Rupérez acusa a EEUU de abuso de poder en la detención de Maduro

El exembajador español en Washington cuestiona la legitimidad estadounidense para juzgar al presidente venezolano

El exembajador de España en Estados Unidos, Javier Rupérez, ha lanzado una dura reprimenda contra la administración norteamericana por su gestión de la detención del presidente venezolano, Nicolás Maduro. En una entrevista concedida al programa laSexta Xplica, el diplomático con décadas de experiencia en relaciones internacionales no ha dudado en calificar la actuación de Washington como una muestra de "brutalidad enorme, inadmisible y grave" para el normal funcionamiento de las relaciones globales.

Las palabras de Rupérez llegan en un momento de máxima tensión diplomática, después de que las autoridades estadounidenses procedieran a la captura de Maduro, una medida que ha desatado un intenso debate sobre los límites del derecho internacional y la soberanía nacional. Para el exembajador, la posición de EEUU no solo resulta cuestionable desde el punto de vista legal, sino que además constituye un precedente peligroso para la estabilidad del sistema internacional.

El núcleo de la argumentación de Rupérez se centra en un aspecto fundamental: la falta de jurisdicción legítima de Estados Unidos sobre este caso. Según sus declaraciones, "EEUU está intentando aprovecharse de una situación que no les pertenece para juzgar a un personaje que no podía ser juzgado" bajo su marco legal. Esta afirmación apunta directamente a la ausencia de Estados Unidos en el Tribunal Penal Internacional (TPI), una institución clave para la persecución de crímenes de lesa humanidad y delitos internacionales graves.

La no adhesión de Washington al TPI no es un dato menor. Desde hace años, el gobierno estadounidense ha mantenido una postura crítica hacia este órgano judicial, negándose a someterse a su jurisdicción. Precisamente este hecho, según Rupérez, invalida moral y legalmente cualquier intento de EEUU de erigirse en juez universal. "Hay que recordar que los EEUU no pertenecen al Tribunal Penal Internacional, de manera que, en el fondo, lo que están haciendo es aprovecharse de una cosa que no les pertenece para juzgar a un personaje que no podría ser juzgado", ha matizado el diplomático.

Otro de los puntos controvertidos que ha puesto sobre la mesa el exembajador es la validez de las acusaciones relacionadas con narcotráfico. Rupérez ha hecho referencia a la información publicada por el prestigioso diario The New York Times, sugiriendo que los datos presentados por el trumpismo sobre el flujo de drogas desde Venezuela no se ajustan a la realidad. "Parece que la información que había transmitido el trumpismo sobre las drogas que circulaban por esa zona no tienen nada que ver con las drogas que se producen en Venezuela", ha manifestado.

Esta discrepancia en las evidencias presentadas por las autoridades estadounidenses plantea serias dudas sobre los fundamentos de la operación. Rupérez ha añadido que "no está claro que los que pasaban por ahí fueran los que hacían los transportes de las drogas", cuestionando así la cadena de responsabilidad establecida por el Departamento de Justicia norteamericano. Para el diplomático, estas incoherencias evidencian una posible manipulación de la información para justificar una acción políticamente motivada.

La dimensión humana del conflicto no ha pasado desapercibida para Rupérez, quien ha denunciado la existencia de un problema adicional de extrema gravedad: las desapariciones forzadas. "Ya contamos con 100 personas que han desaparecido. De manera que también hay un problema realmente grave", ha alertado. Esta cifra, que según el exembajador ya estaría confirmada, añade una capa de complejidad a una crisis ya de por sí volátil, evidenciando las consecuencias humanitarias de la confrontación política.

La reclamación de Washington de que Maduro debe ser sometido por la Administración de justicia americana a una serie de procesos por crímenes diversos ha sido otro de los blancos de las críticas de Rupérez. El diplomático ha cuestionado abiertamente "qué capacidad tiene la Administración americana y cuáles son los principios que serían posibles para aplicar a Maduro como responsables" desde la perspectiva del derecho internacional.

Esta reflexión invita a considerar los límites de la justicia unilateral en un mundo teóricamente regido por normas multilaterales. La pretensión de EEUU de actuar como policía mundial, según Rupérez, choca frontalmente con los principios de soberanía y no injerencia que han sustentado el orden internacional desde la Segunda Guerra Mundial. La aplicación extraterritorial de la legislación estadounidense, conocida como principio de efectos, ha sido siempre objeto de controversia en la comunidad diplomática.

El exembajador ha sido tajante al afirmar que "lo que estamos viendo por parte de la Administración americana es de una brutalidad enorme, inadmisible y grave para el funcionamiento de la vida internacional". Esta frase, repetida con énfasis, resume su percepción de una acción que va más allá de la mera persecución penal para convertirse en un acto de fuerza que erosiona el marco de convivencia entre naciones.

Aunque Rupérez ha dejado claro que "Maduro no produce ninguna emoción, absolutamente todo lo contrario", su análisis se centra en el procedimiento más que en el personaje. Esta distinción es crucial: el diplomático no defiende al mandatario venezolano, sino que cuestiona el método empleado para enjuiciarlo. Para él, el fin no justifica los medios cuando estos medios implican una ruptura del orden jurídico internacional.

El escenario descrito por Rupérez es complejo y multifacético. Por un lado, reconoce la necesidad de responsabilizar a los líderes por sus actos; por otro, advierte de los peligros de un sistema donde las grandes potencias actúen por encima de las normas. "En este tipo de discusión Maduro no produce ninguna emoción, absolutamente todo lo contrario. Pero estamos contemplando un escenario donde al final tenemos que intentar comprender exactamente el qué y cuales son los responsables de uno y otro", ha reflexionado.

La intervención de Rupérez en laSexta Xplica se enmarca en una tradición diplomática española que ha defendido siempre el multilateralismo y el respeto al derecho internacional. Su experiencia directa en Washington le confiere una autoridad especial para evaluar las dinámicas de poder que se mueven tras las decisiones oficiales. Las críticas de un diplomático de su calibre no pueden desestimarse como meras opiniones, sino que reflejan una profunda preocupación por la deriva unilateralista de la política exterior estadounidense.

La comunidad internacional se encuentra ante un dilema: cómo garantizar la rendición de cuentas sin caer en el abuso de poder. La posición de Rupérez sugiere que la respuesta no puede ser la justicia selectiva o la aplicación de normas a doble rasero. La credibilidad del sistema internacional depende de la coherencia y universalidad de sus principios.

En última instancia, el análisis del exembajador invita a una reflexión más amplia sobre el futuro del orden global. Si las grandes potencias pueden actuar al margen de las instituciones creadas para preservar la paz y la justicia, ¿qué garantías tienen las naciones más pequeñas? La lección que se desprende de las palabras de Rupérez es clara: la estabilidad internacional requiere que todos los actores, sin excepción, se sometan a unas reglas del juego comunes y legítimas.

La voz de un veterano de la diplomacia como Javier Rupérez sirve así de recordatorio sobre la importancia de preservar un sistema internacional basado en el derecho, no en la fuerza. Su advertencia sobre la "brutalidad" de la acción estadounidense no es solo una crítica a un caso concreto, sino un llamado de atención sobre los riesgos de normalizar las excepciones que acaban convirtiéndose en regla.

Referencias

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