Fiorentina y Milan se miden en un vibrante duelo de Serie A

Ambos equipos tuvieron ocasiones claras pero la falta de puntería y las grandes intervenciones de los porteros dejaron el marcador sin movimiento

La Serie A italiana vivió una nueva jornada de emociones con el enfrentamiento entre la Fiorentina y el Milan en un duelo que mantuvo en vilo a los aficionados desde el primer minuto. Ambos conjuntos, con aspiraciones europeas para la próxima temporada, saltaron al césped dispuestos a sumar de tres puntos en un encuentro que resultó ser de máxima igualdad y con numerosas ocasiones de gol para ambos bandos. El estadio Artemio Franchi se vistió de púrpura para recibir a un Milan que llegaba con la necesidad de consolidar su posición en la tabla.

El partido arrancó con un ritmo intenso y las primeras aproximaciones no se hicieron esperar. La Fiorentina, comandada por su delantero Albert Gudmundsson, generó peligro desde los primeros compases. El islandés tuvo una clara oportunidad con un remate de derecha desde el centro del área, pero su disparo se marchó alto y desviado por la derecha tras una asistencia de Nicolò Fagioli. Esta jugada marcó el tono ofensivo que tendría el conjunto viola durante todo el encuentro, demostrando su intención de presionar desde el inicio.

En el centro del campo, Cher Ndour se convirtió en una pieza fundamental para los locales. Su capacidad para generar juego y llegar al área rival quedó patente en una jugada donde recibió un centro de Fabiano Parisi y remató de cabeza, obligando al portero rossonero a intervenir con una gran parada bajo palos. La conexión entre Parisi y Ndour fue una constante que generó problemas en la defensa visitante, especialmente por la banda derecha donde el lateral italiano creó constante peligro.

Por su parte, el Milan respondió con su propio arsenal ofensivo. Christian Pulisic se mostró como el jugador más activo del equipo de Stefano Pioli. El estadounidense tuvo varias ocasiones para abrir el marcador, pero la falta de puntería y las intervenciones del portero rival evitaron el gol. En una de sus mejores jugadas, Pulisic recibió un pase de Niclas Füllkrug en un contraataque y disparó con la izquierda desde el interior del área, pero el balón se marchó ligeramente desviado por el palo derecho. La velocidad y desborde del norteamericano fueron un quebradero de cabeza para la defensa viola.

El encuentro no estuvo exento de polémica y tensión. El árbitro tuvo que intervenir en múltiples ocasiones para sancionar faltas de ambos equipos. Ruben Loftus-Cheek cometió una falta sobre Ndour en la zona defensiva, mientras que Koni De Winter también fue amonestado por una entrada sobre Rolando Mandragora. La dureza del juego reflejaba la importancia de los tres puntos en juego y la rivalidad histórica entre ambos clubes. Cada balón dividido se disputaba con máxima intensidad.

Uno de los momentos más dramáticos llegó con la lesión de Robin Gosens. El lateral alemán tuvo que ser atendido en el campo, lo que provocó una pausa en el juego y obligó a su entrenador a realizar un cambio forzado. Esta situación alteró ligeramente el dibujo táctico de la Fiorentina, que tuvo que reacomodar sus piezas en el flanco izquierdo. La entrada de Dodô intentó cubrir esa ausencia, aunque la dinámica del equipo se vio afectada.

El Milan también tuvo sus opciones más claras a balón parado. Matteo Gabbia remató de cabeza un centro de Samuele Ricci, pero el portero local respondió con una excelente intervención. Posteriormente, otro centro de Ricci desde un córner obligó a la defensa viola a despejar bajo palos. El dominio aéreo de los visitantes era evidente, pero la Fiorentina se defendía con orden y sacrificio, liderada por su capitán.

La segunda mitad continuó con el mismo guion. Gudmundsson volvió a probar suerte con un disparo desde fuera del área que fue rechazado por la defensa. Por su parte, Pulisic, insistente, volvió a tener una ocasión de oro tras otro pase de Füllkrug, pero su remate a quemarropa se marchó rozando el palo derecho. La puntería era el único aspecto que le faltaba al extremo norteamericano para culminar su gran actuación, acumulando hasta tres ocasiones claras sin éxito.

El partido también dejó momentos de tensión con la tarjeta amarilla mostrada a Moise Kean por una dura entrada sobre un rival. El delantero italiano, que había entrado desde el banquillo buscando aportar energía al ataque viola, vio cómo su impetuosidad le jugaba una mala pasada. Minutos después, el propio Kean recibió una falta de Matteo Gabbia en la banda izquierda, lo que generó una nueva protesta entre los jugadores y aumentó la temperatura del encuentro.

La lesión de David de Gea en la Fiorentina fue otro contratiempo para el equipo local. El portero español, ex Manchester United, tuvo que ser atendido y el juego se detuvo nuevamente. Afortunadamente pudo continuar, pero evidenció las exigencias físicas del encuentro. Su presencia bajo palos fue crucial para evitar el gol visitante en varias ocasiones, demostrando su experiencia en momentos clave. La seguridad que transmite De Gea es un pilar para la defensa viola.

El final del partido se vivió con máxima emoción. Un córner botado por Ricci obligó a Ndour a despejar en la línea de gol, evitando el tanto rossonero en el último momento. La Fiorentina respondió con un contragolpe donde Dodô, que había entrado por el lesionado Gosens, recibió una falta en la banda derecha que generó una peligrosa jugada a balón parado. El tiempo se agotaba y ambos equipos buscaban el gol de la victoria.

El árbitro pitó el final con un resultado que, aunque no reflejó el dominio territorial y las ocasiones generadas, dejó satisfechos a los neutrales por el espectáculo ofrecido. Ambos entrenadores tendrán aspectos que corregir: la Fiorentina debe mejorar la efectividad de sus delanteros, que fallaron al menos cuatro ocasiones claras, mientras que el Milan necesita ser más contundente en la definición, especialmente por parte de Pulisic, que fue su jugador más desequilibrante pero menos acertado de cara al gol.

En definitiva, el encuentro entre Fiorentina y Milan cumplió con las expectativas de un duelo de equipos grandes de la Serie A. La intensidad, las ocasiones y la emoción estuvieron presentes durante los noventa minutos, aunque la falta de acierto en los metros finales privó a ambos conjuntos de la victoria. Los puntos se repartieron en un estadio que vibró con cada jugada, y los aficionados pudieron disfrutar de un auténtico espectáculo del calcio italiano. El empate deja a ambos equipos con sensaciones encontradas: satisfacción por el juego realizado, pero frustración por no haber logrado los tres puntos que perseguían.

Referencias

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