Jesús Calleja sufre espectacular accidente en el Dakar: vueltas de campana a toda velocidad

El aventurero español y Edu Blanco resultan ilesos tras un violento vuelco con su vehículo Santana en una zona de peligro no señalizada del roadbook

El conocido explorador leonés Jesús Calleja y el empresario argentino Edu Blanco han vivido momentos de pánico durante la quinta etapa del Dakar cuando su vehículo sufrió un aparatoso accidente que los hizo girar en el aire en varias ocasiones. El incidente, que ha conmocionado a la comunidad del rally raid, se produjo en una zona que, según los propios afectados, debería haber estado claramente identificada como de alto riesgo en la documentación oficial de la carrera.

La pareja de competidores, que representa al fabricante de vehículos todoterreno Santana, circulaba a velocidad considerable por un tramo recto cubierto de polvo, justo detrás de otros participantes, cuando se encontraron de improviso con una sección del terreno que presentaba características extremadamente peligrosas. La sorpresa fue mayúscula al descubrir que esta área, clasificada internamente como zona de peligro 3, no aparecía reflejada en el roadbook que sirve de guía a todos los pilotos.

Las circunstancias del siniestro resultan especialmente preocupantes porque ponen de manifiesto posibles fallos en la seguridad de una de las competiciones automovilísticas más exigentes del planeta. Cuando Calleja y Blanco alcanzaron el punto conflictivo, la inercia de su marcha a alta velocidad les impidió reaccionar a tiempo, provocando que el Santana perdiera el control y comenzara a dar vueltas de campana en repetidas ocasiones antes de quedar completamente inutilizado.

Este tipo de incidentes no es aislado en la historia reciente del Dakar. La organización ha recibido críticas similares por parte de los pilotos de la categoría Ultimate, quienes hace apenas unos días alertaban sobre los riesgos inherentes a la dinámica de carrera cuando se ven obligados a rodar inmediatamente detrás de participantes con menor ritmo. La FIA, máximo organismo rector del automovilismo, repone a estos pilotos más lentos en posiciones prioritarias debido a su inscripción en el Mundial de Rally Raid, lo que genera situaciones de peligro evidente para el resto de competidores.

La similitud entre ambas situaciones es innegable. En ambos casos, la combinación de alta velocidad, falta de visibilidad por el polvo y una señalización deficiente o inexistente ha derivado en escenarios de alto riesgo. La experiencia de Calleja y Blanco sirve como ejemplo tangible de las denuncias planteadas por los profesionales de la categoría reina, quienes insisten en la necesidad de revisar ciertos protocolos de seguridad.

Afortunadamente, el desenlace de este accidente no ha sido trágico. Fuentes cercanas a la organización han confirmado que tanto el popular presentador y explorador español como su compañero de fatigas se encuentran fuera de peligro. Ambos fueron trasladados a un centro médico para someterse a las revisiones protocolarias que garantizan su bienestar físico tras el impacto. Las primeras evaluaciones indican que no presentan lesiones de gravedad, aunque el susto y la conmoción han sido considerables.

El vehículo, en cambio, ha quedado totalmente destrozado tras el violento vuelco. Las imágenes del Santana post-accidente muestran la magnitud del impacto, con la carrocería deformada y los componentes estructurales severamente dañados. Esta pérdida material pone en entredicho la continuidad de la pareja en la prueba, aunque la prioridad absoluta sigue siendo su salud.

El incidente ha generado debate en el paddock del Dakar sobre la fiabilidad de la información proporcionada a los equipos. El roadbook constituye la herramienta fundamental de navegación y seguridad, y cualquier omisión en su contenido puede tener consecuencias fatales. Los organizadores tendrán que dar explicaciones sobre por qué una zona catalogada como peligro nivel 3 no estaba debidamente advertida.

Por su parte, la comunidad de seguidores del rally ha mostrado su alivio al conocer que los protagonistas del accidente se encuentran bien. Jesús Calleja, conocido por sus expediciones televisadas y su espíritu aventurero, ha demostrado una vez más la crudeza de una prueba que no perdona errores ni descuidos. Su experiencia sirve como recordatorio de que el Dakar sigue siendo una de las competiciones más duras y peligrosas del mundo, donde la preparación y la información precisa son tan importantes como la destreza al volante.

La carrera continúa su desarrollo por los desiertos de Arabia Saudí, pero este accidente ha dejado una huella en la conciencia colectiva de los participantes. Las voces que demandan mayor rigor en la señalización y la seguridad cobran ahora más fuerza, respaldadas por un caso concreto que pudo haber terminado en tragedia. La suerte de Calleja y Blanco no debe oscurecer la necesidad de revisar protocolos y garantizar que todos los competidores dispongan de la información completa y precisa que su vida merece.

Referencias

Contenido Similar