El Clásico español volvió a regalar una noche mágica del fútbol con un primer tiempo electrizante que dejó un empate a dos tantos entre Real Madrid y Barcelona. En el centro de la escena estuvo Vinícius Júnior, quien con un gol de antología no solo igualó el marcador, sino que puso fin a una sequía goleadora que lo acompañaba desde hacía demasiado tiempo.
El encuentro, correspondiente a la Supercopa de España, parecía encaminarse hacia una victoria culé cuando Raphinha sorprendió a la defensa merengue con un disparo raso y preciso que se coló en el fondo de la red al minuto 36. La alegría barcelonista, sin embargo, duraría apenas diez minutos. Fue entonces cuando el joven extremo carioca recibió el esférico en la banda izquierda y comenzó a tejer una jugada que quedará grabada en la memoria de los aficionados blancos.
Con la pelota controlada en sus pies, Vinícius encaró con determinación hacia el área rival. Lo que siguió fue una demostración de su talento innato: un caño magistral a Jules Koundé que dejó al defensor francés completamente vendido, seguido de una serie de regates que superaron a dos defensas más antes de definir con un disparo cruzado al segundo palo. La redonda entró imparable, desatando la euforia en el banquillo y en la grada merengue.
Este tanto no solo representaba la igualada en el electrónico; simbolizaba el renacer de un futbolista que había estado bajo intensa presión en las últimas semanas. La temporada 2025-26 no había sido, hasta ahora, la mejor para el brasileño. Con apenas seis goles y ocho asistencias en 26 compromisos disputados, sus números distaban mucho de los estándares que él mismo había establecido en campañas anteriores. Las críticas no se habían hecho esperar, y su futuro en el conjunto madrileño había comenzado a ser cuestionado por sectores de la prensa y la afición.
La relación con el entrenador Xabi Alonso había sido objeto de especulación constante. Distintos medios habían reportado tensiones entre ambos, sugiriendo que el técnico vasco no veía con buenos ojos algunas actitudes del delantero fuera del terreno de juego. Sin embargo, en el momento más importante, cuando el equipo necesitaba a sus figuras, Vinícius demostró por qué el Real Madrid invirtió millones en su fichaje y por qué continúa siendo uno de los activos más valiosos del plantel.
El gol ante el Barcelona debe servir como un punto de inflexión en su temporada. Dieciséis encuentros sin marcar pesan en la confianza de cualquier delantero, y más cuando juegas en un club donde la exigencia es máxima cada tres días. Este tanto, además de su belleza técnica, debería inyectarle la moral necesaria para afrontar la segunda mitad del curso con renovadas energías y la seguridad que caracteriza a los grandes futbolistas.
El partido, no obstante, no terminó de la mejor manera para los intereses madridistas. Apenas comenzado el segundo tiempo, Robert Lewandowski aprovechó un descuido defensivo para restaurar la ventaja azulgrana. La alegría visitante volvió a tener vida corta, ya que Gonzalo García, uno de los jóvenes valores del equipo, volvió a equilibrar las acciones con un tanto que dejó el marcador final en tablas antes del descanso.
El empate deja la eliminatoria abierta de cara al segundo encuentro, donde cualquier error puede resultar fatal. El Real Madrid deberá afinar su concentración defensiva si quiere alzarse con el título, especialmente teniendo en cuenta que el Barcelona llega a esta instancia con cuatro puntos de ventaja en LaLiga después de 19 jornadas disputadas.
La agenda no da tregua para los de Alonso. El próximo 14 de enero deberán visitar al Albacete en los octavos de final de la Copa del Rey, un torneo que siempre ha sido especial para el club blanco. Tres días después, el 17 de enero, recibirán al Levante en el Santiago Bernabéu en un compromiso liguero que se presenta como obligatorio para no seguir perdiendo terreno en la lucha por el campeonato doméstico.
Para Vinícius, estos próximos partidos representan la oportunidad perfecta para consolidar su regreso goleador. La confianza que le devuelve un tanto de esta magnitud en un escenario tan importante no tiene precio. El brasileño necesita mantener esa regularidad que le ha faltado durante la mayor parte de la temporada y demostrar que puede ser el líder ofensivo que el Real Madrid necesita para conquistar los títulos.
El Clásico de la Supercopa ha dejado claro que, pese a las dificultades, el talento de Vinícius Júnior sigue intacto. Su capacidad para decidir un partido en cualquier instante es un activo invaluable para el conjunto merengue. Ahora la pelota está en su tejado: debe demostrar que este gol no fue un destello aislado, sino el comienzo de una nueva etapa en su trayectoria en el club más exigente del mundo.
El fútbol, al final, es un deporte de momentos. Y Vinícius se encargó de crear uno que recordaremos durante mucho tiempo. La pregunta ahora es si será capaz de transformar ese instante de magia en la constancia que necesita para llevar al Real Madrid a lo más alto. La segunda mitad de la temporada promete emociones fuertes, y el brasileño tiene la oportunidad de escribir su nombre con letras de oro en los libros de historia del club.