El Real Madrid sumó una nueva victoria en la Liga Endesa al imponerse por 90-85 al MoraBanc Andorra en un encuentro que resultó mucho más complicado de lo esperado. El conjunto blanco, dirigido por Sergio Scariolo, alcanzó su triunfo número 300 en la competición doméstica, pero tuvo que sudar de lo lindo para doblegar a un rival que, apoyado por su afición, no bajó los brazos en ningún momento del choque.
El partido siguió el guión habitual de los últimos compromisos del equipo madridista: una primera mitad con dudas y un segundo tiempo con una notable mejoría. Sin embargo, a diferencia de otros encuentros, la victoria no fue nada clara. Los andorranos plantaron cara hasta el final, obligando a los visitantes a emplearse a fondo para asegurar el triunfo.
Desde el salto inicial, el MoraBanc Andorra demostró que no iba a ser un rival cómodo. La intensidad defensiva y el acierto desde el perímetro de los locales complicaron las cosas a un Real Madrid que tardó en encontrar su ritmo. Los primeros compases del duelo fueron de alternativas, con ambos equipos intercambiando canastas y sin que ninguno lograra abrir una brecha significativa.
La primera mitad dejó sensaciones encontradas en el banquillo visitante. Aunque el talento individual del conjunto blanco empezó a hacerse visible, las imprecisiones en ataque y algunos fallos defensivos permitieron a los andorranos mantenerse a tiro de piedra. El MoraBanc aprovechó cada error madridista para castigar en transición y con tiros exteriores, manteniendo la ilusión de su parroquia.
Tras el paso por vestuarios, el Real Madrid salió con otra actitud. La subida de marcha fue evidente, especialmente en el tercer cuarto, donde los blancos apretaron en defensa y aumentaron la velocidad de juego. Edy Tavares se convirtió en un muro infranqueable bajo los aros, anulando varios intentos de los locales y generando ventajas claras para su equipo.
No obstante, cada vez que el Madrid intentaba despegarse en el marcador, el Andorra respondía con valentía. Andrew Andrews y Codi Miller-McIntyre lideraron la reacción andorrana con acciones individuales de gran mérito. Su capacidad para crear su propio tiro y generar oportunidades para sus compañeros mantuvo vivo el duelo.
El último cuarto se convirtió en un intercambio de golpes constante. Los tiros libres se convirtieron en un factor crucial, con ambos equipos llegando rápidamente al bonus. Sergio Llull, con su veteranía, supo sacar faltas en momentos clave y no perdonó desde la línea de personal. Su liderazgo en los instantes decisivos resultó fundamental para mantener la ventaja.
Uno de los momentos más polémicos llegó con una falta antideportiva señalada a Alex Len por agarrar a David Udeze cuando este tenía un camino despejado hacia la canasta. La decisión, revisada por los árbitros, mantuvo la sanción y permitió al Real Madrid ampliar su renta. Aunque Udeze falló el primer lanzamiento, el segundo entró, y la posesión para el Madrid resultó letal.
Los últimos minutos fueron un festival de nervios. Cada posesión se vivió con intensidad máxima. Alberto Abalde anotó un triple en transición que parecía sentenciar el duelo, pero el Andorra no se rindió. Kostadinov respondió con un mate espectacular que devolvió la emoción a la pista, y McKoy recortó distancias desde el tiro libre.
La defensa del Real Madrid en el tramo final, aunque con altibajos, acabó siendo decisiva. Lyles anotó un triple que daba esperanzas a los locales, pero también cometió errores que el Madrid aprovechó. La experiencia de los campeones europeos pesó más que la frescura del conjunto andorrano.
El partido dejó varias lecciones. Por un lado, el Real Madrid demostró que sabe sufrir y ganar incluso cuando no está fino. La capacidad de reacción y la calidad de su plantilla le permiten superar momentos de adversidad. Por otro, el MoraBanc Andorra ratificó que será un rival incómodo para cualquiera en su feudo, con un juego valiente y una afición que empuja sin descanso.
Individualmente, destacaron varios jugadores. Edy Tavares dominó la pintura con sus tapones y mates, siendo una referencia constante. Sergio Llull aportó su sabiduría en los momentos críticos. Por parte andorrana, Andrew Andrews y Codi Miller-McIntyre mostraron su calidad, mientras que Kostadinov dejó detalles de su potencial con varias acciones espectaculares.
La victoria permite al Real Madrid mantenerse en lo alto de la clasificación, consolidando su buen momento de forma. Para el MoraBanc Andorra, la derrota es dura pero digna, y demuestra que el equipo puede competir de tú a tú con los grandes de la competición.
El duelo dejó un buen sabor de boca para los amantes del baloncesto: intensidad, emoción, jugadas brillantes y un final ajustado. Exactamente lo que se espera de la mejor liga nacional de Europa. El Real Madrid suma dos victorias consecutivas, mientras que el Andorra tendrá que seguir trabajando para convertir estas buenas sensaciones en triunfos.