El municipio coruñés de As Pontes vive estos días en luto tras el fallecimiento de uno de sus políticos más emblemáticos de las últimas décadas. Víctor Guerreiro Pena, conocido cariñosamente como 'Vitoloco' entre sus allegados, ha fallecido este domingo a los 80 años de edad, dejando un legado profundo en la transformación de esta localidad minera gallega.
Nacido en enero de 1945, Guerreiro desarrolló gran parte de su vida profesional en la empresa eléctrica Endesa, desde donde se prejubiló para dedicarse por completo a la política municipal. Su trayectoria en el ayuntamiento de As Pontes comenzó en la década de los 80, cuando entre 1979 y 1983 ocupó el cargo de teniente de alcalde, una etapa que le sirvió para adquirir experiencia y consolidar su proyecto político.
Sin embargo, fue a partir de los años 90 cuando su influencia se consolidó de forma definitiva. En 1995 accedió a la alcaldía de la mano del Bloque Nacionalista Galego (BNG), convirtiéndose en una figura clave para el nacionalismo en la comarca de Ferrolterra. Su primer mandato se vio bruscamente interrumpido en 1997 por una moción de censura que le descabaló del poder, un episodio que marcó profundamente la política local.
La resiliencia política de Guerreiro quedó demostrada dos años después, en 1999, cuando no solo recuperó la alcaldía, sino que lo hizo con una contundente mayoría absoluta que le permitió gobernar con mayor estabilidad. Desde entonces, mantuvo el bastón de mando hasta las elecciones municipales de 2007, cuando decidió no presentarse y ceder el testigo al actual alcalde, Valentín González Formoso.
Durante sus más de una década al frente del consistorio, Víctor Guerreiro gestionó algunas de las infraestructuras más decisivas para el futuro de As Pontes. La inauguración del tramo de la autovía AG-64 que conecta Ferrol con As Pontes supuso un antes y un después para la comunicación del municipio, reduciendo tiempos de desplazamiento y facilitando el acceso a la comarca. Esta obra fue fundamental para el desarrollo económico de la zona.
Paralelamente, el exalcalde impulsó con decisión la potenciación de los polígonos industriales, conscientes de que la diversificación económica era esencial para un territorio históricamente dependiente de la minería y la central térmica. Su apuesta por la creación de suelo industrial atrajo nuevas empresas y generó empleo estable en la localidad.
Otra de sus obras más queridas por la ciudadanía fue la construcción de la senda peatonal do Eume, un proyecto que combinó respeto por el entorno natural con la creación de espacios de ocio y deporte para los vecinos. Este tipo de actuaciones reflejaba su visión de una política cercana a las necesidades reales de la gente.
El peso político de Guerreiro dentro del BNG era considerable. En numerosas ocasiones contó con el respaldo del entonces número uno del partido, Francisco Rodríguez, lo que le convirtió en un referente del nacionalismo no solo en su municipio, sino en toda Galicia. Su capacidad de diálogo y negociación le permitió tejer alianzas y superar momentos de tensión política.
En una entrevista concedida a La Voz de Galicia en 2007, cuando se preparaba para dejar el ayuntamiento, Guerreiro expresó con humildad cómo deseaba que la ciudadanía recordara su etapa de gobierno: "Como un alcalde dialogante que logrou cambiar unha situación de enfrontamentos derivados da moción de censura de 1997 e que deixou unhas contas saneadas". Estas palabras reflejan su preocupación por la estabilidad económica y la convivencia democrática.
El legado de Víctor Guerreiro va más allá de las cifras y las obras materiales. Su gestión se caracterizó por un estilo próximo a los ciudadanos, con puertas abiertas en el ayuntamiento y una disposición constante al entendimiento. En un momento de polarización política, su figura representó un modelo de gestión basado en el consenso y la búsqueda de soluciones pragmáticas.
La noticia de su fallecimiento ha conmocionado a la comunidad de As Pontes y a todo el ámbito político gallego. Numerosas personalidades han expresado sus condolencias y han destacado su contribución al desarrollo del municipio. Su capacidad para gestionar la transición de una economía basada en la minería hacia un modelo más diversificado marca una época en la historia local.
Los actos fúnebres tendrán lugar el próximo lunes 12 de enero. Primero se celebrará una misa funeral en la iglesia parroquial de Santa María de As Pontes, un templo que ha presenciado momentos históricos de la localidad. A continuación, sus restos serán depositados en el cementerio municipal de As Campeiras, donde descansarán junto a otros vecinos ilustres del pueblo.
La pérdida de Víctor Guerreiro supone el cierre de una etapa política en As Pontes. Su trayectoria refleja los avatares de la política municipal gallega en las últimas décadas, con sus crisis, sus recuperaciones y sus logros. Para muchos vecinos, su nombre estará siempre asociado a la modernización del municipio y a una forma de hacer política centrada en las personas.
El municipio de As Pontes, con sus más de 10.000 habitantes, se enfrenta ahora al reto de honrar la memoria de quien fuera su alcalde durante doce años. Sus obras permanecen visibles en el paisaje urbano y en la vida cotidiana de sus ciudadanos, desde la autovía que facilita los desplazamientos hasta los polígonos industriales que dan trabajo a cientos de familias.
En estos momentos de duelo, la comunidad recuerda a un hombre que dedicó gran parte de su vida al servicio público, dejando atrás una carrera empresarial estable para asumir las responsabilidades de gobernar su pueblo. Su historia personal y política se entrelaza con la transformación de As Pontes, un municipio que supo adaptarse a los nuevos tiempos bajo su liderazgo.
La figura de Víctor Guerreiro Pena quedará para la historia como un ejemplo de perseverancia política, capacidad de diálogo y visión de futuro. Galicia pierde a uno de sus alcaldes más significativos del último cuarto de siglo, pero su legado perdurará en las calles, las infraestructuras y la memoria colectiva de As Pontes.