Euskadi pierde 111 empresas en 2025 y se aleja de la recuperación pre-pandemia

El informe de Confebask revela una caída del 0,2% en el tejido empresarial vasco, con la industria como principal damnificada, mientras la construcción muestra signos de recuperación

El tejido empresarial vasco cerró el año 2025 con un saldo negativo de 111 compañías menos, según el último informe elaborado por la Confederación Empresarial Vasca Confebask. Los datos, extraídos del censo de sociedades inscritas en la Seguridad Social, sitúan el total de empresas en la comunidad en 57.474, lo que representa un retroceso del 0,2% respecto al ejercicio anterior. Esta contracción contrasta con la evolución positiva registrada a nivel nacional, donde España logró un crecimiento del 0,3% en su número de empresas.

La patronal vasca enfatiza que este resultado debe analizarse en el contexto de los últimos cinco años, un periodo marcado por la crisis sanitaria y sus secuelas económicas. Desde el inicio de la pandemia, Euskadi ha experimentado una pérdida acumulada de 1.419 sociedades, equivalente a un 2,4% de su tejido empresarial. Aunque se ha recuperado aproximadamente un tercio de las compañías que desaparecieron durante los meses más críticos, la realidad actual muestra que el territorio aún dista considerablemente de alcanzar los niveles pre-covid.

El análisis sectorial desvela dinámicas muy diferenciadas. La construcción emerge como el único sector con crecimiento significativo, sumando 61 nuevas empresas durante 2025, un incremento del 1,2% impulsado por la intensa demanda de vivienda y la reactivación de obras públicas. Este repunte contrasta con la tendencia negativa que arrastra desde hace años la industria, que perdió 117 sociedades en el último año, acumulando un descenso del 1,9%. Esta caída refleja una dinámica estructural que se repite desde 2019, evidenciando las dificultades del sector manufacturero para mantener su base empresarial en el territorio.

El sector servicios, que representa la mayor parte del tejido empresarial vasco, registró una merma moderada de 27 compañías, apenas un 0,1%, lo que sugiere una cierta estabilización tras años de volatilidad. Sin embargo, esta ligera contracción en el sector terciario, combinada con la sangría industrial, dibuja un panorama complejo para la diversificación económica de la comunidad.

Desde una perspectiva territorial, los datos revelan un comportamiento desigual entre las tres provincias. Gipuzkoa lidera las pérdidas con 36 empresas menos, cerrando el año con 20.236 sociedades y un descenso del 0,4%. Por el contrario, Álava y Bizkaia muestran un ligero crecimiento del 0,1%, con 9.408 y 30.624 empresas respectivamente. Álava añadió 10 nuevas compañías a su registro, mientras que Bizkaia sumó 23, consolidando su posición como provincia con mayor concentración empresarial del territorio.

El colectivo de autónomos también experimentó un retroceso en 2025, con 510 profesionales menos inscritos en el régimen de trabajadores por cuenta propia. Esta caída del 0,3% deja el total de autónomos en Euskadi en 166.439 personas, una cifra que refleja las dificultades para el emprendimiento individual en un contexto de incertidumbre económica y presión fiscal.

Otro dato relevante del informe de Confebask se refiere a los procesos concursales. Durante los primeros nueve meses de 2025, 210 empresas vascas iniciaron algún tipo de procedimiento concursal, lo que supone una reducción del 5% respecto al mismo periodo del año anterior. Esta disminución en los concursos, aunque positiva, debe interpretarse con cautela, ya que podría reflejar tanto una mejora real de la solvencia empresarial como un efecto de la moratoria de procesos o la reestructuración de deudas fuera de los tribunales.

La patronal vasca destaca que estos números ponen de manifiesto la necesidad de medidas urgentes para fortalecer la competitividad del territorio. La pérdida de empresas industriales, en particular, preocupa por su impacto en la cadena de valor y el empleo de calidad. Mientras que el sector construcción aprovecha el impulso de la demanda inmobiliaria, la industria manufacturera requiere apoyo para modernizarse y adaptarse a la transición ecológica y digital.

El contexto macroeconómico también juega un papel determinante. La subida de tipos de interés, la inflación persistente en costes energéticos y la competencia internacional están presionando los márgenes de las pymes vascas. A ello se suma la necesidad de atraer talento y capital para garantizar la relevancia de Euskadi en un mercado global cada vez más exigente.

Los expertos económicos consultados por Confebask advierten que la recuperación del tejido empresarial será un proceso gradual que requerirá de políticas activas de apoyo a la creación de empresas, la simplificación administrativa y la internacionalización. La capacidad de innovación del territorio, tradicionalmente una de sus fortalezas, debe canalizarse hacia nuevos modelos de negocio que generen empleo estable y de calidad.

La comparación con el resto de España resulta especialmente relevante. Mientras que la economía vasca retrocede en términos de número de empresas, el conjunto del país avanza a un ritmo modesto pero positivo. Esta divergencia pone en cuestión la capacidad de Euskadi para mantener su posición relativa dentro del tejido empresarial español y europeo.

En conclusión, el informe de Confebask dibuja un panorama de estancamiento empresarial en Euskadi, con sectores en franca contracción y otros que apenas logran mantenerse. La construcción emerge como único faro de crecimiento, pero insuficiente para compensar las pérdidas industriales. La comunidad necesita una estrategia clara que potencie la creación de empresas, proteja la industria manufacturera y facilite la transición hacia un modelo económico más resiliente y sostenible.

Referencias

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