La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ha confirmado que la Supercopa de España de 2027 cambiará de escenario y se celebrará en Doha, Qatar. Este desplazamiento temporal responde a la saturación de eventos deportivos previstos en Arabia Saudí durante ese periodo, que acogerá simultáneamente los primeros Juegos Olímpicos de Esports y la Copa Asiática entre el 7 de enero y el 6 de febrero de 2027. Aunque el convenio entre la RFEF y las autoridades saudíes se extenderá como mínimo hasta 2030, la edición de 2027 representa una excepción logística que beneficiará a las arcas del fútbol español.
El presidente de la RFEF, Rafael Louzán, ha destacado la importancia de mantener la continuidad de una competición que se ha convertido en un pilar económico para el fútbol nacional. La decisión de trasladar la cita a Qatar garantiza que el torneo se desarrolle sin contratiempos, evitando la superposición con otros certámenes de gran magnitud en territorio saudí. Este movimiento estratégico permite a la federación seguir percibiendo los beneficios millonarios que genera el actual formato de la competición, sin verse afectada por las limitaciones de calendario en la región.
Los ingresos económicos que produce la Supercopa de España han experimentado un crecimiento exponencial desde su salida de territorio nacional. Mientras que la edición de 2018 celebrada en Marruecos generó apenas un millón de euros, la actual vinculación con Arabia Saudí supera los 50 millones de euros anuales. Esta cifra se distribuye equitativamente: la mitad corresponde a los clubes participantes, mientras que los 26 millones restantes se destinan directamente a la pirámide del fútbol español, beneficiando a equipos de categorías nacionales que no intervienen directamente en el torneo.
El desglose de estas cifras revela la robustez del modelo de negocio implementado por la RFEF. El patrocinio aporta 27 millones de euros anuales, los derechos audiovisuales suman 11 millones, los servicios asociados aportan otros 10 millones, y las ayudas para desplazamientos y alojamientos completan los 3 millones finales. Esta estructura financiera convierte a la Supercopa en uno de los eventos más rentables del calendario futbolístico español, superando con creces las expectativas iniciales cuando se reformuló el formato.
Desde 2020, la competición ha mantenido su sede en Arabia Saudí de forma ininterrumpida, salvo la edición de 2021 que se vio obligada a trasladarse al estadio de La Cartuja en Sevilla debido a las restricciones sanitarias provocadas por la pandemia de COVID-19. Con la edición de 2026, el torneo habrá cumplido cinco años consecutivos en territorio saudí, consolidando una relación que la RFEF considera estratégica para el desarrollo económico del fútbol nacional.
La ampliación del acuerdo hasta 2030 refuerza la apuesta de la federación por mantener la internacionalización de la Supercopa, asegurando un flujo constante de recursos que impactan positivamente en toda la estructura del fútbol español. La excepción de 2027 con sede en Qatar no rompe este compromiso, sino que demuestra la flexibilidad del convenio para adaptarse a circunstancias excepcionales sin perjudicar los intereses económicos de los clubes ni la viabilidad del torneo.
La decisión de la RFEF ha sido valorada positivamente por los principales clubes participantes, que ven garantizados los ingresos que provienen de esta competición. La estabilidad financiera que aporta la Supercopa permite a los equipos de Primera División recibir una compensación significativa, mientras que el reparto a la pirámide del fútbol fortalece las categorías inferiores, creando un efecto beneficioso en todo el ecosistema del fútbol profesional y amateur en España.
Con este movimiento, la RFEF demuestra su capacidad para negociar acuerdos ventajosos que protegen los intereses del fútbol español en el panorama internacional. La Supercopa de España se ha transformado en un producto deportivo de exportación, capaz de generar ingresos superiores a los 50 millones de euros anuales y con una proyección que garantiza su continuidad más allá de 2030. La elección de Doha como sede temporal para 2027 representa una solución pragmática que mantiene la esencia del torneo mientras se preservan sus beneficios económicos para el fútbol nacional.