Real Madrid-Maccabi a puerta cerrada por seguridad y presión social

El conjunto blanco anuncia que el partido del 8 de enero se jugará sin público tras la recomendación policial y los manifiestos de 250 entidades madrileñas

El Real Madrid ha confirmado que su compromiso de Euroliga contra el Maccabi Tel Aviv, programado para este jueves 8 de enero en el Movistar Arena, se disputará sin la presencia de espectadores. La decisión, adoptada tres días antes del encuentro, responde a una recomendación expresa de las autoridades policiales tras la evaluación de riesgos realizada por organismos oficiales.

La entidad madridista emitió un comunicado oficial este lunes 5 de enero en el que detalla los motivos de esta medida excepcional. La Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte ha calificado el duelo como de alto riesgo, circunstancia que ha llevado a la Policía Nacional a aconsejar la celebración del evento sin acceso para el público general.

Los aficionados que habían adquirido entradas para presenciar el encuentro correspondiente a la jornada 20 de la máxima competición continental recibirán el reembolso de forma automática, sin necesidad de realizar ninguna gestión adicional. Para los poseedores de abonos, el importe correspondiente se descontará de la renovación de la próxima temporada, según ha especificado el club en su nota informativa.

Esta determinación llega en un contexto de creciente presión social. Un total de 250 organizaciones de la Comunidad de Madrid han presentado un manifiesto conjunto solicitando la suspensión del partido. En este documento, las entidades denuncian el uso del deporte como instrumento de normalización de un Estado que se encuentra bajo investigación por genocidio, en referencia a la situación geopolítica actual.

Las organizaciones madrileñas han seguido la estela de otras 150 entidades catalanas que el pasado 2 de enero solicitaron medidas similares para el Barcelona-Maccabi, que se disputará este martes 6 de enero en el Palau Blaugrana. El conjunto culé también ha optado por celebrar su compromiso de la jornada 19 sin espectadores, argumentando razones de seguridad y garantía del correcto desarrollo del evento.

Xavi Pascual, técnico del Barcelona, ha expresado su disconformidad con la situación: "Es una circunstancia en la que resultamos perjudicados sin haber cometido ninguna falta. La verdad es que no me agrada competir sin el apoyo de nuestra afición, pero debemos adaptarnos a las circunstancias y conseguir la victoria igualmente". Sus palabras reflejan el malestar de los clubes, que ven afectada su conexión con la masa social sin responsabilidad directa en el conflicto.

Este no es el primer episodio de la temporada en el que equipos españoles se ven obligados a medirse a conjuntos israelíes sin el respaldo de su público. El pasado 15 de octubre, el Valencia Basket ya tuvo que enfrentarse al Hapoel Tel Aviv en su pista sin la presencia de seguidores, marcando un precedente en la competición.

El conjunto valenciano se ha convertido en el único representante español que ha viajado a territorio israelí para disputar sus compromisos como visitante, tras la polémica decisión de la ECA (Euroleague Commercial Assets) de reincorporar la competición a este país. La Euroliga no se había disputado en Israel desde el 7 de octubre de 2023, fecha de los ataques perpetrados por Hamás y el inicio de la ofensiva militar sobre Gaza, acciones que diversas organizaciones internacionales han calificado como genocidio.

El Valencia ya visitó el Maccabi el 18 de diciembre, aunque el encuentro tuvo lugar en Jerusalén en lugar de Tel Aviv, y tiene previsto un nuevo desplazamiento el 5 de febrero para medirse al Hapoel. Por su parte, el Barcelona, el Baskonia y el Real Madrid han optado por jugar sus dos compromisos contra los equipos israelíes como locales, evitando así los desplazamientos a territorio bajo conflicto.

La situación ha generado un debate complejo en el seno del baloncesto europeo. Por un lado, la seguridad de los eventos deportivos es una prioridad ineludible. Por otro, la presión social y las implicaciones políticas de normalizar la presencia de equipos de un país en conflicto armado han desatado controversia. Los clubes se encuentran atrapados entre las directrices de la competición, las recomendaciones de las autoridades y las demandas de la sociedad civil.

La Euroliga, gestionada por la ECA, mantiene su postura de incluir a los equipos israelíes en el calendario regular, argumentando razones deportivas y de igualdad de condiciones. Sin embargo, esta decisión choca con la sensibilidad de diversos colectivos que consideran que el deporte no debería desvincularse del contexto político y humanitario.

Para el Real Madrid, este partido representa un nuevo capítulo en una temporada ya complicada por las circunstancias externas. El equipo blanco, que se enfrenta este martes 6 de enero al Asvel Villeurbanne en otro compromiso de Euroliga, debe prepararse para competir en un ambiente atípico, sin el factor cancha que supone el apoyo de su afición.

La medida de puerta cerrada, si bien garantiza la seguridad física de los asistentes, plantea interrogantes sobre el papel del deporte en la sociedad contemporánea. ¿Debe el baloncesto permanecer al margen de las tensiones geopolíticas? ¿Es posible mantener una competición internacional sin que los conflictos globales afecten su desarrollo? Estas cuestiones permanecen abiertas mientras los equipos continúan adaptándose a una realidad cada vez más compleja.

Mientras tanto, los aficionados al baloncesto se ven privados de presenciar en directo algunos de los enfrentamientos más atractivos de la temporada. La tecnología y las retransmisiones televisivas se convierten en la única vía de acceso a estos partidos, reforzando el papel de los medios como puente entre la competición y su seguimiento masivo.

El panorama actual de la Euroliga refleja una competición dividida entre sus principios deportivos y las presiones de un mundo globalizado donde los límites entre lo deportivo y lo político se difuminan. Los clubes españoles, en particular, se han visto situados en el centro de esta tormenta, buscando equilibrar sus obligaciones contractuales con la sensibilidad de su entorno social.

La devolución automática de entradas y la compensación en los abonos demuestra la previsión de los clubes ante situaciones imprevistas, pero también evidencia la frecuencia con la que estas circunstancias se están repitiendo. Lo que comenzó como una excepción se está convirtiendo en una práctica recurrente, al menos en lo que respecta a los enfrentamientos con equipos israelíes.

El futuro inmediato de la competición parece marcado por esta dualidad. Mientras la ECA mantenga su decisión de incluir a los clubes israelíes, es probable que las presiones sociales y las recomendaciones de seguridad continúen generando partidos a puerta cerrada. Los equipos, entrenadores y jugadores deberán seguir adaptando su preparación a estas condiciones, donde el factor humano de la afición queda sustituido por las exigencias de una realidad compleja.

Para el Real Madrid, el desafío es doble: competir al máximo nivel en la Euroliga y hacerlo en un escenario vacío, lejos del calor de su gente. La capacidad de adaptación del plantel y el cuerpo técnico será clave para superar este obstáculo y mantener sus aspiraciones en la competición continental.

Referencias

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