El Sporting Braga escribió un nuevo capítulo glorioso en su historia al clasificarse para la final de la Copa de la Liga de Portugal tras imponerse por 3-1 al poderoso Benfica en un encuentro vibrante celebrado en el Estádio Dr. Magalhães Pessoa. La figura indiscutible de la noche fue el centrocampista uruguayo Rodrigo Zalazar, autor de una verdadera obra maestra futbolística que ya recorre el mundo.
El duelo entre dos de los grandes del fútbol luso no defraudó a los aficionados presentes en las gradas. Desde el primer minuto, el Braga mostró una actitud valiente y ambiciosa, dispuesto a enfrentar de tú a tú a un rival de entidad continental. La recompensa no se hizo esperar, y llegó de la mano de una jugada colectiva que tuvo el sello inconfundible del talento charrúa.
A los 19 minutos de juego, Pau Víctor abrió el marcador para los locales tras recibir un pase magistral de Zalazar. El uruguayo, con una visión excepcional, filtró el balón entre las líneas defensivas del Benfica, encontrando a su compañero en posición ideal para batir al meta Anatoli Trubin. Esta asistencia demostró una vez más la calidad del sudamericano para leer el juego y ejecutar con precisión quirúrgica.
Sin embargo, lo mejor estaba por venir. A los 33 minutos, el Estádio Dr. Magalhães Pessoa presenció un gol que ya forma parte de la leyenda del club. Rodrigo Zalazar recuperó la pelota en su propio campo, apenas detrás de la línea media, y emprendió una carrera memorable hacia la portería contraria. Con una combinación de potencia, técnica y determinación, el mediocentro dejó en el camino a varios defensores del Benfica que intentaron frenarle sin éxito.
La jugada, digna de los mejores recitales de Maradona o Messi, culminó con un disparo cruzado imposible para el guardameta Trubin, que vio cómo el esférico se colaba en el fondo de la red. El 2-0 no solo daba una ventaja cómoda al Braga, sino que también consolidaba el estatus de Zalazar como uno de los futbolistas más desequilibrantes de la competición. Con este tanto, el charrúa alcanzó los 13 goles y tres asistencias en 28 partidos disputados durante la presente temporada, números excepcionales para un centrocampista.
El gol marcó el tercer encuentro consecutivo en el que Zalazar ve portería, una racha que subraya su momento de forma excepcional. Su capacidad para aparecer en momentos decisivos convierte al uruguayo en el jugador franquicia de un Braga que sueña con levantar su cuarto título en esta competición.
El Benfica, pese al golpe recibido, no bajó los brazos. La reacción visitante llegó a los 64 minutos cuando Vangelis Pavlidis transformó un penalti que metía de nuevo a las Águilas en la pelea. El tanto griego inyectó dosis de emoción a un encuentro que parecía sentenciado, pero el Braga supo mantener la calma y gestionar su ventaja con madurez.
La sentencia definitiva llegó a los 81 minutos por obra de Gustaf Lagerbielke. El defensor sueco aprovechó un rebote del portero Trubin tras un disparo previo para establecer el 3-1 definitivo. El tanto dejó sin opciones al Benfica y certificó el pase del Braga a la finalísima.
El partido no estuvo exento de polémica. El argentino Nicolás Otamendi, experimentado defensor del Benfica, vio la tarjeta roja a los 89 minutos por doble amonestación. La expulsión del exjugador de Valencia y Manchester United fue el broche final a una noche frustrante para el conjunto lisboeta, que vio cómo se esfumaban sus aspiraciones de conquistar el trofeo.
Con este triunfo, el Sporting Braga se instaló en la final que se disputará el próximo sábado 10 de enero a las 17:00 horas en el mismo escenario de Leiria. El rival será el Vitória Guimarães, que un día antes había eliminado al Sporting CP por 2-1 en una eliminatoria igualmente emocionante. El Vitória, que nunca ha conquistado este título, buscará hacer historia frente a un Braga que ya conoce lo que es festejar en esta competición.
El conjunto de Artur Jorge llega a la cita decisiva con la moral por las nubes, especialmente tras la exhibición de su estrella uruguaya. La final promete ser un espectáculo de primer nivel, con dos equipos que han demostrado estar en un gran momento de forma y que no se conforman con ser meros espectadores en la escena del fútbol portugués.
Para Rodrigo Zalazar, este gol maradoniano representa un nuevo escalón en su carrera. El mediocentro de 25 años, formado en las categorías inferiores del Danubio y con pasado en el Schalke 04 alemán, ha encontrado en Portugal el escenario perfecto para desarrollar todo su potencial. Su versatilidad, capacidad goleadora y visión de juego lo convierten en uno de los extranjeros más valorados de la Primeira Liga.
El gol ante el Benfica, además de su belleza intrínseca, tiene un valor simbólico enorme. Marcarle a uno de los tres grandes de Portugal en una semifinal es el sueño de cualquier futbolista, y hacerlo de tan espectacular manera asegura que esta jugada quedará grabada en la memoria colectiva de la afición del Braga durante décadas.
La Copa de la Liga de Portugal, competición relativamente joven pero de gran prestigio en el país vecino, tiene un formato que agrada a los aficionados y que permite ver a los equipos grandes en instancias decisivas. La edición 2025-2026 no será la excepción, y la presencia del Braga y el Vitória Guimarães garantiza una final abierta y emocionante.
El historial reciente favorece al Braga, que busca su cuarto trofeo en este certamen, lo que lo convertiría en uno de los equipos más laureados. Por su parte, el Vitória aspira a romper su sequía y celebrar su primera Copa de la Liga, lo que supondría un hito histórico para la institución del norte de Portugal.
La clave de la final podría estar nuevamente en las botas de Zalazar. Si el uruguayo mantiene su nivel de inspiración, el Braga tendrá una ventaja significativa. Su capacidad para crear peligro desde cualquier zona del campo, sumada a su olfato goleador, convierten al charrúa en el jugador a vigilar por la defensa del Vitória.
El entrenador del Braga tendrá la difícil tarea de gestionar la euforia de su plantilla para mantener los pies en el suelo. Una final es siempre un partido especial, donde la presión y la tensión pueden jugar malas pasadas. La experiencia de jugadores como Zalazar, que ha disputado encuentros de alto nivel en diferentes ligas europeas, será fundamental para mantener la calma en los momentos decisivos.
El fútbol uruguayo tiene otro motivo de orgullo con la actuación de Zalazar. En una época donde los talentos charrúas brillan en las principales ligas del mundo, el mediocampista se suma a la lista de futbolistas que representan con distinción a su país en el extranjero. Su nombre ya comienza a sonar con fuerza en los corrillos futbolísticos, y no sería extraño verle en un club aún más grande si mantiene esta progresión.
La final del sábado será transmitida por las principales plataformas deportivas, y se espera que el Estádio Dr. Magalhães Pessoa registre una entrada masiva. La afición del Braga sueña con celebrar un nuevo título, mientras que la del Vitória espera presenciar el nacimiento de una gesta histórica. Lo que está claro es que el fútbol portugués será el gran ganador con un espectáculo que promete emociones fuertes.
Mientras tanto, Rodrigo Zalazar disfruta de su momento de gloria. Su gol maradoniano ya circula por las redes sociales, acumulando reproducciones y elogios de aficionados y expertos. En el vestuario del Braga, su compañeros celebran no solo la victoria, sino también tener en sus filas a un futbolista capaz de cambiar un partido en cualquier instante. El sábado, todos los ojos estarán puestos en él.