Frenkie de Jong, protagonista excepcional y expulsado en la Supercopa

El centrocampista neerlandés firmó su mejor actuación en una final con el Barcelona antes de ver la tarjeta roja en el último minuto del clásico ante el Real Madrid

El centrocampista neerlandés del FC Barcelona, Frenkie de Jong, protagonizó una de las actuaciones más memorables de su trayectoria culé en la final de la Supercopa disputada en Yeda. El jugador se erigió como uno de los pilares fundamentales en la victoria por 3-2 ante el Real Madrid, mostrando un nivel que superó cualquier otra intervención suya en partidos decisivos desde su llegada al club azulgrana. Sin embargo, su brillante exhibición quedó marcada por una decisión arbitral controvertida en los instantes finales que truncó su perfeccionado rendimiento.

La contribución de De Jong al dominio territorial del Barcelona resultó innegable durante los 90 minutos que precedieron a su marcha anticipada. Los datos proporcionados por OPTA confirman la sensación generalizada entre la afición blaugrana: el holandés estaba realizando una labor excepcional en la zona de creación. Su capacidad para conectar con los atacantes en zonas de peligro se materializó en 22 pases precisos dentro del último tercio del campo, cifra que le convirtió en el futbolista más efectivo de ambos conjuntos en este apartado, superando incluso a jóvenes talentos como Lamine Yamal.

La intensidad defensiva del neerlandés complementó a la perfección su labor ofensiva. Con seis recuperaciones de balón, De Jong se situó como el segundo jugador más incisivo en este registro, solo superado por su compañero Jules Koundé, quien alcanzó las once intercepciones. Este equilibrio entre creación y destrucción evidencia la versatilidad que el técnico culé demanda de sus centrocampistas en los grandes compromisos.

El control ejercido por el mediocentro se reflejó también en el volumen global de su participación. Con 83 pases completados en cualquier sector del terreno de juego, el ex del Ajax empató con Pedri González en la segunda posición de este ranking interno del Barcelona, quedando únicamente por detrás del omnipresente Koundé, quien alcanzó los 91 pases exitosos. Estas cifras contrastan abiertamente con las del rival madridista: el francés Aurelien Tchouameni fue el merengue más participativo en esta faceta con apenas 31 pases, 52 menos que De Jong y 60 por debajo de su compatriota culé Koundé.

Esta superioridad numérica en la circulación de balón explica el 68% de posesión que registró el conjunto azulgrana, un dominio territorial que resultó clave para doblegar a un Real Madrid que nunca encontró su ritmo en el encuentro. La capacidad de De Jong para mantener la calma bajo presión y seleccionar la opción correcta en cada situación se convirtió en el termómetro del funcionamiento colectivo.

La tarjeta roja directa mostrada en el minuto 90 por una entrada sobre Kylian Mbappé generó polémica entre los analistas. El holandés, en su afán por recuperar el esférico, ejecutó una acción que el colegiado interpretó como merecedora de expulsión inmediata. Esta decisión obligó al Barcelona a defender su ventaja con un hombre menos durante el tiempo añadido, situación que generó tensión en el seno de la institución.

Joan Laporta, presidente del club, manifestó en declaraciones a RAC1 que precisamente ese fue el instante donde consideró que "cualquier cosa podía suceder". La preocupación del máximo mandatario reflejaba la fragilidad que supone jugar en inferioridad numérica en un clásico, aunque la ventaja en el marcador resultó suficiente para asegurar el título.

La actuación de De Jong en esta final representa un punto de inflexión en su periplo barcelonista. Desde su desembarco en Can Barça, el centrocampista ha alternado momentos de gran lucimiento con otros de menor protagonismo, pero nunca había alcanzado tal nivel de influencia en un partido de tanta trascendencia. Su capacidad para liderar el juego desde la medular, combinando visión, técnica y sacrificio defensivo, dibuja el prototipo de futbolista que el modelo culé demanda.

La comparación con Raphinha, elegido MVP del encuentro, resulta inevitable. Mientras el brasileño brilló por su capacidad desequilibrante en el último tercio, De Jong ejerció de metrónomo, estableciendo el tempo y asegurando la continuidad en la transición defensa-ataque. Esta dualidad en los perfiles creativos del Barcelona demuestra la riqueza táctica del plantel actual.

El futuro inmediato del holandés en el club genera expectación. Con actuaciones como la de Yeda, De Jong reafirma su condición de futbolista indispensable para el proyecto deportivo. Su capacidad de adaptación a diferentes roles en el centro del campo, ya sea como interior organizador o como pivote defensivo, proporciona al cuerpo técnico opciones valiosas para afrontar la congestión de partidos que caracteriza la segunda mitad de la temporada.

La expulsión, aunque dolorosa en el momento, no ensombrecerá el recuerdo de una actuación que los aficionados recordarán como una de las más completas del neerlandés con la elástica azulgrana. El aprendizaje derivado de esta experiencia, particularmente en cuanto a la gestión de las acciones defensivas en momentos de tensión, resultará fundamental para su madurez competitiva.

El Barcelona, con este título, consolida su liderazgo en el palmarés de la Supercopa española. La contribución de De Jong, más allá del incidente final, quedará registrada en los anales como ejemplo de la progresión de un futbolista que ha sabido adaptarse a las exigencias del club más grande del mundo. Su evolución táctica y su creciente influencia en los partidos de máxima exigencia auguran una segunda mitad de temporada prometedora tanto para él como para la entidad catalana.

Referencias

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