Trump confirma captura de Maduro en operación militar en Venezuela

El presidente estadounidense anuncia la detención del líder venezolano tras una serie de explosiones en Caracas

El mandatario norteamericano, Donald Trump, ha confirmado oficialmente la detención del presidente venezolano, Nicolás Maduro, durante una operación militar de gran envergadura desarrollada en territorio venezolano. El anuncio, realizado a través de su plataforma Truth Social, ha causado conmoción internacional y marca un punto de inflexión en la crisis política del país caribeño.

Según la declaración del líder estadounidense, las fuerzas de seguridad de su país han ejecutado con éxito una amplia ofensiva en Venezuela que culminó con la captura del presidente Maduro y su esposa. "Estados Unidos ha llevado a cabo con éxito un gran ataque contra Venezuela y su líder, el presidente Nicolás Maduro, que ha sido, junto a su mujer, capturado y llevado fuera del país", reza el comunicado publicado la mañana del sábado.

La operación se desarrolló en las primeras horas del día, aproximadamente a las dos de la madrugada hora local de Venezuela (siete de la mañana en España), cuando múltiples detonaciones sacudieron la capital, Caracas. Testimonios presenciales confirmaron haber escuchado al menos tres explosiones procedentes de la Base Aérea Generalísimo Francisco de Miranda, acompañadas de destellos que iluminaron el cielo nocturno.

Fuentes aeronáuticas venezolanas consultadas por este medio sugieren que los impactos corresponderían a misiles Tomahawk, disparados desde buques de guerra estadounidenses desplegados en aguas del Caribe. La precisión de los ataques indicaría un ataque quirúrgico contra instalaciones militares clave del régimen chavista.

Durante toda la mañana, helicópteros y aeronaves estadounidenses sobrevolaron la ciudad sin encontrar resistencia significativa, lo que apunta a que las defensas antiaéreas del país habrían sido neutralizadas previamente. Expertos militares interpretan esta circunstancia como evidencia de una planificación meticulosa que habría inutilizado en cuestión de horas la capacidad de respuesta del sistema de defensa venezolano.

El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, fue la primera autoridad en reaccionar públicamente, condenando lo que calificó como una "gravísima agresión militar perpetrada por el Gobierno actual de los Estados Unidos de América". La ausencia de declaraciones directas tanto de Maduro como de Diosdado Cabello, considerado el segundo hombre fuerte del chavismo, habría generado especulaciones sobre su paradero horas antes del anuncio oficial de Trump.

La comparación con la captura de Manuel Noriega en Panamá a fines de los años ochenta resulta inevitable para analistas políticos. En ambos casos, intervenciones militares estadounidenses culminaron con la extradición de líderes latinoamericanos acusados de narcotráfico y otros delitos. La suerte de Maduro dependerá ahora de las negociaciones que se desarrollen en las próximas horas.

El gobierno interino venezolano, liderado por Juan Guaidó, aún no se ha pronunciado oficialmente, mientras que la comunidad internacional reacciona con cautela. España, a través de su Ministerio de Asuntos Exteriores, se ha ofrecido como mediador para facilitar una transición pacífica y evitar mayores confrontaciones en la región.

La presencia de asesores cubanos en Venezuela complica el escenario geopolítico. Si bien La Habana ha mantenido una alianza estratégica con Caracas durante décadas, su capacidad de influencia en esta situación resulta limitada ante la contundencia de la acción militar estadounidense.

El impacto en la estabilidad regional es incalculable. Países como Colombia, Brasil y Chile monitorean de cerca la evolución de los acontecimientos, temiendo posibles oleadas migratorias masivas o desórdenes en cadena. La Organización de Estados Americanos (OEA) ha convocado una sesión de emergencia para evaluar la situación.

Desde el punto de vista económico, los mercados petroleros ya muestran volatilidad. Venezuela posee las mayores reservas probadas de crudo del mundo, y cualquier interrupción en su producción podría afectar los precios globales. Las sanciones estadounidenses al régimen chavista, que ya limitaban las exportaciones, ahora podrían ser reevaluadas bajo un nuevo gobierno.

La respuesta de Rusia y China, principales aliados económicos y militares de Venezuela, será crucial. Moscú ha condenado enérgicamente la intervención, calificándola de "violación flagrante del derecho internacional", mientras que Pekín ha llamado a la "restricción y al diálogo" sin posicionarse abiertamente.

En las calles de Caracas, el ambiente es de confusión y temor. Testimonios de residentes describen escenas de desconcierto con comercios cerrados y largas filas en estaciones de servicio. La circulación de información se ha visto limitada por interrupciones en el servicio de internet y telefonía móvil.

El futuro de la democracia venezolana pende de un hilo. Si bien la intervención estadounidense ha puesto fin a dos décadas de chavismo, la legitimidad de un cambio de régimen impuesto por la fuerza genera dudas sobre la soberanía nacional. La oposición venezolana, fragmentada durante años, ahora debe reorganizarse para liderar una transición creíble.

Las próximas horas serán decisivas. La comunidad internacional espera que la salida de Maduro no desencadene un vacío de poder que profundice la crisis humanitaria ya existente. La entrega de ayuda humanitaria, la reconstrucción institucional y la celebración de elecciones libres serán los desafíos inmediatos para cualquier gobierno de transición.

El legado de la intervención estadounidense en América Latina sigue generando polémica. Mientras defensores argumentan que elimina regímenes autoritarios, críticos advierten sobre el establecimiento de un precedente peligroso para la soberanía regional. El caso venezolano seguramente alimentará este debate durante años.

Por ahora, el mundo observa atentamente cómo se desarrollan los acontecimientos en Venezuela. La captura de Maduro representa el capítulo final de una crisis política que se prolongó por más de una década, pero también el inicio de un período de incertidumbre sobre el futuro de la nación sudamericana y sus veintiocho millones de habitantes.

Referencias

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