La selección de Costa de Marfil ha demostrado en los octavos de final de la Copa de África por qué es considerada una de las grandes favoritas al título. En un encuentro donde la superioridad fue evidente desde el pitido inicial, los marfileños se impusieron por un contundente 3-0 a Burkina Faso, sellando así su pase a los cuartos de final del torneo continental.
El partido, disputado en un ambiente electrizante, comenzó con un dominio claro de los elefantes, que no tardaron en imponer su ritmo y calidad sobre el césped. Desde los primeros minutos, la diferencia de nivel entre ambas escuadras se hizo patente, con Costa de Marfil manejando el balón con autoridad y creando peligro constante en el área rival.
El primer gol llegó como consecuencia de una jugada elaborada que desmontó la defensa burkinesa. Franck Kessie, uno de los pilares del equipo, fue fundamental en la creación de juego, distribuyendo balones con precisión y rompiendo líneas con sus desplazamientos inteligentes. Su visión de juego permitió a los atacantes marfileños encontrar espacios en una defensa que pareció desbordada desde el inicio.
El segundo tanto, anotado por Bazoumana Touré, representó la guinda a una contraataque fulminante. El joven delantero, que entró en la segunda mitad, aprovechó su velocidad y definición para batir al portero rival con un disparo cruzado que se coló junto al palo izquierdo. Esta diana no solo sentenció el encuentro, sino que también puso de manifiesto el potencial ofensivo de un equipo que tiene múltiples soluciones en ataque.
El tercer gol, ya en la recta final del compromiso, cerró la cuenta y dejó claro que Costa de Marfil no había venido a especular. Los cambios realizados por el cuerpo técnico resultaron acertados, ya que los jugadores que saltaron al terreno de juego mantuvieron el nivel y la intensidad del once inicial.
La lesión de Odilon Kossounou en el tramo final del encuentro generó cierta preocupación en el banquillo marfileño. El defensor tuvo que ser sustituido por Ousmane Diomande tras quedar tendido en el césped, aunque las primeras informaciones apuntan a que no se trata de una dolencia grave. Este contratiempo, sin embargo, no mermó el rendimiento del conjunto, que supo administrar su ventaja sin problemas.
El partido también estuvo marcado por la actuación de Amad Diallo, quien generó constante peligro por la banda derecha. Su capacidad para desbordar y crear superioridad numérica en ataque fue uno de los puntos fuertes del equipo. A pesar de que tuvo que abandonar el campo en los minutos finales, su contribución fue decisiva para el desenlace favorable.
Por parte de Burkina Faso, las opciones ofensivas fueron prácticamente nulas. Bertrand Traoré intentó crear peligro desde la banda derecha, pero se encontró con una defensa bien estructurada que neutralizó todas sus acciones. Los intentos de remate de Saïdou Simporé y Georgi Minoungou se perdieron lejos de la portería defendida por los marfileños, reflejando la falta de puntería de un equipo que nunca se sintió cómodo en el terreno de juego.
La superioridad física y técnica de Costa de Marfil quedó evidenciada en cada disputa de balón. Los centrocampistas marfileños ganaron la batalla del medio campo, lo que permitió controlar el ritmo del encuentro y evitar que Burkina Faso desarrollara su juego. La presión alta ejercida por los elefantes provocó numerosas pérdidas en la salida de balón del rival, generando situaciones de peligro constante.
Los cambios tácticos introducidos por el seleccionador marfileño demostraron una vez más la profundidad de su plantilla. La entrada de Seko Fofana y Oumar Diakité refrescó el centro del campo y el ataque, manteniendo el nivel de intensidad en un momento clave del partido. Esta capacidad para rotar jugadores sin perder calidad es una de las grandes bazas de Costa de Marfil en su camino hacia el título.
El portero rival, Hervé Koffi, tuvo que intervenir en varias ocasiones para evitar una goleada mayor. Su actuación, a pesar de encajar tres goles, fue digna de mención, ya que evitó varias ocasiones claras que podrían haber aumentado aún más la diferencia en el marcador.
Con este resultado, Costa de Marfil demuestra que está en forma y listo para los desafíos más exigentes del torneo. La contundencia mostrada ante Burkina Faso envía un mensaje claro al resto de competidores: los elefantes han venido a por el título y no permitirán distracciones en su camino.
El próximo rival en cuartos de final deberá prepararse para enfrentar a un equipo completo, sólido en defensa y letal en ataque. La combinación de juventud y experiencia en la plantilla marfileña, liderada por jugadores de la talla de Kessie y con la frescura de talentos como Touré, convierte a Costa de Marfil en una de las selecciones más temibles del continente.
La afición marfileña puede soñar con levantar la copa, y con actuaciones como la de este encuentro, ese objetivo no parece nada descabellado. El equipo ha demostrado madurez, calidad y una efectividad demoledora que bien podría llevarles hasta la gloria continental. Los cuartos de final prometen emoción, y Costa de Marfil llega a ellos con el cartel de gran favorita después de una actuación que no dejó lugar a dudas.