Jordi Farré, ex candidato del Barça, sigue la Supercopa en Arabia Saudí

El empresario catalán, precandidato en dos elecciones azulgranas, asiste al torneo invitado por la RFEF junto a Josep Triadó

Jordi Farré, nombre familiar para los seguidores del FC Barcelona interesados en la política del club, ha vuelto a hacer acto de presencia en un evento de primer nivel del fútbol español. El empresario catalán, que se presentó como precandidato a la presidencia del conjunto culé en las elecciones de 2015 y 2021, se encuentra estos días en territorio saudí para presenciar en directo el desarrollo de la Supercopa de España. Su presencia en la cita no responde a una iniciativa personal directa, sino a una invitación oficial cursada por la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) a través de la Federació Catalana de Futbol (FCF).Esta conexión institucional ha permitido que Farré forme parte de la expedición oficial que ha viajado desde Madrid hasta Yeda, ciudad que alberga el estadio King Abdullah, escenario principal del torneo.El empresario, alejado de los focos mediáticos que rodean el día a día del club, ha decidido aprovechar esta oportunidad para respaldar al equipo en una competición que el Barcelona defiende tras proclamarse campeón en la edición anterior. Su condición de socio comprometido sigue intacta, demostrando una vez más que su vinculación con el Barça trasciende las aspiraciones electorales frustradas.La invitación de la RFEF no es un gesto casual, sino que forma parte de las dinámicas protocolarias que la federación mantiene con distintos colectivos del fútbol español, incluidas las federaciones territoriales. A través de la FCF, Farré recibió el correspondiente pase que le ha permitido desplazarse con la comitiva oficial, un detalle que habla de su reconocimiento dentro del tejido futbolístico catalán a pesar de no ocupar actualmente ningún cargo de responsabilidad en el seno del club azulgrana.El viaje ha estado marcado por la compañía de una figura clave en su proyecto electoral: Josep Triadó, quien fuera su mano derecha durante la campaña de 2021 y, además, uno de los artífices de la moción de censura que precipitó la dimisión de Josep Maria Bartomeu en octubre de 2020. La presencia de ambos en Arabia Saudí no solo refuerza su amistad personal, sino que también envía una señal de que el espíritu de su candidatura, centrada en la transparencia y la participación societaria, mantiene vivo su núcleo duro. Triadó, abogado de profesión, ha sido siempre una pieza fundamental en la estrategia de Farré, aportando el rigor jurídico a un proyecto que buscaba regenerar las estructuras del club.El pasado jueves, ambos pudieron disfrutar de la contundente victoria del Barcelona ante el Athletic Club en las semifinales, un partido que certificó el buen momento de forma del equipo dirigido por Hansi Flick. La exhibición de fútbol ofensivo y el dominio territorial desplegado por los culés dejaron una sensación muy positiva en la grada, donde Farré y Triadó siguieron el encuentro con la ilusión de cualquier aficionado pero también con la perspectiva de quienes han soñado con gestionar el destino de esta institución.El domingo estarán presentes en la final, donde el Barcelona se medirá al Real Madrid en una reedición del clásico español con el título en juego. Para Farré, esta no es su primera experiencia en la Supercopa saudí. Ya en enero de 2020, el empresario viajó a este mismo país para presenciar la edición en la que el Barcelona fue eliminado por el Atlético de Madrid en la ronda de semifinales, un duelo que resultó ser el último de Ernesto Valverde al frente del banquillo culé y que desembocó en su destitución inmediatamente después.Ese precedente convierte su presencia actual en un ciclo que se cierra, ahora con el equipo en una dinámica completamente diferente bajo el mando de Flick y con una plantilla rejuvenecida que ha recuperado la confianza de la afición. La capacidad de Farré para mantenerse al margen de los vaivenes directivos pero sin perder de vista ni un solo partido del equipo en el Camp Nou demuestra una fidelidad que no entiende de resultados electorales. Su compromiso se mide en asistencias, no en votos conseguidos.La figura de Jordi Farré representa un perfil particular dentro del universo barcelonista: el del empresario local que decide dar el salto a la política del club con un discurso basado en la sostenibilidad económica y el retorno a los valores identitarios. Aunque sus dos intentos por llegar a la presidencia no fructificaron, su activismo societario le ha valido un respeto entre diferentes corrientes del seno culé. La invitación de la RFEF es, en cierta manera, un reconocimiento a ese estatus de interlocutor válido del fútbol catalán.En un momento en el que el Barcelona vive una nueva era deportiva, la presencia de antiguos candidatos como Farré en eventos oficiales sirve como recordatorio de que la democracia del club genera participación más allá de los resultados de las urnas. Cada elección deja experiencias, aprendizajes y redes de contacto que perduran, y el viaje a Arabia Saudí es una prueba de que su proyecto, aunque no triunfó electoralmente, mantuvo la coherencia suficiente para seguir formando parte del debate futbolístico.La Supercopa de España en formato saudí ha generado debate sobre la deslocalización de las competiciones, pero para los aficionados como Farré y Triadó, la prioridad sigue siendo apoyar al equipo donde sea necesario. Su presencia en Yeda no implica necesariamente una postura sobre la geopolítica del deporte, sino una simple y directa lealtad al Barcelona, ese sentimiento que trasciende fronteras y que convierte a cualquier desplazamiento en una oportunidad para demostrar compromiso.El domingo, cuando el árbitro pite el inicio de la final, Farré estará en su asiento, con la misma ilusión que en 2020 pero con la experiencia acumulada de quien ha visto de cerca los entresijos del club. Su mirada será la de un socio más, pero también la de alguien que estuvo a punto de sentarse en la silla que ahora ocupa Joan Laporta. Esa dualidad hace de su presencia en Arabia Saudí un pequeño capítulo más en la larga historia de su relación con el Barcelona, una historia que no terminó con los resultados electorales sino que se reescribe cada vez que el balón rueda y él está ahí para verlo.

Referencias

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