El París Saint-Germain se proclamó campeón de la Supercopa de Francia tras superar al Olympique de Marsella en una vibrante final disputada en el Jaber Al Ahmad International Stadium de Kuwait. El conjunto parisino se impuso por 1-0 gracias a un tempranero gol de Ousmane Dembélé y una actuación sólida en defensa que neutralizó los intentos del rival.
Las alineaciones reflejaban la importancia del trofeo. Luis Enrique presentó su once de gala con el portero Matteo Chevalier, la defensa formada por Lucas Beraldo, Willian Pacho y el capitán Marquinhos, con Nuno Mendes y Warren Zaïre-Emery como carrileros. En el centro del campo, Vitinha asumió el rol de director de orquesta, acompañado de João Neves y otro centrocampista. La delantera la integraron Khvicha Kvaratskhelia, el goleador Dembélé y Gonçalo Ramos.
Por el Marsella, Roberto De Zerbi alineó a Gerónimo Rulli bajo palos, con una defensa de tres formada por Benjamin Pavard, Leonardo Balerdi y Medina. El centro del campo lo ocupaban Pierre-Emile Hojbjerg, Geoffrey Kondogbia, Timothy Weah y Emerson Palmieri. En ataque, Mason Greenwood y Francisco Conceição apoyaban a Amine Gouiri.
El árbitro francés Thomas Leonard inició el encuentro con un ritmo vertiginoso. El PSG dominó la posesión inicial y creó la primera ocasión mediante Kvaratskhelia, quien no logró finalizar con precisión un centro desde la izquierda. El Marsella respondió con un córner que Hojbjerg cabeceó rozando el poste de Chevalier.
El duelo se convirtió en un intercambio constante de ocasiones. Greenwood se perfiló para disparar con su pierna izquierda, pero el balón se marchó desviado. Dembélé probó fortuna con un remate cruzado que casi sorprende a Rulli.
El gol llegó tras un error en la salida de balón del Marsella. Vitinha, con una visión excepcional, asistió a Dembélé, quien definió con una delicada vaselina para establecer el 1-0. El tanto no desanimó al Olympique, que siguió buscando el empate con insistencia.
Chevalier se convirtió en protagonista con una espectacular parada al cabezazo de Balerdi. El PSG replicó con una clara ocasión: Kvaratskhelia se deshizo de su marcador y centró para Nuno Mendes, cuyo remate obligó a Rulli a una gran estirada.
Weah, en una acción individual, recortó hacia dentro y lanzó un disparo cruzado que acarició el poste derecho de Chevalier. La suerte sonrió al PSG en esa jugada.
La primera mitad alcanzó su ecuador con una polémica. Neves cayó dentro del área marsellista y los parisinos reclamaron penalti, pero Leonard entendió que no existía infracción.
Greenwood continuó como referencia ofensiva del Olympique, pero la defensa parisina, bien organizada por Marquinhos, neutralizó sus intentos. Kvaratskhelia demostró su calidad con una gran acción defensiva despejando a córner un balón peligroso.
El Marsella acumuló once saques de esquina en la primera parte, reflejando su dominio territorial. Sin embargo, la falta de puntería y la seguridad de Chevalier impidieron el empate. Antes del descanso, Gouiri tuvo la ocasión más clara para el Olympique con un remate a bocajarro que el portero del PSG desvió con una mano prodigiosa.
La segunda mitad comenzó sin cambios. El PSG administró su ventaja mientras el Marsella buscó desesperadamente el empate. Hojbjerg protagonizó una dura entrada sobre Neves que dejó al portugués cojeando, pero pudo continuar.
El danés del Olympique tuvo una ocasión con un cabezazo que se marchó cerca del poste. El conjunto de De Zerbi seguía insistiendo, pero se encontraba con un PSG bien plantado en defensa y peligroso en la transición.
Kvaratskhelia creó peligro con un centro que no encontró rematador en boca de gol. La conexión entre el georgiano y Mendes por la izquierda fue constante y generó varias situaciones de riesgo.
El partido entró en su fase final con el Marsella volcado hacia adelante y el PSG esperando su oportunidad para sentenciar. Vitinha siguió siendo el cerebro del equipo parisino, distribuyendo el juego con criterio.
La defensa del PSG, liderada por Marquinhos, resistió los embates finales del Olympique. Greenwood intentó crear peligro desde la derecha, pero los centrales parisinos mantuvieron la calma.
Leonard no añadió mucho tiempo de prolongación y pitó el final con el 1-0 en el marcador. El PSG conquistó así la Supercopa de Francia, sumando un nuevo trofeo a su palmarés y demostrando que sigue siendo el equipo a batir en el panorama francés.
La actuación de Dembélé fue decisiva, pero también destacaron las intervenciones de Chevalier y el trabajo incansable de Vitinha. Por parte del Marsella, Greenwood demostró su calidad, pero la falta de acierto en los momentos clave condenó a su equipo.
El encuentro en Kuwait sirvió como perfecto aperitivo para la temporada, con ambos equipos mostrando sus bazas y dejando claro que la lucha por el dominio del fútbol francés estará más reñida que nunca.