Sara García, astronauta española: 'Mi salario es de investigadora, no de astronauta'

La primera mujer astronauta de España reivindica en 'La Revuelta' la necesidad de invertir en ciencia y denuncia la precariedad del sector

La bióloga molecular e investigadora oncológica Sara García Alonso, quien ostenta el título de primera mujer astronauta de España, ha desatado una ola de reacciones tras sus declaraciones en el programa La Revuelta de TVE. Durante la entrevista con David Broncano, la leonesa aprovechó el formato característico del espacio para lanzar un mensaje contundente sobre la situación de la ciencia en nuestro país.

El momento se produjo al final de la conversación, cuando el presentador formuló las preguntas habituales del programa sobre la situación económica y personal del invitado. Al ser cuestionada sobre su salario, García Alonso no dudó en desmontar los falsos mitos que rodean a su profesión. "Astronauta, piloto, biotecnóloga, investigadora contra el cáncer... estarás forrada", le espetó Broncano. La respuesta de la científica fue tajante: "Astronauta que trabaja de investigadora y recibe su salario de investigadora, no como astronauta y piloto por amor al arte que me lo tengo que pagar yo".

Esta frase, que rápidamente se viralizó en redes sociales, pone de manifiesto una realidad poco conocida por el gran público. La astronauta española, seleccionada por la Agencia Espacial Europea (ESA) en 2022, combina su preparación espacial con su trabajo como investigadora, percibiendo únicamente el sueldo correspondiente a su labor científica. Los entrenamientos de piloto y astronauta, que requieren una inversión considerable de tiempo y recursos, los asume de su propio bolsillo.

García Alonso dejó claro que su trayectoria responde a una vocación innata, no a una búsqueda de lucro económico. "Esto es algo que se hace por vocación y no para hacerse rico", afirmó con rotundidad. La investigadora aprovechó la ocasión para denunciar la situación generalizada del sector científico en España: "Creo que la gente se hace una idea de cómo está la ciencia en España".

La reivindicación de la leonesa fue directa y sin ambages. "Vengo a reivindicar que habría que apostar por la ciencia porque sin ciencia no hay futuro y hay mucha gente que le gustaría dedicarse a esto, pero está tan mal pagada...", lamentó. Sus palabras resuenan en un contexto donde la inversión en I+D+i en España se sitúa por debajo de la media europea, y donde numerosos científicos se ven obligados a emigrar para desarrollar sus carreras profesionales.

La astronauta española insistió en que la vocación científica no debería implicar una renuncia a condiciones laborales dignas. "Nadie que se mete en ciencia o investigación, ni siquiera en la profesión de astronauta, lo hace para hacerse rico", reiteró. El motor que impulsa a estos profesionales es el "servicio público de mejorar las cosas y el entorno que tienes a tu alrededor".

La gravedad de la situación quedó patente cuando García Alonso sentenció: "En el caso de la ciencia, ya no es que te hagas rico, es que necesitas la financiación para poder vivir". Esta afirmación, que provocó los aplausos espontáneos del público presente en el plató, resume la precariedad que sufren muchos investigadores en nuestro país, donde los contratos temporales y los bajos salarios son la tónica habitual.

La entrevista, emitida en La 1 de TVE, ha tenido una repercusión inmediata en redes sociales. El clip con el momento exacto de la reivindicación ha sido compartido masivamente en X (antes Twitter), generando miles de interacciones y comentarios de apoyo. Usuarios, colectivos científicos y personalidades del mundo académico han aplaudido la valentía de García Alonso por sacar a la luz una problemática estructural que afecta al sistema de investigación español.

El caso de Sara García Alonso es paradigmático. Nacida en León en 1989, la científica ha desarrollado una brillante carrera en la investigación oncológica, centrándose en la biología molecular. Su selección como astronauta de la ESA representó un hito histórico para España, convirtiéndose en la primera mujer del país en formar parte del cuerpo de astronautas europeos. Sin embargo, esta distinción no se traduce en una mejora económica sustancial de sus condiciones laborales.

La realidad que describe la astronauta contrasta con la percepción pública de su profesión. La figura del astronauta suele asociarse con prestigio, aventura y, en muchos casos, altos ingresos. Sin embargo, en el contexto europeo, los astronautas no son profesionales de tiempo completo remunerados exclusivamente por su condición espacial, sino que mantienen sus empleos de origen y compatibilizan ambas responsabilidades.

Esta situación pone de relieve la necesidad de una reflexión profunda sobre el valor que la sociedad española otorga a la investigación científica. Mientras países como Estados Unidos, Alemania o Francia destinan porcentajes significativamente superiores de su PIB a I+D+i, España continúa rezagada en este ámbito. Las palabras de García Alonso sirven como recordatorio de que el futuro del país pasa necesariamente por una apuesta firme y sostenida por el conocimiento y la innovación.

La reacción del público y de la comunidad científica no se ha hecho esperar. Numerosos investigadores han compartido experiencias similares, destacando la dificultad de conciliar la pasión por la ciencia con la necesidad de una estabilidad económica. Colectivos como el Consejo de Estudiantes de Doctorado o la Confederación de Sociedades Científicas de España han venido denunciando desde hace años esta situación, que provoca una fuga de cerebros cada vez más preocupante.

El impacto de las declaraciones de García Alonso trasciende el ámbito estrictamente científico. Su mensaje ha resonado en sectores como la educación, la sanidad y la tecnología, donde la precariedad laboral también está presente. La astronauta ha conseguido, con su intervención de apenas un minuto, visibilizar una problemática sistémica que afecta a toda la sociedad.

La viralización de su mensaje demuestra el poder de la comunicación directa y sincera. En una época donde los mensajes institucionales suelen ser cautelosos y politicamente correctos, la honestidad de García Alonso ha calado hondo entre la ciudadanía. Su capacidad para conectar con el público, combinando su prestigio profesional con un lenguaje cercano y accesible, ha hecho posible que una reivindicación laboral se convierta en un tema de conversación nacional.

El programa 'La Revuelta', conocido por su formato desenfadado y sus preguntas directas, ha demostrado una vez más su capacidad para sacar a la luz cuestiones relevantes más allá del entretenimiento puro. La entrevista con Sara García Alonso ha servido como plataforma para una denuncia legítima y necesaria, aprovechando el tirón mediático del espacio para llegar a millones de hogares.

La situación descrita por la astronauta plantea interrogantes sobre el modelo de financiación de la investigación en España. ¿Cómo puede un país aspirar a liderar proyectos de exploración espacial si ni siquiera garantiza condiciones dignas a sus científicos más destacados? La paradoja es evidente: se celebra el éxito internacional de profesionales como García Alonso, pero no se acompaña este reconocimiento con el apoyo económico necesario.

La reivindicación de la astronauta llega en un momento crucial. Con la reciente creación de la Agencia Espacial Española y el creciente interés por las misiones espaciales, el país tiene la oportunidad de redefinir su compromiso con la ciencia. Las palabras de García Alonso deberían servir como punto de inflexión para que las autoridades tomen conciencia de la urgencia de invertir en talento y recursos.

Más allá de lo anecdótico, el mensaje de la científica leonesa contiene una verdad incómoda: la vocación no puede ser el único motor de una carrera científica. La pasión por el conocimiento debe ir acompañada de una retribución justa y de condiciones laborales estables que permitan planificar el futuro. De lo contrario, el sistema acabará por desincentivar a las nuevas generaciones, perpetuando una crisis que ya es crónica.

La repercusión mediática de sus declaraciones ha superado las fronteras nacionales. Medios internacionales se han hecho eco de la situación de la ciencia española, utilizando el caso de García Alonso como ejemplo de una problemática extendida por toda Europa del Sur. La imagen de una astronauta que debe pagarse su propio entrenamiento ha resultado ser un símbolo poderoso de la precariedad científica.

La comunidad investigadora espera que este momento de visibilidad se traduzca en medidas concretas. Aunque las declaraciones en televisión no sustituyen a una política científica robusta, sí pueden presionar a los responsables políticos para que tomen decisiones. El reto está en mantener el debate vivo más allá del ciclo de noticias inmediato.

Sara García Alonso ha demostrado que es posible ser científica de élite y mantener los pies en el suelo. Su honestidad sobre las dificultades económicas del sector ha humanizado una figura que, por su condición de astronauta, podría parecer inalcanzable. Al compartir sus propias dificultades, ha dado voz a miles de investigadores anónimos que viven situaciones similares.

El legado de esta intervención no se medirá únicamente por los compartidos en redes sociales, sino por su capacidad para generar cambio real. Si las palabras de la primera astronauta española consiguen que una sola persona con poder de decisión replantee la inversión en ciencia, ya habrán valido la pena. Mientras tanto, su mensaje continúa circulando, recordándonos que el futuro de un país se construye desde el conocimiento, pero para eso hace falta invertir en quienes lo generan.

Referencias

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