La Copa de Francia volvió a demostrar por qué es una de las competiciones más impredecibles del fútbol europeo. En una noche que pasará a la historia del Paris FC, el conjunto de la capital francesa logró lo que parecía imposible: derrotar al todopoderoso Paris Saint-Germain en un duelo vibrante y lleno de emoción. El resultado final de 0-1 a favor del equipo visitante deja al PSG fuera de la competición y confirma que en el fútbol no hay rivales pequeños cuando la determinación y el orden táctico se imponen al talento individual.
El encuentro, disputado en el estadio del PSG, presentaba un claro favorito. El conjunto de los jeques cataríes, con sus estrellas mundialmente conocidas, se enfrentaba a un rival de la Ligue 2 que llegaba con la intención de dar la campanada. Y así fue. Un gol de Jonathan Ikoné en la recta final del partido selló una victoria que los aficionados del Paris FC recordarán durante décadas.
Desde el pitido inicial, el PSG asumió su rol de favorito y tomó el control del balón. Los de Luis Enrique plantearon un encuentro ofensivo, con la intención de resolver el partido cuanto antes. Sin embargo, se encontraron con un Paris FC bien organizado defensivamente, que cerró espacios y esperó su oportunidad para salir al contraataque. Las primeras aproximaciones fueron para los locales. Vitinha probó suerte desde la frontal del área con un disparo potente que se marchó por encima del larguero. El centrocampista portugués volvería a intentarlo más tarde con otro remate desde fuera del área que rozó la escuadra izquierda de la portería defendida por Obed Nkambadio, quien tuvo una actuación soberbia bajo palos.
El PSG insistía. Désiré Doué, una de las promesas más brillantes del fútbol francés, tuvo una ocasión clarísima de cabeza tras un centro preciso de Bradley Barcola, pero su remate se marchó ligeramente desviado por el palo derecho. La frustración comenzaba a apoderarse de los atacantes parisinos, que veían cómo el balón no quería entrar. Ousmane Dembélé, otro de los hombres clave en el ataque, vio rechazado su disparo desde el centro del área tras una asistencia de Doué. El extremo francés intentó desbordar por su banda habitual, pero se encontró con un rival que le doblaba la marca y le cerraba los espacios de conducción.
Cuando el partido parecía encaminarse hacia un empate a cero que obligaría a la prórroga, llegó el golpe de teatro. En una jugada de contraataque perfectamente ejecutada por el Paris FC, Ilan Kebbal asistió a Jonathan Ikoné, quien definió con frialdad ante la salida del portero. El delantero, exjugador del PSG, no perdonó y colocó el balón junto al palo izquierdo, haciendo inútil la estirada del guardameta. El gol cayó como un jarro de agua fría en el Parque de los Príncipes. Los jugadores del PSG, que habían dominado el encuentro, se vieron sorprendidos por la efectividad de un rival que había aprovechado su única ocasión clara con un despliegue táctico impecable. La celebración de los futbolistas del Paris FC fue una mezcla de euforia y descreimiento, conscientes de la magnitud de lo que acababan de lograr.
El gol desató la reacción esperada del PSG. Los minutos finales fueron un asedio constante a la portería del Paris FC. El equipo de Luis Enrique volcó todos sus recursos al ataque, pero se encontró con un muro defensivo cada vez más replegado y con un portero inspirado. Illia Zabarnyi tuvo la más clara para los locales en un remate de cabeza desde muy cerca que rozó la escuadra derecha. La defensa del Paris FC, liderada por una actuación heroica, rechazó todo lo que llegaba a su área. Los centros de Barcola y Dembélé no encontraron rematador, y los disparos desde fuera del área se topaban con las piernas de los defensores.
El árbitro anunció siete minutos de descuento, un tiempo extra que el PSG aprovechó para seguir insistiendo. Vitinha volvió a probar desde la frontal, pero su disparo se marchó desviado. La desesperación se apoderaba de los jugadores locales, que veían cómo se les escapaba la competición. Fabián Ruiz intentó sorprender con un disparo desde fuera del área, pero la pelota fue rechazada. Cada intento del PSG chocaba con la muralla defensiva del Paris FC, que sacrificó todo por mantener su ventaja. Los minutos se consumían y la tensión era palpable en cada jugada.
El partido no estuvo exento de polémica y tensión. El árbitro tuvo que sacar varias tarjetas amarillas para controlar los ánimos. Bradley Barcola y Vitinha vieron la cartulina amarilla por parte del PSG, mientras que del lado del Paris FC fueron amonestados Otávio, Thibault De Smet y Luca Koleosho. Una de las jugadas más polémicas fue la falta de Désiré Doué, que también vio amarilla por una entrada peligrosa. El joven talento francés se mostró frustrado por no poder desequilibrar el encuentro a su favor. Las faltas se sucedieron en el centro del campo, interrumpiendo el ritmo del partido y aumentando la tensión entre ambos equipos.
El pitido final confirmó la victoria histórica del Paris FC y la eliminación del PSG de la Copa de Francia. Un resultado que demuestra que en el fútbol no siempre gana el más fuerte sobre el papel, sino quien demuestra mayor eficacia y orden táctico. El Paris FC selló una clasificación que celebrará durante años, mientras que el PSG deberá reflexionar sobre su incapacidad para superar a un rival de categoría inferior. Para el conjunto de la capital, esta eliminación supone un golpe duro en su objetivo de conquistar todos los títulos posibles esta temporada. La Copa de Francia, una competición que les ha dado alegrías en el pasado, se les escapa de forma prematura y dolorosa. Mientras tanto, el Paris FC escribe una de las páginas más gloriosas de su historia.