Trump asegura que capturaron a Maduro y la vicepresidenta pide pruebas de vida

El presidente de EEUU declaró que Nicolás Maduro fue detenido y removido de Venezuela, generando una crisis diplomática y una desconcertante respuesta oficial

En un giro inesperado de los acontecimientos internacionales, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha afirmado categoricamente que las fuerzas leales a la oposición venezolana habrían detenido y sacado del país a Nicolás Maduro, líder del régimen chavista. Esta declaración, vertida durante una rueda de prensa improvisada en el Despacho Oval, ha provocado una inmediata reacción en Caracas, donde la vicepresidenta ejecutiva, Delcy Rodríguez, ha admitido públicamente el desconocimiento del paradero del mandatario y solicitado urgentes pruebas de vida.

El incidente se ha convertido en una de las crisis políticas más extraordinarias de los últimos años en América Latina, desatando especulaciones sobre un posible golpe de Estado, una operación encubierta o una desinformación estratégica. Las autoridades estadounidenses han mantenido desde entonces un cauteloso silencio sobre las fuentes que sustentan la afirmación de Trump, mientras que el gobierno venezolano muestra signos evidentes de desconcierto interno.

Las declaraciones de Trump

Según testigos presentes en la Casa Blanca, el mandatario norteamericano interrumpió una reunión sobre política comercial para informar a los periodistas de un "desarrollo histórico en Venezuela". Con su habitual estilo directo, Trump aseguró que "fuentes confiables" le habían confirmado que Maduro ya no se encuentra en territorio venezolano y que habría sido trasladado a una ubicación desconocida por parte de militares disidentes.

"Han capturado y sacado a Maduro. Es algo que estaba preparándose desde hace meses", declaró el presidente, sin ofrecer evidencias visuales ni documentales que respaldaran su versión. La afirmación contrasta con la habitual postura oficial estadounidense, que tradicionalmente se ha limitado a respaldar al líder opositor Juan Guaidó sin involucrarse directamente en operaciones militares.

La sorprendente reacción de Caracas

Lo que ha desconcertado aún más a la comunidad internacional ha sido la respuesta del propio gobierno venezolano. En lugar de desmentir categóricamente las palabras de Trump o mostrar imágenes de Maduro en funciones, la vicepresidenta Delcy Rodríguez convocó una urgente comparecencia ante los medios estatales.

"En estos momentos, el gobierno bolivariano desconoce el paradero exacto del presidente Maduro desde la tarde de ayer", reconoció Rodríguez, visiblemente tensa. "Exigimos a quienes puedan tener información verificable que faciliten pruebas de vida inmediatas que confirmen el estado de nuestro comandante supremo."

Esta admisión sin precedentes ha alimentado los rumores sobre una posible fragmentación del alto mando militar chavista. Expertos en política venezolana señalan que nunca antes un funcionario de tal rango había reconocido públicamente la ausencia del líder sin ofrecer una explicación convincente.

Contexto de la crisis institucional

La situación se produce en un momento de particular debilidad para el régimen venezolano. La reciente caída de los precios del petróleo, sumada a la escasez crónica de medicamentos y al éxodo masivo de ciudadanos, ha erosionado severamente la base de apoyo popular. Además, las sanciones internacionales han aislado económicamente al país, mientras que la oposición ha ganado terreno en las últimas elecciones regionales.

Analistas políticos consultados por esta redacción sugieren que la declaración de Trump podría responder a varios escenarios: una operación de inteligencia real que ha fracasado parcialmente, una maniobra de desinformación para desestabilizar al gobierno venezolano, o incluso un malentendido basado en informaciones no verificadas. La falta de confirmación por parte del Pentágono o el Departamento de Estado resulta llamativa.

La intervención de la fiscal general estadounidense

En un desarrollo posterior que añade más complejidad al asunto, la recién nombrada fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, emitió un comunicado oficial el 3 de enero de 2026. En el breve texto, Bondi se limita a señalar que "las autoridades competentes están investigando todas las afirmaciones relacionadas con la situación en Venezuela" y que "no se harán más comentarios hasta que se disponga de información verificada".

Esta cautela institucional contrasta marcadamente con la rotundidad de Trump, lo que ha llevado a muchos a cuestionar si el presidente actuó por iniciativa propia sin consultar a los servicios de inteligencia. La discrepancia entre ambos mensajes ha generado confusión incluso dentro de los círculos diplomáticos estadounidenses.

Repercusiones internacionales

La comunidad internacional ha reaccionado con una mezcla de escepticismo y preocupación. La Unión Europea, a través de su alta representante para Asuntos Exteriores, ha pedido "calma máxima" y ha ofrecido sus buenos oficios para esclarecer la situación. Por su parte, los gobiernos de Colombia y Brasil, que comparten frontera con Venezuela, han reforzado sus dispositivos de seguridad ante el temor a una oleada de refugiados si la situación se desborda.

En el Consejo de Seguridad de la ONU, tanto Rusia como China han presentado una moción de condena a lo que califican como "interferencia flagrante en los asuntos internos de un Estado soberano". Moscú ha recordado que mantiene acuerdos de cooperación militar con Caracas y ha advertido de "consecuencias impredecibles" si se confirma una injerencia extranjera.

El silencio de los medios estatales venezolanos

Curiosamente, los canales oficiales venezolanos han suspendido sus programas habituales y emiten música patriótica intercalada con mensajes de apoyo al chavismo. La ausencia de imágenes recientes de Maduro resulta evidente: el último video dataría del 30 de diciembre, cuando presidía una ceremonia militar en Fuerte Tiuna. Desde entonces, no ha habido apariciones públicas ni mensajes en sus redes sociales, inactivas desde hace 72 horas.

Esta anomalía ha permitido que las teorías conspirativas florezcan en las calles de Caracas. Mientras los seguidores del gobierno temen un golpe de Estado, la oposición celebra cautelosamente lo que consideran el fin de una era. "No vamos a cantar victoria hasta ver los hechos concretos", declaró un portavoz de la coalición opositora, consciente de que en Venezuela la información oficial rara vez refleja la realidad completa.

Perspectivas de futuro

A medida que pasan las horas sin claridad, la incertidumbre crece. Expertos militares consultados sugieren que, si la afirmación de Trump fuera cierta, estaríamos ante una operación de élite ejecutada por facciones del ejército venezolano con apoyo logístico externo. Sin embargo, la falta de evidencia visual o de comunicados oficiales hace pensar en una posible desinformación.

Lo que parece claro es que el régimen venezolano atraviesa su momento de mayor vulnerabilidad institucional. La solicitud de pruebas de vida por parte de la vicepresidenta no solo revela una posible crisis de liderazgo, sino que también expone las fracturas internas de un gobierno que durante años ha proyectado una imagen de unidad inquebrantable.

Mientras tanto, la Casa Blanca mantiene su postura sin aportar nuevos detalles, y Caracas permanece en un silencio que habla por sí solo. La comunidad internacional observa con preocupación, consciente de que cualquier desarrollo en Venezuela tendrá repercusiones regionales inmediatas. La próximas 48 horas resultarán cruciales para determinar si estamos ante el fin de una era o ante una de las operaciones de desinformación más audaces de la política reciente.

Referencias

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