El alero canario está viviendo su mejor momento en la NBA. A sus 24 años, Santi Aldama se ha convertido en una pieza clave para los Memphis Grizzlies, no solo por su aportación ofensiva, sino por su capacidad para decidir partidos desde cualquier faceta del juego. La última demostración llegó en la victoria frente a los San Antonio Spurs por 106-105, donde un bloqueo en el último segundo evitó la derrota y rompió una mala racha para el equipo de Tennessee.
El duelo en el FedExForum parecía escaparse de las manos de los locales cuando, a falta de cinco segundos, De'Aaron Fox se disponía a ejecutar un lanzamiento de media distancia que hubiera significado la remontada para los texanos. Fue entonces cuando Aldama, con una anticipación excepcional, se elevó para rechazar el balón en el momento decisivo, sellando el triunfo para los suyos y desatando la euforia en las gradas.
Este tipo de acciones defensivas han definido la temporada del español, quien a pesar de salir desde el banquillo por cuarto encuentro consecutivo, ha sabido aprovechar cada minuto en pista. Contra los Spurs, sus números no reflejaban un partido espectacular: 10 puntos con un 30% de efectividad en tiros. Sin embargo, su impacto trascendió las estadísticas básicas, superando incluso al líder de tapones de la liga, que promedia 2,8 por encuentro.
El contraste con la otra gran estrella del partido, Victor Wembanyama, resulta llamativo. El francés, recién recuperado de una lesión, anotó 30 puntos en apenas 21 minutos de juego, demostrando una vez más su talento indiscutible. No obstante, su ausencia en los instantes finales, cuando el partido se definió, dejó a los Spurs sin su principal referente. Mientras tanto, Aldama, con menos brillantez individual pero mayor influencia colectiva, robó la victoria en el último suspiro.
El valor de esta victoria se multiplica cuando se considera el contexto que atraviesa la franquicia. Los Grizzlies llegaban a este compromiso tras encadenar cuatro derrotas consecutivas que habían puesto en jaque sus aspiraciones de clasificación. La décima posición en la Conferencia Oeste, que otorga acceso al play-in, parecía más frágil que nunca. Este triunfo, conseguido de la manera más épica posible, inyecta moral a un vestuario diezmado por las lesiones.
Y es que el listado de bajas en Memphis resulta abrumador. Ty Jerome, Scotty Pippen Jr., Brandon Clarke, Zach Edey, Cedric Coward, Ja Morant, Olivier-Maxence Prosper, Jahmai Mashack y John Konchar conforman un elenco de ausencias que cualquier equipo difícilmente podría sobrellevar. El entrenador Tuomas Iisalo no oculta su preocupación por esta situación, pero también ha sabido encontrar soluciones en los jugadores disponibles. En este escenario, Aldama ha emergido como uno de los pocos constantes en un mar de incertidumbre.
La fortaleza física del canario se ha convertido en su mayor virtud en una temporada donde la disponibilidad es un lujo. Mientras estrellas como Morant o Clarke permanecen en el dique seco, Aldama no solo se ha mantenido sano, sino que ha aprovechado la oportunidad para consolidar su rol en la rotación. Su versatilidad para jugar múltiples posiciones y aportar en diversos aspectos del juego lo convierte en un activo invaluable para el sistema de Iisalo, que valora por encima de todo la polivalencia.
Este no es el primer momento decisivo de Aldama en la campaña. En noviembre pasado, ya fue protagonista al romper otra racha negativa, en aquella ocasión de cinco derrotas seguidas, anotando 29 puntos en uno de sus mejores registros personales. Diciembre elevó aún más su techo, estableciendo su récord de anotación con 37 puntos en dos ocasiones diferentes. Estas actuaciones justifican plenamente la confianza que la franquicia depositó en él el pasado verano al ofrecerle una renovación por tres temporadas y 52 millones de dólares.
El contrato, que asegura su futuro en Memphis hasta 2027, refleja la apuesta de los Grizzlies por un jugador que encaja perfectamente en su cultura de trabajo y desarrollo. A diferencia de las estrellas mediáticas que buscan el foco, Aldama ha construido su carrera con constancia, esfuerzo y una inteligencia de juego que cada vez es más apreciada en la liga. Su evolución desde su llegada en 2021 demuestra que el proyecto de formación del equipo está dando sus frutos.
El estilo ofensivo de Iisalo, basado en el movimiento constante y la lectura de espacios, encuentra en Aldama un ejecutor ideal. Su capacidad para jugar sin balón, establecer bloqueos efectivos y finalizar cerca del aro se complementa con un tiro exterior cada vez más fiable. Pero lo que realmente le diferencia es su compromiso defensivo, esa actitud que le llevó a salvar el partido contra San Antonio y que le ha ganado el respeto de cuerpo técnico y compañeros.
La victoria contra los Spurs inaugura una serie de cuatro partidos consecutivos como local que representa una oportunidad de oro para los Grizzlies. El próximo compromiso, el miércoles ante los Brooklyn Nets de Jordi Fernández, supone otro duelo de españoles en la liga y una nueva ocasión para sumar victorias que consoliden la posición en zona de play-in. Cada triunfo cobra mayor relevancia en un Oeste tan competitivo donde la diferencia entre estar dentro o fuera de los playoffs se mide en victorias parciales.
Para Aldama, estos duelos son el escenario perfecto para seguir demostrando su madurez. Lejos de conformarse con su rol actual, el español aspira a convertirse en referente de un equipo que necesita liderazgo emergente. Su progresión constante, mes tras mes, indica que aún no ha tocado su techo. La confianza que muestra en pista, visible en cada decisión que toma, habla de un jugador que ha asumido su responsabilidad.
El bloqueo a Fox será recordado como una de las jugadas de la temporada para los aficionados de Memphis, pero para Aldama representa algo más: la confirmación de que su trabajo silencioso da resultados. En una liga obsesionada con los números espectaculares, el canario demuestra que el impacto real a veces no se mide en puntos, sino en acciones que cambian destinos.
Los Grizzlies necesitan más que nunca de su contribución. Con el regreso de las estrellas lesionadas aún sin fecha concreta, el peso de la navegación recae en hombros como los suyos. La victoria ante San Antonio es solo el primer paso de una travesía que requerirá la misma intensidad defensiva y la misma capacidad de sacrificio que Aldama exhibió en ese último segundo que decidió todo.
El futuro inmediato pasa por seguir sumando en casa, mantener la salud y aprovechar cada minuto. Si el español continúa en esta línea, no solo asegurará los playoffs para su equipo, sino que consolidará su estatus como uno de los jugadores españoles más importantes de la NBA. Y lo hará a su manera: sin alardes, pero con resultados.