La entidad financiera BBVA ha tomado una decisión estratégica que ha captado la atención de los inversores: el lanzamiento de un programa de recompra de acciones propias por valor de 3.960 millones de euros, anunciado en las últimas semanas de 2024. Esta movimiento, lejos de interpretarse como una señal de agresividad excesiva, ha sido leído por los expertos como una medida prudente que demuestra la robustez de la entidad que preside Carlos Torres.
El mercado inicialmente mostró cierta cautela ante esta noticia, pero un análisis más profundo revela que BBVA no solo tiene capacidad más que suficiente para afrontar esta operación, sino que además mantiene un margen de maniobra considerable para futuras sorpresas positivas. La entidad bancaria ya ha completado más del 9% del primer segmento de 1.500 millones de euros, lo que demuestra una ejecución rápida y eficiente de su plan.
Solvencia sin comprometer el crecimiento
Uno de los aspectos más destacados de esta estrategia es el impacto limitado en los ratios de capital de la entidad. Los analistas calculan que BBVA mantendrá una ratio CET1 (Common Equity Tier 1) por encima de los requisitos regulatorios en aproximadamente 350 puntos básicos al cierre del cuarto trimestre, incluso después de haber asumido el coste completo de la recompra anunciada el 20 de diciembre.
Este nivel de solvencia se ve reforzado por la reciente finalización de otro programa de recompras por 1.000 millones de euros, ejecutado íntegramente durante el tercer trimestre del año, según estimaciones de Bloomberg Intelligence. La combinación de ambas operaciones sitúa a BBVA en una posición envidiable comparada con sus principales competidores domésticos como Santander y CaixaBank, pese a la aparente audacia de su política de retornos al accionista.
Generación de capital líder en el sector
La clave que explica esta capacidad de devolver capital sin mermar la solvencia radica en la excepcional capacidad de generación orgánica de recursos. Las proyecciones de Bloomberg Intelligence señalan que el beneficio generado antes de dividendos, recompras o cualquier operación corporativa superará los 260 puntos básicos de los activos ponderados por riesgo durante el bienio 2025-2026. Esta cifra representa la mayor generación de capital entre los grandes bancos españoles.
Este potencial de creación de valor permite a la entidad absorber sin tensiones el impacto de las recompras, preservando simultáneamente recursos para continuar expandiéndose de forma orgánica. Incluso descontando el efecto negativo de 100 puntos básicos que estiman los expertos por el nuevo programa de recompras, la ratio CET1 de BBVA se situaría en torno al 12,5%, claramente por encima del objetivo interno del 12% y con un excedente de capital más que razonable.
Perspectivas de rentabilidad sostenida
La fortaleza patrimonial no es el único factor que alienta el optimismo. Las proyecciones de rentabilidad también resultan muy favorables. Los analistas anticipan que el Retorno sobre Capital Tangible (RoTE) se mantendrá en un nivel superior al 22% durante el período 2025-2028, una cifra notable en el contexto bancario europeo actual.
En cuanto a la retribución directa al accionista mediante dividendos, el consenso del mercado apunta a una rentabilidad media del 5% para los años 2025-2027. Este porcentaje se alinea con la media del sector bancario europeo, pero con la diferencialidad de que en BBVA se complementa con una política de recompras significativamente más ambiciosa que la de la mayoría de sus pares internacionales.
Estrategia centrada en el crecimiento orgánico
Tras el frustrado intento de adquisición del Banco Sabadell, BBVA parece haber reorientado su estrategia hacia un modelo basado en el crecimiento orgánico y la gestión eficiente del capital. Los expertos coinciden en que la entidad ha aparcado temporalmente las operaciones corporativas de envergadura, concentrando sus esfuerzos en potenciar su negocio principal y en optimizar la estructura de capital.
Este enfoque no implica una pasividad estratégica, sino una preparación activa para futuras oportunidades. El colchón de capital acumulado proporciona flexibilidad para actuar si surgen oportunidades atractivas, ya sea mediante expansiones geográficas selectivas, inversiones tecnológicas o nuevas líneas de negocio.
Posicionamiento competitivo reforzado
La comparativa con otros grandes bancos españoles resulta esclarecedora. Mientras la mayoría de las entidades han optado por políticas de retornos más conservadoras, BBVA ha demostrado una confianza superior en su modelo de negocio y en su capacidad de generar valor de forma sostenida. Esta diferenciación podría traducirse en una prima de valoración respecto a sus competidores a medio plazo.
La combinación de una generación de capital líder, una rentabilidad superior y una política de retornos generosa crea un ciclo virtuoso que beneficia directamente a los accionistas. Los inversores institucionales suelen premiar aquellas entidades que demuestran capacidad de ejecutar estrategias complejas sin comprometer la solvencia, y BBVA está cumpliendo con creces ese requisito.
Implicaciones para el inversor
Para el accionista de BBVA, esta estrategia traduce múltiples beneficios. Por un lado, la recompra de acciones reduce el número de títulos en circulación, lo que incrementa el beneficio por acción y potencialmente el valor de mercado. Por otro, la sostenibilidad de la política de dividendos ofrece una rentabilidad periódica atractiva en un entorno de tipos de interés fluctuantes.
Además, el mantenimiento de ratios de capital holgados reduce el riesgo regulatorio y proporciona una mayor seguridad en escenarios de estrés económico. Esta combinación de crecimiento, rentabilidad y seguridad resulta particularmente valiosa para inversores de largo plazo que buscan exposición al sector bancario español con un perfil de riesgo moderado.
Escenario futuro y potencial de sorpresa
La pregunta que muchos se hacen es si BBVA podrá mantener este ritmo de retornos en el futuro. Los indicadores apuntan a que no solo es posible, sino que existe margen para ampliar estas políticas si las condiciones macroeconómicas lo permiten. La entidad ha demostrado una disciplina estricta en la gestión del capital, y la generación orgánica continuada abre la puerta a nuevas iniciativas.
La capacidad de sorprender positivamente al mercado sigue intacta. Ya sea mediante aumentos inesperados en el dividendo, nuevos programas de recompra o inversiones estratégicas oportunas, BBVA tiene las herramientas necesarias para seguir diferenciándose. El mensaje a los inversores es claro: la entidad no solo posee una fortaleza financiera sólida, sino que está decidida a traducirla en retornos tangibles para sus accionistas.
En definitiva, la estrategia de recompras de BBVA representa un equilibrio hábil entre retorno al accionista y conservación de una solvencia más que robusta. La entidad demuestra que es posible ser ambicioso en la retribución sin comprometer la seguridad, y se posiciona como referente en gestión de capital dentro del panorama bancario europeo. Los próximos ejercicios confirmarán si esta apuesta se traduce en la prima de valoración que los actuales fundamentales parecen justificar.