El Casademont Zaragoza ha cerrado la primera vuelta de la Liga Femenina Endesa en la posición más privilegiada. Las aragonesas se han proclamado campeonas de invierno tras imponerse en un duelo directo al IDK Euskotren por un ajustado 52-46 en el pabellón de la capital maña. Este triunfo, combinado con la inesperada derrota del Spar Girona en la cancha del Lointek Bizkaia (72-62), permite al conjunto dirigido por Carlos Cantero liderar la clasificación en solitario al término de la primera mitad del campeonato.
La jornada estaba cargada de expectación. Tanto el Casademont como el Girona llegaban a esta última fecha de la primera vuelta con idéntico balance: trece victorias y una única derrota. El average particular favorecía a las catalanas, por lo que el conjunto zaragozano necesitaba no solo ganar su partido, sino también esperar un tropiezo de sus rivales directos. Así sucedió, y el escenario perfecto se configuró para las mañas.
El duelo en casa no fue sencillo para las zaragozanas. El IDK Euskotren planteó una resistencia notable durante los cuarenta minutos. La defensa visitante complicó el juego ofensivo del Casademont, que tuvo que emplearse a fondo para deshacerse de un rival que no dio su brazo a torcer hasta el último suspiro. El 52-46 final refleja la igualdad del encuentro y la tensión vivida en cada posesión.
En Gernika se producía el resultado que el Casademont necesitaba. El Lointek Bizkaia, que ya había demostrado su capacidad al derrotar anteriormente al Casademont por 97-83 el pasado 19 de octubre, volvió a mostrar su mejor versión. Las vascas superaron con autoridad al poderoso Girona por 72-62, un marcador que sorprendió a propios y extraños. Esta derrota dejó a las catalanas con su segunda derrota del curso, mientras que el Casademont mantenía su único tropiezo en esa cancha de Gernika.
El camino del Casademont hasta este título simbólico ha estado marcado por la regularidad y el trabajo colectivo. Desde el inicio de la temporada, el equipo de Cantero ha mostrado una solidez defensiva y una eficiencia ofensiva que le han convertido en uno de los favoritos. La única mancha en su casillero, precisamente en Gernika, sirvió como punto de inflexión para corregir errores y fortalecer el grupo.
La figura de Carlos Cantero ha sido fundamental. El entrenador ha sabido gestionar una plantilla con talento y experiencia, equilibrando los minutos y manteniendo la motivación alta. Su sistema de juego, basado en una defensa intensa y transiciones rápidas, ha dado resultado. La capacidad de adaptación del técnico a las circunstancias de cada partido ha sido clave.
El título de campeón de invierno, aunque no otorga trofeo oficial, tiene un valor simbólico y psicológico importante. Situarse en lo más alto de la tabla a mitad de temporada envía un mensaje claro al resto de competidoras: el Casademont Zaragoza está en forma y aspira a todo. Además, garantiza el factor cancha a favor en los hipotéticos playoffs, un aspecto crucial.
La Liga Femenina Endesa está viviendo una de las temporadas más igualadas. La competencia entre los equipos de la parte alta es feroz, y cualquier descuido se paga caro. En este contexto, la regularidad del Casademont resulta aún más meritoria. Las jugadoras han mantenido la concentración en cada desplazamiento y partido de casa, demostrando madurez competitiva.
El calendario de la segunda vuelta presenta nuevos desafíos. El Casademont deberá visitar la cancha del Girona en un partido que puede ser decisivo. También tendrá que medirse de nuevo con el Lointek Bizkaia, esta vez en casa, en un duelo de revancha. Estos encuentros directos marcarán el ritmo de la lucha por el liderato.
El rendimiento individual también ha sido destacado. Las jugadoras franquicia han respondido en los momentos clave, pero lo más importante ha sido la contribución de todo el grupo. Las rotaciones de Cantero han permitido mantener frescas a las titulares y desarrollar a las jóvenes promesas. Esta profundidad de banquillo puede ser la diferencia en la recta final.
La afición zaragozana ha respondido con entusiasmo. El pabellón ha registrado buenas entradas, creando un ambiente propicio. Este apoyo será fundamental en los momentos decisivos. La conexión entre el equipo y su público es palpable y constituye un plus motivacional.
El panorama de la segunda vuelta pinta interesante. Con el Casademont en lo más alto, el Girona tendrá que remar para recuperar terreno. Otros equipos como el Valencia Basket o el Perfumerías Avenida tratarán de acercarse. La lucha por las plazas de playoffs promete ser intensa.
El título de campeón de invierno es el reflejo de un trabajo bien hecho, pero también una responsabilidad. A partir de ahora, el equipo será el rival a batir. La capacidad de gestionar esta presión será clave para mantener el nivel. La experiencia acumulada en temporadas anteriores puede jugar a favor.
El club ha construido este proyecto con paciencia. La estabilidad en la dirección técnica y la confianza en un grupo de jugadoras han dado sus frutos. Ahora, el objetivo es convertir este buen momento en algo tangible: el título de Liga. El campeonato de invierno es un paso importante, pero el verdadero éxito se medirá en mayo.
La preparación para la segunda vuelta ya ha comenzado. El cuerpo técnico analizará cada detalle, buscando mejoras en todos los aspectos. La preparación física será crucial para evitar lesiones. La competición europea también puede influir en el desgaste, por lo que la gestión de la plantilla será fundamental.
El baloncesto femenino en España vive un momento dulce. La calidad de la competición, el nivel de las jugadoras y el interés mediático creciente son signos de un deporte en expansión. El Casademont Zaragoza, con su proyecto serio, contribuye a este crecimiento.
El camino hacia el título es largo y está lleno de obstáculos. Cada partido será una final. La mentalidad del grupo, forjada durante la primera vuelta, será la mejor herramienta. La confianza en el sistema y en las compañeras es el cimiento del éxito.
El próximo enfrentamiento directo contra el Girona será un termómetro. Ganar en esa cancha daría una ventaja psicológica enorme. Perder reabriría la lucha. La importancia de ese duelo es máxima.
Mientras tanto, el Casademont puede disfrutar de este reconocimiento. El título de campeón de invierno es un premio al esfuerzo. Es un motivo de orgullo para Zaragoza. La segunda vuelta comienza con el Casademont en el punto de mira, pero con recursos para mantenerse en lo más alto. El verano promete ser caluroso en Zaragoza.