Guardia Civil investiga robo de 1.200 kg de cable en La Palma

Un varón de 37 años de El Paso es el principal investigado por el hurto de más de mil metros de cable aéreo de aluminio destinado a desechar en la isla canaria.

La Guardia Civil de La Palma ha intensificado su lucha contra el hurto de materiales industriales tras investigar con éxito un caso de robo de cable de aluminio valorado en miles de euros. Los hechos, ocurridos en la zona de Los Llanos de Aridane, han llevado a la identificación de un varón de 37 años residente en El Paso como presunto autor del delito.

El suceso se destapó cuando una empresa encargada de labores de mantenimiento en la red eléctrica de la isla presentó una denuncia formal ante las autoridades. Los trabajadores habían iniciado una jornada de sustitución de cableado aéreo de aluminio obsoleto cuando detectaron una discrepancia notable en el inventario. Aproximadamente mil metros de cable, con un peso superior a las 1.200 toneladas, habían desaparecido misteriosamente del lugar donde habían sido depositados para su posterior desecho.

El material, aunque destinado al desmantelamiento, conservaba un valor significativo en el mercado de reciclaje. Este detalle resultó crucial para entender el móvil del presunto delincuente. El cable de aluminio, utilizado tradicionalmente en redes de distribución eléctrica, representa un objetivo atractivo para redes de hurto especializadas que aprovechan su demanda en plantas de reciclaje.

El Área de Investigación del Puesto Principal de Los Llanos de Aridane asumió el caso de inmediato, activando un protocolo de pesquisas que combinaría trabajo de campo con análisis de inteligencia. Los agentes especializados comenzaron por rastrear la cadena de custodia potencial del material robado, sabiendo que su volumen y peso requerirían medios de transporte y un punto de venta específico.

La investigación derivó hacia empresas de reciclaje autorizadas en la isla. Tras cruzar datos y verificar transacciones recientes, los agentes localizaron parte del cable sustraído en una instalación de reciclaje de metales. El material coincidía técnicamente con el denunciado: mismo tipo de aluminio, calibre compatible y cantidad similar a la reportada como faltante.

El rastro documental de la venta condujo directamente al vendedor, un vecino de El Paso que no pudo justificar la procedencia legítima del cable. Las evidencias recabadas permitieron a la Guardia Civil establecer una conexión directa entre el investigado y el hurto, convirtiéndolo en el principal sospechoso de los hechos delictivos.

La operación culminó con la recuperación de 720 kilogramos del material sustraído, que permanecían en las instalaciones de reciclaje pendientes de procesamiento. No obstante, la investigación determinó que el presunto autor ya había comercializado con éxito otros 520 kilogramos, obteniendo un beneficio económico ilícito que la Guardia Civil cuantifica en varios miles de euros.

Las diligencias instruidas por los agentes han sido puestas a disposición de la Autoridad Judicial competente, que será la encargada de dirimir las responsabilidades penales correspondientes. El delito de hurto de materiales industriales puede conllevar sanciones significativas, especialmente cuando afecta a infraestructuras críticas o implica un volumen considerable de mercancía.

Este caso pone de manifiesto una problemática creciente en el archipiélago canario: el robo de materiales de construcción e infraestructura. La situación geográfica insular, combinada con la demanda constante de metales en el sector del reciclaje, genera un escenario propicio para este tipo de delitos. Las empresas constructoras y de servicios públicos han tenido que reforzar medidas de seguridad en obras y almacenes temporales.

La Guardia Civil ha aprovechado la ocasión para recordar a empresas y particulares la importancia de denunciar de forma inmediata cualquier desaparición de material. La rapidez en la comunicación permite activar protocolos de búsqueda que aumentan exponencialmente las probabilidades de recuperación del material y detención de los responsables.

Además, las plantas de reciclaje están obligadas por ley a verificar la procedencia de los materiales que adquieren, especialmente cuando se trata de metales industriales en cantidades importantes. La colaboración entre estas empresas y las fuerzas de seguridad resulta esencial para cerrar el círculo a los delincuentes.

El modus operandi en este caso resulta particularmente audaz: aprovechar el período de transición entre la retirada del cable viejo y su eliminación definitiva. Los trabajadores lo depositan en zonas provisionalmente accesibles, creyéndolo seguro por su condición de "desecho", sin valorar su potencial en el mercado negro de metales.

La investigación ha requerido un trabajo meticuloso de cruce de datos, verificación de documentación y análisis de rutas de transporte en la isla. Los agentes han demostrado una vez más su capacidad para resolver delitos que, aunque no implican violencia, generan importantes perjuicios económicos y pueden comprometer el desarrollo de obras públicas esenciales.

El detenido, con antecedentes que aún no han sido revelados públicamente, enfrenta ahora un proceso judicial que determinará su grado de implicación y la correspondiente pena. La recuperación del material, aunque parcial, permite minimizar las pérdidas económicas de la empresa afectada y envía un mensaje disuasorio claro a redes delictivas que operen en la isla.

La Guardia Civil mantiene abiertas varias líneas de investigación para descartar la participación de terceras personas en la operación, aunque por el momento no se han producido más detenciones. La hipótesis principal apunta a una acción individual, pero no se descarta que el investigado pudiera formar parte de una red más amplia dedicada al robo de materiales.

Este incidente subraya la necesidad de protocolos de seguridad más estrictos en obras de infraestructura, incluso para material considerado obsoleto. La instalación de sistemas de videovigilancia, el registro preciso de inventarios y la custodia activa de zonas de desecho son medidas que las empresas deben considerar para prevenir futuros hurtos.

La isla de La Palma, conocida por su paisaje volcánico y su tranquilidad, no está exenta de los problemas de seguridad que afectan a otras zonas. Las autoridades locales y regionales han expresado su apoyo a la labor de la Guardia Civil y han instado a la ciudadanía a colaborar en la prevención de este tipo de delitos.

El caso continúa bajo secreto de sumario mientras la investigación judicial completa su fase de instrucción. Se espera que en las próximas semanas se produzcan nuevos desarrollos, especialmente relacionados con la recuperación del material ya vendido y la identificación de posibles compradores que no cumplieron con la debida diligencia en la verificación de la procedencia.

La Guardia Civil ha concluido su labor de investigación con éxito, demostrando una vez más su eficacia en la protección de los intereses económicos de la isla y el mantenimiento de la seguridad ciudadana. El mensaje es claro: ningún delito quedará impune, por pequeño que pueda parecer, y la colaboración entre ciudadanía, empresas y fuerzas de seguridad es la clave para mantener La Palma como un lugar seguro y próspero.

Referencias

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