esta edición.
El formato de competición de los Cuatro Trampolines presenta una estructura única y emocionante. Tras una ronda de ensayos matutina, la jornada del 1 de enero dará comienzo oficialmente a las 14.00 horas con la ronda eliminatoria. Este sistema, característico del torneo, enfrenta al primer clasificado de la calificación contra el último de los 50 saltadores que superaron el corte del día anterior. No obstante, el orden de los duelos se establece de forma inversa, comenzando por los enfrentamientos más equilibrados: el 25º contra el 26º, el 24º contra el 27º, y así sucesivamente.
De esta fase, los 25 vencedores de cada duelo se unen a los cinco mejores perdedores, conocidos como 'lucky loosers', para conformar el grupo de 30 saltadores que disputarán la ronda decisiva. Esta segunda manga, también a partir de las 14.00 horas, determinará el ganador de la prueba mediante un sistema de puntuación que valora tanto la distancia como el estilo en el vuelo y el aterrizaje.
El escenario de esta competición no es ajeno a la historia olímpica. El trampolín de Garmisch-Partenkirchen es esencialmente la misma instalación que acogió los Juegos Olímpicos de Invierno de 1936. Noventa años después, este emblemático recinto vuelve a reunir a la flor y nata del salto mundial, ahora con la mirada puesta en los próximos Juegos Olímpicos que se celebrarán en Predazzo, Val di Fiemme, del 7 al 16 de febrero.
Esta proximidad con la cita olímpica convierte cada salto en un mensaje claro de intenciones. Los atletas aprovechan estas pruebas para afinar la técnica, pulir detalles y ganar confianza de cara a la competición que definirá los próximos cuatro años de sus carreras. La presión, lejos de mermar, potencia el espectáculo, garantizando emociones fuertes desde el primer hasta el último salto.
Para los aficionados españoles, la jornada estará disponible en múltiples plataformas. La prueba se podrá seguir en directo este jueves 1 de enero a las 14.00 horas a través de La 2, Teledeporte y RTVE Play. La narración correrá a cargo del experimentado Paco Grande, mientras que los comentarios técnicos y estratégicos estarán a cargo de Pablo Egea, ofreciendo una cobertura completa y profesional de este gran evento deportivo.
La cita de Garmisch-Partenkirchen representa, por tanto, mucho más que una simple prueba de saltos. Es la continuidad de una tradición centenaria, el escaparate de los mejores talentos del momento y el preludio de lo que veremos en los Juegos Olímpicos. La combinación de historia, técnica, emoción y rivalidad garantiza un espectáculo único que cada año renueva su magia en el corazón de los Alpes bávaros. Los amantes del deporte de precisión y valentía tienen una cita ineludible con la historia de los saltos de esquí.