Raphinha vuelve a brillar en la Supercopa y confirma el acierto de Florentino

El brasileño anotó un doblete decisivo en la final de la Supercopa de España 2026, consolidándose como la gran pesadilla del Real Madrid bajo el mando de Hansi Flick

La final de la Supercopa de España 2026 en Yeda dejó una vez más a Raphinha como figura indiscutible. El extremo brasileño del FC Barcelona firmó un doblete que resultó clave para que el conjunto culé alzara el trofeo ante el Real Madrid, reafirmando su condición de verdugo blanco y confirmando las buenas impresiones que genera en el máximo mandatario del club rival. La actuación del jugador de 29 años no solo le valió el reconocimiento de su entrenador y la afición, sino que también demostró que las palabras de admiración que recibe desde el Santiago Bernabéu están más que justificadas.

Desde hace tiempo, Florentino Pérez ha dejado claro en su entorno más cercano que Raphinha es el futbolista del Barcelona que más le convence. Esta preferencia, expresada en varias ocasiones, sitúa al brasileño incluso por encima de jóvenes promesas como Lamine Yamal o talentos consagrados como Pedri. El presidente madridista ve en el ex del Leeds United a un jugador diferencial, con un perfil que encaja perfectamente en el modelo de estrella global que tanto valora su club. Cada actuación destacada de Raphinha en un clásico no hace sino reforzar esta percepción, y la final de Yeda constituyó el último capítulo de una serie de exhibiciones que le han convertido en la bestia negra del Madrid.

La estadística es demoledora: desde la llegada de Hansi Flick al banquillo culé, Raphinha ha disputado cinco encuentros contra el Real Madrid y todos han terminado en victoria para el Barcelona. En cada uno de ellos, el extremo ha sido protagonista, anotando un total de siete goles en esos cinco duelos. Su única ausencia en esta racha positiva se produjo en el encuentro de Liga del pasado mes de octubre en el Bernabéu, precisamente el único que perdió el equipo azulgrana en esta temporada. Esta correlación entre su presencia en el campo y los buenos resultados contra el eterno rival no parece mera coincidencia.

El rendimiento de Raphinha en los clásicos bajo el mandato alemán es asombroso. Vio puerta en la goleada por 0-4, firmó otro doblete en la final de la Supercopa de la temporada anterior, anotó en dos ocasiones más en el duelo liguero de Montjuïc y cerró el círculo con sus dos tantos del domingo en el King Abdullah Sports City. Solo se quedó sin marcar en la final de Copa del Rey, aunque su contribución al juego colectivo fue igualmente notable. Estos números convierten a Raphinha en el jugador más temido por la defensa madridista, un especialista en los partidos de máxima exigencia.

Tras la conquista del título, Hansi Flick no dudó en dedicar las palabras más cálidas a su estrella. El técnico germano, que ya había defendido públicamente la candidatura de Raphinha a los principales galardones individuales como el Balón de Oro o The Best, volvió a poner de manifiesto la importancia del brasileño en su esquema. "Tiene una mentalidad increíble. Es muy dinámico y eso afecta al equipo. Falló la primera ocasión, marcó la segunda y eso le dio confianza. Aporta mucha intensidad y la contagia en el campo", declaró Flick en la rueda de prensa posterior al encuentro.

Las palabras del entrenador revelan una conexión especial entre ambos. Flick considera a Raphinha como su alter ego sobre el terreno de juego, una extensión de su filosofía futbolística materializada en un jugador que no entiende de conformismos. Esta relación de mutua admiración se traduce en un rendimiento excepcional, con el brasileño respondiendo a la confianza del técnico con actuaciones memorables. La imagen que circuló tras el pitido final, mostrando a Raphinha en el suelo apretando los puños mientras Flick se acercaba para abrazarle y besarle, resume perfectamente esta sintonía entre entrenador y futbolista.

El crecimiento estadístico de Raphinha resulta igualmente impresionante. La temporada pasada cerró con 34 goles y 24 asistencias en 57 partidos, cifras de auténtico crack. Sin embargo, esta campaña ha elevado aún más su nivel. En solo 17 encuentros ya suma 11 tantos y cuatro asistencias, pero lo más revelador es su producción desde que regresó de la lesión que le mantuvo alejado de los terrenos hasta finales de noviembre. En este período, ha anotado ocho goles y ha dado dos pases de gol, demostrando que la inactividad no ha mermado su capacidad goleadora.

La eficacia del brasileño también ha experimentado una notable mejora. Si durante la temporada anterior necesitaba una media de 137 minutos para ver puerta, en el presente curso ha reducido ese tiempo a 100 minutos por gol. Este salto cualitativo evidencia una madurez futbolística y una capacidad de finalización que lo sitúan entre los mejores extremos del mundo. Su evolución constante, año tras año, demuestra una profesionalidad y una dedicación al máximo nivel.

Los detalles personales también han llamado la atención. Raphinha celebró el título con sus características gafas, las mismas que ha utilizado en cada festejo desde la temporada pasada. "Me gustan, pero hay algo de superstición", reconoció el jugador con una sonrisa, mostrando su lado más humano y sus pequeñas tradiciones. Este gesto, aparentemente anecdótico, forma parte de la personalidad de un futbolista que ha sabido ganarse el cariño de la afición culé no solo con sus goles, sino con su cercanía y carisma.

La admiración por Raphinha no se limita al seno del Barcelona. Durante esta Supercopa, Diego Simeone también tuvo palabras de elogio hacia el brasileño, reconociendo su calidad y su impacto en el juego. Que un entrenador de la talla del argentino, conocido por su exigencia y su capacidad para analizar al rival, destaque públicamente las virtudes de un jugador rival habla de la magnitud de su talento.

El futuro de Raphinha en el Barcelona parece más consolidado que nunca. Su rendimiento en los momentos decisivos, su conexión con el cuerpo técnico y su proyección estadística apuntan a que la temporada 2025-2026 podría ser la mejor de su carrera. Mientras tanto, en el Real Madrid seguirán observando con atención cada uno de sus movimientos, conscientes de que el brasileño se ha convertido en el principal obstáculo para sus aspiraciones de títulos. La Supercopa de Yeda no fue solo otra conquista para el Barcelona, sino la confirmación de que Raphinha ha alcanzado la élite del fútbol mundial y no tiene intención de abandonarla.

Referencias

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