El UCAM Murcia aseguró matemáticamente su presencia en la próxima Copa del Rey de Valencia tras la derrota del Dreamland Gran Canaria, aunque esta buena noticia no logró mitigar el sabor amargo de la contundente derrota sufrida en la cancha del Surne Bilbao Basket (96-82). El conjunto murciano, que en las últimas semanas parece haber perdido la chispa que le condujo a su mejor inicio de temporada en la Liga Endesa, encadenó su tercer revés consecutivo, una situación inédita en este curso.
El encuentro en el Bilbao Arena dejó entrever un equipo universitario irreconocible en múltiples facetas del juego. La fluidez ofensiva que había caracterizado al UCAM Murcia en los primeros compases de la temporada desapareció por completo, mientras que en defensa brilló por su ausencia el carácter y la intensidad habituales. La sensación generalizada fue la de un conjunto a merced de su rival durante prácticamente los cuarenta minutos de juego.
El técnico Sito Alonso, visiblemente contrariado desde los primeros instantes del duelo, vio cómo sus intentos por reconducir la situación caían en saco roto. Las rotaciones no surtieron el efecto deseado y el entrenador murciano llegó a mostrar gestos de desesperación tras algunas acciones determinantes del conjunto local, como el mate espectacular de Petrasek que puso por delante al Bilbao Basket en el primer cuarto.
El desequilibrio ofensivo del UCAM Murcia fue evidente. David DeJulius se convirtió en el único referente estable para el equipo visitante, asumiendo una carga de responsabilidad excesiva en ataque y lanzando más de lo habitual en busca de soluciones que no llegaban por otras vías. El base estadounidense intentó echar el equipo a sus espaldas, pero la falta de aportación colectiva resultó demasiado costosa.
Por su parte, el Bilbao Basket exhibió un rendimiento coral excepcional, con Jaworski y Frey como grandes protagonistas. Ambos jugadores combinaron para un total de 46 puntos, sentenciando el encuentro mucho antes de lo previsto. Su acierto desde el perímetro y su capacidad para crear ventajas permitieron a los de Jaka Lakovic establecer una diferencia de 16 puntos a falta de ocho minutos para el final, prácticamente sentenciando el choque.
El partido comenzó con un UCAM Murcia que tardó en encontrar su ritmo. El quinteto inicial, con Sant-Roos y Cate en el eje interior, se topó con una defensa bilbaína bien estructurada que complicó el desarrollo del juego ofensivo murciano. Los ataques estáticos se sucedían sin encontrar espacios claros, y el conjunto visitante se vio obligado a improvisar en demasiadas ocasiones.
No obstante, una acción aislada de DeJulius, que robó un balón y anotó un triple en transición tras un saque de fondo, permitió al UCAM Murcia alcanzar su primera ventaja del encuentro (4-11). Este pequeño espaldarazo, sin embargo, resultó efímero. El Bilbao Basket reaccionó con contundencia mediante un parcial de 8-0, liderado por siete puntos consecutivos de Jaworski, que dieron la vuelta al marcador (14-15).
A partir de ese momento, el control del partido pasó a manos del equipo local. El UCAM Murcia no logró encontrar respuestas ni desde el banquillo ni desde la pista. Las rotaciones de Sito Alonso no alteraron el rumbo del encuentro, y cada intento de remontada se estrellaba contra la solidez defensiva y el acierto ofensivo de los bilbaínos.
La situación actual del UCAM Murcia resulta preocupante. El equipo ha entrado en una cuesta de enero que amenaza con complicar su trayectoria en la competición doméstica. La proximidad del Top-16 de la FIBA Europe Cup, que obligará a los murcianos a afrontar semanas con doble compromiso, añade una capa adicional de dificultad a un calendario ya de por sí exigente.
En este contexto, la incorporación de Kelan Martin aparece como la primera medida para intentar revertir la tendencia negativa. El nuevo fichaje, sin embargo, no puede ser la única solución. El UCAM Murcia necesita recuperar la identidad colectiva que le hizo brillar en los primeros meses de competición. La confianza en el sistema, la intensidad defensiva y el compartir el balón son aspectos que han desaparecido del juego murciano en las últimas semanas.
El técnico Sito Alonso tendrá que trabajar en los próximos días en un reseteo profundo del equipo. Con dos jornadas por delante para cerrar la primera vuelta de la ACB, el UCAM Murcia tiene la oportunidad de recuperar sensaciones positivas antes de afrontar el tramo decisivo de la temporada. La clasificación para la Copa del Rey, aunque sea un logro meritorio, no debe servir de cortina de humo para los problemas evidentes que atraviesa el conjunto.
La afición murciana, que había vivido con ilusión el excelente inicio de curso, empieza a mostrar signos de preocupación. Las derrotas consecutivas contra rivales directos y la falta de reacción sobre la pista generan dudas sobre el verdadero potencial del equipo. La capacidad de Sito Alonso para reconducir la situación será clave en las próximas semanas.
El UCAM Murcia debe recuperar la mentalidad ganadora que le caracterizó. La Copa del Rey es una cita importante, pero el camino hasta Valencia está lleno de obstáculos. El equipo necesita volver a creer en sus fortalezas, recuperar la solidez defensiva y encontrar un equilibrio ofensivo que no dependa exclusivamente de la inspiración individual. Solo así podrá afrontar con garantías la segunda vuelta de la competición doméstica y la doble competición europea.
El tiempo apremia y las soluciones deben llegar cuanto antes. La plantilla tiene calidad suficiente para revertir la situación, pero necesita un punto de inflexión que recupere la confianza perdida. El partido ante el Bilbao Basket debe servir como toque de atención definitivo para un equipo que no puede permitirse el lujo de desaprovechar el excelente trabajo realizado en los primeros meses de temporada.
La irregularidad mostrada en las últimas semanas pone en entredicho la capacidad del UCAM Murcia para competir al más alto nivel. Los errores defensivos, la falta de movimiento del balón y la precipitación en ataque son síntomas de un equipo que ha perdido la confianza en su juego. La vuelta a los fundamentos, al trabajo en equipo y a la intensidad defensiva son imprescindibles para revertir esta dinámica negativa.
La competición no espera y los rivales no perdonan. El UCAM Murcia se juega mucho más que una simple clasificación en las próximas jornadas. Se juega recuperar la identidad, la confianza y la ilusión de una afición que merece ver a su equipo competir como lo hizo en los mejores momentos de la temporada. El reto es considerable, pero no insuperable.