Isidre Esteve se ve obligado a abandonar el Dakar tras un grave accidente

El piloto catalán sufre una fisura en el esternón y lesiones vertebrales que ponen fin a su prometedora actuación en la prueba saudí

El rally más duro del mundo ha dejado esta vez a uno de sus hijos pródigos en el camino. Isidre Esteve, el piloto catalán que ha escrito algunas de las páginas más emotivas del Dakar, se ha visto obligado a poner fin a su participación en la edición actual tras sufrir un accidente durante la sexta etapa de la prueba, que tenía su meta en Riyadh. La noticia ha caído como un jarro de agua fría entre los aficionados españoles al rally, que veían en Esteve una de sus principales esperanzas para esta edición.

La confirmación del abandono llegó cuando el sistema de seguimiento del vehículo número 233, una Toyota Hilux T1+, dejó de transmitir su posición tras el waypoint penúltimo de la jornada. Los organizadores del rally activaron de inmediato los protocolos de seguridad y localización, confirmando que la tripulación había sufrido un incidente de gravedad en el kilómetro 228 del recorrido. La zona del accidente, ubicada en un tramo particularmente exigente del desierto saudí, presentaba condiciones técnicas complejas que habrían puesto a prueba incluso a los pilotos más experimentados.

Las consecuencias físicas, afortunadamente, no ponen en riesgo la vida del piloto ni de su copiloto, pero sí han sido suficientes para truncar definitivamente su aventura saudí. Tras ser atendido por el servicio médico del campamento, a Isidre Esteve le diagnosticaron una pequeña fisura en el esternón y una lesión leve en una de sus vértebras, lesiones que requieren reposo absoluto y le impiden continuar con la competición. Los médicos del Dakar, tras someterle a un TAC, una resonancia magnética y un electrocardiograma, determinaron que el impacto había sido de tal magnitud que cualquier esfuerzo posterior podría agravar significativamente su estado.

Su compañero de fatigas, Txema Villalobos, aunque también resultó afectado por el impacto, presenta un cuadro menos grave. El copiloto sufrió un latigazo cervical que, si bien le causó molestias intensas en el momento del impacto, no reviste gravedad según los primeros informes médicos. Siguiendo los procedimientos establecidos por la organización del rally, fue trasladado a un hospital cercano para realizarle las pruebas de rigor, descartándose finalmente lesiones mayores que pudieran comprometer su salud a largo plazo.

El accidente representa un duro golpe para el equipo Repsol Toyota Rally Team y para el propio piloto, que había demostrado una progresión meteórica durante la primera semana de competición. Pese a las desventajas inherentes al orden de salida y a las preferencias que la FIA otorga a los pilotos del Mundial de Rally-Raid, Esteve había logrado escalar posiciones de forma constante, situándose en la 27ª plaza de la general en el momento del incidente. Esta posición era fruto de una estrategia perfecta y de una conducción inteligente que le permitía conservar el vehículo mientras mejoraba tiempos.

La trayectoria ascendente del catalán hacía presagiar una segunda semana de competición con opciones reales de mejorar aún más su posicionamiento, con la mira puesta en el top 20. Sin embargo, el destino quiso que un impacto contra el terreno desértico pusiera fin a esas aspiraciones. El golpe fue de tal intensidad que no solo lesionó a los ocupantes, sino que dejó la potente Hilux T1+ inmovilizada en mitad de la nada, pendiente de una operación de rescate que promete ser compleja y que requerirá la intervención de equipos especializados.

La situación del vehículo, atrapado en medio del desierto saudí, obligará al equipo técnico a desplegar un dispositivo especial para su recuperación. Sacar un vehículo de estas características del medio del desierto no es tarea sencilla y requerirá de maquinaria pesada, grúas todo terreno y una coordinación exhaustiva con la organización del rally. El coste operativo de este rescate se suma al disgusto deportivo, convirtiéndose en un capítulo más de las dificultades que los equipos privados deben afrontar en esta prueba.

Para Isidre Esteve, este abandono supone un nuevo capítulo amargo en su relación con la prueba más exigente del planeta. El piloto, considerado una de las grandes figuras del motor español, había regresado al Dakar con la ilusión de demostrar que su espíritu competitivo seguía intacto pese a las adversidades que ha enfrentado a lo largo de su carrera. Su historia personal, marcada por la superación de una lesión medular que le mantuvo alejado de la competición durante años, hace que cada participación suya sea un acto de valentía y pasión por el deporte.

La noticia ha causado conmoción entre los aficionados al rally, que han seguido con admiración la evolución del piloto en esta edición. Los mensajes de apoyo y ánimo han inundado las redes sociales, reconociendo el valor de un deportista que ha sabido sobreponerse a múltiples obstáculos a lo largo de su trayectoria profesional. Personalidades del mundo del motor, compañeros de profesión y seguidores anónimos han expresado su solidaridad con el piloto y sus deseos de una pronta recuperación.

El Dakar 2024 pierde así a uno de sus competidores más carismáticos, un piloto cuya experiencia y determinación son un referente para las nuevas generaciones. La prueba continuará sin él, pero su ausencia se dejará notar en el campamento y entre sus compañeros de profesión, muchos de los cuales han manifestado públicamente su pesar por el incidente. La camaradería que existe entre los participantes de esta prueba extrema hace que cada abandono sea sentido como una pérdida colectiva.

De momento, la prioridad absoluta es la salud de ambos tripulantes. Isidre Esteve deberá someterse a un periodo de recuperación que le mantendrá alejado de la competición durante varias semanas, posiblemente meses, mientras que Txema Villalobos podrá reincorporarse a sus actividades con mayor rapidez, aunque probablemente necesite también un tiempo de reposo antes de volver a la acción.

El accidente sirve como recordatorio de la crudeza del Dakar, una prueba donde la velocidad y el terreno se aliaban a menudo para poner a prueba no solo la resistencia mecánica, sino también la física de los participantes. Cada edición deja historias de superación, pero también de renuncia forzosa, y esta vez le ha tocado a uno de los nuestros. La lección es clara: en el Dakar, la gloria y el abandono están separados por un instante, por un golpe de volante o por un obstáculo invisible en la arena.

La comunidad del motor español se queda con la sensación de una oportunidad perdida, pero también con el orgullo de haber visto a uno de sus mejores representantes luchar con dignidad hasta el último momento. La leyenda de Isidre Esteve en el Dakar queda intacta, aunque esta edición no podrá añadirse a su palmarés. Su historia, sin embargo, continúa, y los aficionados ya esperan su regreso en futuras ediciones, porque un piloto con su coraje y determinación siempre tiene un lugar en el rally más duro del mundo.

Referencias

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